Autor: Ortega, Félix. 
   Un nuevo referéndum     
 
 Arriba.    04/05/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

UN NUEVO RHÍRCNDUM

AL margen de ser un instrumento democrático de uso corriente, el voto popular sirve de

mecanismo decisorio cuando hay división de opinión sobre un tema. Dado que en este país hay

división de opiniones sobre varios temas, la salida a !a superficie del candidato Suárez puede

muy bien servir a la nación de referéndum indirecto sobre lo hecho y, al mismo tiempo, de voto

de confianza sobre la marcha democrática.

EN cierta manera, la entrada en el ciclo electoral del Primer Ministro responde a las tendencias

en marcha en las democracias desde hace ya bastante tiempo. La erosión del voto tradicional,

representativo, con la consiguiente capitidisminución de ¡a re-presentatividad y el aumento de

importancia del voto electoral ha producido un resultado: mandatos. Los pueblos, al recibir la

petición de confiar en una persona o partido durante unos años, responden sencillamente

aprobando o desaprobando una conducta de un Gobierno durante su etapa anterior en el

cargo. De la misma manera, la gestión en Gobiernos anteriores de otros candidatos recibe en

las mismas elecciones aprobación o desaprobación. En España parece que va a ocurrir eso,

pero, además, corregido y aumentado y las próximas elecciones van a ser una incursión histó-

rica en la que retroactivamente también la nación va a votar gestiones de Gobierno pasadas,

por más que el deseo general es mirar adelante, hacia la nueva etapa y clausurar la última.

EL tema se acentúa al ser España un país en mantillas respecto a la política de partidos. Si en

otras democracias con mucho rodaje los medios electrónicos han hecho girar hace tiempo el

debate popular electoral a las personalidades sobre los programas, aquí más. Además, en un

mundo democrático occidental en el que están instauradas firmemente las autocracias

electivas, en ias que el elegido toma todas las decisiones, la única decisión popular restante en

tales sistemas democráticos es elegir al autócrata. En el caso de la democracia española, la

que podríamos llamar •posibilidad de elección popular» aumenta en el caso del candidato Suá-

rez. Al no partir de una plataforma partidista y arrancar de sus propios méritos aumenta

teóricamente la posibilidad de que el electorado ejerza su propio juicio y no el de los líderes

partidistas.

PARECE también claro que en este momento el Primer Ministro sa da cuenta de que puede

cristalizar la «solidaridad corporativa» nacional, que dicen los anglosajones, esa que las

naciones desarrollan en los momentos claves de sus historias, cuando surge la invasión o hay

que cumplir una gran misión o el país ha sufrido una superdesgracia. Salir de ta crisis eco-

nómica va a exigir esa solidaridad corporativa, ese grado de identificación emocional entre los

ciudadanos, esa unidad de propósito, más fácil de lograr con un dirigente sin identificación con

un partido concreto.

ESTA solidaridad, esta Identificación emocional es precisa. Cuando los españoles vayan a las

urnas dentro de cuarenta y pico de días las cifras inexorables van a forzarle a preguntarse una

cosa con la papeleta en la mano. No el clásico «¿Qué es lo que quiero?» de los tiempos fe-

lices, sino el «¿Qué es lo que creo que deberíamos todos hacer?», con la conciencia de que su

voto será un argumento adiciona! para que los elegidos cumplan su obligación política.

FJE el mismo candidato Suárez el que dijo aquello de que no deberíamos tener miedo más que

al miedo mismo. Siguió a Roosevelt, que pronunció una frase similar en circunstancias

simi´lares para su país de crisis económica a la que nos encontramos. Porque es clarísimo que

estamos con el agua al cuello. Podríamos añadir otra frase: el temor en política es siempre más

potente que los hechos. Y la democracia como sistema, en momentos críticos como este,

alimenta siempre los fuegos del miedo al dejar la decisión última en manos de las mayorías que

no aceptan dogmas sobre lo que hay que hacer. Y al agudizarse las crisis aumenta el miedo,

porque aumentan las voces que recomiendan lo que hay que hacer. En esa línea, parecí

evidente que e! candidato Suárez tiene plena conciencia de que el poder real, el auténtico se

apoya menos en ia fuerza que en la autoridad y que la autoridad va siempre en relación directa

a la aceptación popular. Y para la obra que queda por delante hace falta pero que mucha acep-

tación popular.

Félix ORTEGA

Miércoles 4 mayo 1977

Arriba 11

 

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