Anunció su candidatura por el centro (como independiente y sin campaña). 
 Suárez: Es posible ganar la libertad     
 
 Diario 16.    04/05/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 49. 

INFORMACIÓN GENERAL

Miércoles 4-mayo 77/DIARIQ16

Anunció su candidatura por el centro (como independiente y sin campaña)

Suárez: Es posible ganar la libertad

MADRID, 4 (DI6).—El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, dijo ayer en su mensaje radiotelevi-sado

que "nunca como hoy hemos tenido una posibilidad abierta de consolidar un sistema de libertad" y que

"colectivamente vamos a dar el gran salto de atribuirle el poder a los representantes auténticos del publo

español".

En este mensaje, el presidente confirmó su candidatura a las elecciones generales para el Congreso de Di-

putados en una coalición que se sitúa "en una posición de centro" y defendió la legalización del Partido

Comunista de España. Es la primera vez en cuarenta años que un político español con cargo oficial se re-

fiere al Partido Comunista en términos no condenatorios.

En este mensaje, que para muchos fue el inicio de Ja campaña electoral, Adolfo Suárez dijo, en esencia, al

cumplirse los diez meses de su nombramiento, !o siguiente:

Se culmina el programa del Gobierno

M El pasado día 15, el Consejo de Ministros aprobaba e] decreto de convocatoria de elecciones generales.

Con este paso se culmina el programa político del Gobierno y se abre la puerta a la gran meta que todos

ustedes votaron el pasado mes de diciembre: hacer que el pueblo español decida sus destinos y que elija

libremente, responsablemente, a sus próximos representantes legítimos.

• Sé están aplicando medidas de gracia, porgue «abemos que la sociedad de 1977 quiere superar todas

las causas de enfrentamiento y necesita instrumentos para la concordia. A nuestra normalización Interior

correspondió un esfuerzo por normalizar nuestra presencia en el mundo. Han entrado en Juego los

partidos políticos, estamos más cerca de conseguir las bases para el pacto social.

• Ante ello, sólo cabe un resumen: La sociedad española se ganó trabajosamente, pero con una madu-

rez que a todos nos honra, sus libertades y su derecho —ya indiscutible— a organizar su futuro.

• La gran palabra que define y condiciona nuestro inmediato futuro político es ésta: elecciones. De ellas

y de mi presencia ante el veredicto de las urnas vengo a hablarles.

• Se me ha planteado, como ustedes «aben, una difícil decisión personal: Mi posible presentación

como candidato.

Candidatura con riesgo*

• Creo, modestamente, tener & derecho y al mismo tiempo él deber de identificarme públicamente y no a

escondidas con aquellos grupos o personas que desde una posición de centro pretenden ofrecer-a los

electores lo que ha sido una constante de mi Gobierno, una alternativa política que tienda a evitar

peligrosos enfren-tamientos.

• Creo que es una opción que debe ser ofrecida a electorado Junto a las demás que existen en nuestro

panorama político, y pienso que esta opción no perjudica a ninguna de las fuerzas que ya se han perfilado

con nitidez ante las elecciones. En todo caso, permite cubrir un espacio político que, a mi Juicio, todavía

no está suficientemente delimitado.

• Desde esta perspectiva he tomado la decisión de presentarme como candidato independiente al

Congreso de Diputados. Ruego a todos ustedes, y muy especialmente a las fuerzas políticas, qiíe me

hagan el honor de creer que es una decisión muy meditada, muy consultada, ciertamente Incómoda y con

evidentes riesgos.

Por eso, al presentarme como candidato no voy a buscar un voto fácil ni a hacer una solicitud de respaldo

personal. Nunca he perseguido, en mis acciones de Gobierno, pedir nada para mí.

La Corona no me apoya

• Esos son mis motivos. Sé que, a pesar de ello, y porque estamos en plena dialéctica de partidos, mi

decisión puede causar recelos en algunos grupos. Ante ellos, he de decir que concurro a las elecciones sin

privilegio alguno de organización, sin apoyo de los órganos de Gobierno, y, por supuesto, sin ningún

apoyo de la Corona, que está por encima de las opciones y contiendas.

• No concurro siquiera como hombre de partido, sino en una coalición de partidos, grupos o personas

independientes, que se sitúan en una posición de centro. Me siento identificado, como lo demuestra la

gestión de casi trescientos días, con todas aquellas fuerzas que hacen de la moderación su principio.

• Con quienes aspiran a completar la transición política con las elecciones generales, la definitiva

articulación de los textos constitucionales, las bases de ordenación del sistema económico, la reforma

fiscal imprescindible para acometer una política ¿e Justicia social y la estructura de nuestras regiones

dentro de la unidad de Ha pan a; con quienes quieren normalizar nuestra vida en común, corregir los

desequilibrios sociales y asen-tar definitivamente en España los principios de moderación, tolerancia y

respeto mutuo; con quienes, en definitiva, sienten ánimo de pacto con todas las fuerzas sociales.

• Entendemos, y con esto explico la actitud del Gobierno como responsable único de la iniciativa

política, que esta culminación de la transición ha de hacerse desde el consenso de toda* las fuerzas

políticas que obtengan representación en las ´-próximas elecciones, independientemente del número

de votos.

Evitar enfrentamíentos

B Debemos evitar entre todos que se repita —real o dialécticamente— la división política de los españo-

les en dos frentes antagónicos, porque ahora que estamos estrenando la democracia podría tener muy

graves consecuencias para nuestra Patria.

Sin embargo, al tomar esta decisión la gran dificultad estriba en hacer compatible mi presentación como

candidato con el ejercicio de las funciones de presidente del Gobierno. Podría renunciar a ellas, pero no

debo hacerlo, porque e«o supondría entrar en una crisis política que pienso no le conviene al país en estos

momentos.

Seré neutral:

Pero ello no impedirá que las elecciones sean absolutamente libres, transparentes y claras. El Gobierno

que presido va a actuar con la máxima neutralidad, equilibrio y objetivl. dad, comprometiéndose a no

beneficiar ni perjudicar a ninguno de los grupos y partidos políticos que participen en la contienda

electoral. Puedo asegurarles que, dadas las especiales características de nuestro momento político,

renuncio a aquel momento? ¿Puede alguien dudar que las normas de convivencia y su aceptación por los

partidos políticos han cambiado sustan-cialmente ¿Quién puede negar que fuerzas políticas que entonces

estaban marginadas hoy optan por participar en la normalidad?

La responsabilidad es mi»

El nuevo marco político hizo que muchos partidos (solteitasen su legalización. Entre ellos figuró el

Comunista, quien presentó unos estatutos perfectamente legales, no contradichos en su conducta pública

de los últimos meses.

Ante esta voluntaria solicitud de someterse a las reglas del Juego del Estado, al Gobierno le cabían tres

opciones: el re-ihazo, que sorfa incoherente con la realidad de que el Partido Comunista existe y está

organizado; la lucha contra él. que sólo se podría ejercer por la represión. Por último, aplicar la legalidad,

recabando la informieión Jurídica oportuna para comprobar si enmiemtaros del Gabinete que presido.

Pero si soy demócrata, y sinceramente demócrata. Por ello, pienso que nuestro pueblo es suficientemente

maduro —y lo demuestra a diarlo— como para asimilar su propio pluralismo.

• ¿No es preferible que el Partido Comunista de España acepte públicamente, como ha proclamado,

las bases de nuestra convivencia, en lugar de verse obligado —porque todos sabemos que exis-le— a

luchar para destruirla, a fin de encontrar por esa vía un lugar en el mapa político español?

• ¿Puede alguien asegurar que no figurarían sus miembros, en cualquier caso, disimulados en otras

listas electorales, con !o que conseguirían igualmente sus fines, pero burlándose de la Ley?

• ¿No debemos, acaso, hacer absolutamente sinceras las elecciones, para que nadie pueda

argumentar, en perjuicio de la estabilidad nacional, que no hubo igualdad cíe oportunidades?

una dedicación activa en la campaña electoral, que pueda presentarse a equívocos o malentendidos o que

pudiera limitar mi plena ocupación en las tareas de Gobierno, porque desde hoy hasta que se exprese la

voluntad popular, hay que «e-guir gobernando el país.

Explicar el PCE

Algunos recientes acto* del Gobierno han sido vividos como factores de perturbación de la normalidad.

Me refiero, naturalmente, a la legalización del Part ido Comunista de España. Yo sé con cuánta

preocupación ha sido vista esta medida por muchos ciudadanos. Y porque lo sé, y porque estoy

convencido de la necesidad de ese paso, y porque soy responsable de todas y cada una de las acciones del

Gobierno, quiero exponer aquí nuestras razónos. Cuando en el verano de 1976 las Cortes Españolas

aprobaron la reforma de! Código Penal, todos entendimos que el Partido Co-mimlsta> tal y como se pre-

sentaba en aquellas fechas, q u e d aba afectado por la nueva redacción del artículo 172 y, por tanto,

excluido de la legalidad, Pero, ¿quién duda de que las circunstancias polí-t i c as han cambiado desde

cajaba o no encajaba en la ley.

Acepto por completo la responsabilidad de esta decisión, que se fundó en dos principios básicos: el del

realismo y el del patriotismo. Realismo, porque entiendo que no es buena política la que «e basa en cerrar

los ojos a lo que existe. Patriotismo, porque el servicio que en estos momentos nos exige España es

aclarar las reglas del Juego y numerar a los participantes.

"No soy comunista"

Pienso que sólo la ley puede marcar los caminos, Y en este sentido, el Gobierno recuerda el principio tíe

la igualdad de todos ante la ley y está dispuesto & aplicarla con el máximo rigor en defensa cié la unidad

de España, de la institución monárquica, Ríi como para impedir el establecimiento de cualquier sistema

totalitario o la subversión del orden y de la paz pública, Independientemente de la Ideología de quienes lo

intenten, como creo que este Gobierno y» cíemostró en repetidas ocasiones.

YO no sólo no soy comunista, sino que rechazo firmemente «u ideología, como la rechazan los demás

• ¿No es preferible contabilizar en las urnas lo que, en caso contrarío, tendríamos que medir sobre la

pobre base de algaradas callejeras?

• ¿No es preferible una oposición, aunque fuese radical, comprometida con los intereses

nacionales, y aceptando públicamente las bases de nuestra convivencia, en vez de verla obligada a

rechazar todo lo que se propone al país?

¿No es cierto que los intereses legítimos del pueblo español necesitan, a la hora de las soluciones, el

contrapeso de una izquierda definida en sus peculiaridades y que sólo ahora se puede presentar con los

matices necesarios?

• ¿No demuestra la experiencia de otros países que la legalización y concurrencia electoral de los

grupos políticos ha sido el procedimiento más eficaz para evitar la toma del poder por partidos

totalitarios?

Sin miedo

• Quieto en este momento volver a recordar aquella frase de que sólo se puede tener miedo al mismo

miedo. La sociedad española de hoy no es una sociedad de miedos, aunque todavía sea «na socifidad con

tensiones, nacidas en gran medida de Injusticias que subsisten. Es, por el contrario, una sociedad que

tiene los mismos procedimientos de otorgar licitudes y representatividades que los demás países de

nuestro nivel de desarrollo y cultura del mundo occidental. Si asi no fuese hubiera sido imposible llegar

en paz al punto cíe cambio político en que´nos encontramos.

• Desde la información que posee un Gobierno, quiero darles la seguridad de que nunca como hoy

hemos tenido una posibilidad abierta de consolidar un sistema de ¿-bertad. Hemos pasado los momentos

difíciles de toda transición. Hemos superado pruebas, a veces muy duras, de las que deben des-

prenderse lecciones para todos.

• Nos asaltó el terrorismo y siguió presente la violencia ahora planteada como arma contra la

democratización. En aras del realismo que nos hemos propuesto, nada puede asegurar que no vuelva a

resurgir algunos de estos brotes. Nada puede impedir que si en el país quedan enemigos cíe nuestro

entendimiento corno pueblo vuelvan a hacer uso de la violencia.

Ese es nuestro riesgo frente a él. Está la seguridad de qu« nuestro proceso es irreversible. De que nuefi-tr

j pueblo, con la madurez que se impuso a los grupos y, a sus actitudes, desea hacer una vida normal, sin

otras tensiones que las. normales, como los demás países de nuestro entorno, de que ese mismo pueblo ha

recuperado su protagonismo, con todos los derechos, y en él radican todas las garantías de futuro.

• Cuando miramos hacia ese futuro, la sociedad de 1977 se encuentra con unas seguridades con las

que pocas veces contó: una Gerona a la que orgullosa-mente servimos, capaz de integrar a todos los

epaño-KS. Unas Fuerzas Armadas oujos ejemplos de patriotismo y disciplina deben ser exigencia en

todos y para todos. Unos grupos políticos y sociales que consiguieron crear un clima de civismo, sin el

que todos los esfuerzos por la normalidad serían inútiles. Unos medios de comunicación que luchan

honestamente por un clima de libertades públicas y defienden la necesidad de no frustrar la esperanza de

un nuevo orden de convivencia. Y. en la base, un cuerpo social ea cuyo equilibrio se asientan nuestros

deseos de concordia.

Convot-ittoria al pacto

En la frontera de una esperanza renovada, vuelco, como tantas veces, a convocarles. Les convoco a

aceptar con realismo, por encuna de las convicciones personales, la necesidad de que el Estado y sus

instituciones amparen a todos lo* españoles. Les convoco a un pacto de no enfrcntamientn a la hora de

presentar y defender las diversas opciones electorales Les convoco a caminar en estas últimas semanas

previas a las elecciones con la certeza de que se está alumbrando un nuevo horizonte. Les convoco a

hacer posible oí entendimiento social y político que nues-tra nación requiere.

 

< Volver