Adolfo Suárez: un común denominador     
 
 Informaciones.    04/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

Adolfo Suárez: Un común denominador

UNA importante incógnita política ha quedado despejada. Después de bastantes días de incertidum-bre,

demasiados, quizá, para la presente situación política, el presidente del Gobierno ha explicado al país las

razones que le llevan a descender al terreno electoral como candidato independiente de la Unión del

Centro Democrático. De un modo persuasivo, convincente —con gran realismo y seguridad—, don

Adolfo Suárez ha iniciado prácticamente la campaña electoral veintiún días antes de su comienzo oficial.

Hay que resaltar en primer lugar el hecho de que con esta presentación se potencia extraordinariamente

las tendencias centristas, que optan por la moderación política y por proseguir la evolución hacia formas

plenamente democráticas, homologantes con las de la Comunidad Económica Europea. Con ello se

contribuye a enterrar definitivamente los esquemas bipola-rizadores que amenazarían la convivencia

pacífica y la coexistencia política de la sociedad española. Por la misma razón se consolida una

perspectiva constitu-cionalista inmediatamente posterior a las elecciones del 15 de junio. En síntesis, don

Adolfo Suárez es algo así como el común denominador de la presente coyuntura política que evita que la

derecha y la izquierda sean arrastradas por la dialéctica de la hostilidad permanente.

Pero un común denominador es una figura aritmética y no política. De ahí que las reacciones de los

distintos partidos sean proporcionalmente directas a la mayor o ".nenor visión particular de ese interés

general. Unos, por la derecha; otros, por la izquierda, critican con mayor o menor vehemencia la actitud

presidencial. Por el contrario, otras formaciones, también de derecha e izquierda, elogian con mayor o

menor alegría la decisión de don Adolfo Suárez. No hay grupo, hay que subrayarlo, que no emita su

opinión en función de un criterio claramente partidista. Quienes se sienten beneficiados, aplauden;

quienes se sienten perjudicados, protestan.

Mas por encima de estos legítimos intereses políticos, y de lo que pueda haber de justificado en tal o cual

postura, nos parece obvio en una primera aproximación el carácter positivo de esta presentación electoral.

A partir de aquí, creemos, hay que centrar la discusión y la vigilancia política en lograr que, a pesar de

esta decisión, no se altere la neutralidad del proceso electoral. Todo lo demás es ya una polémica bi-

zantina.

 

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