Autor: Arroitia-Jáuregui, Marcelo. 
   Sin sorpresa y con sorpresas     
 
 El Alcázar.    05/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

trinca de televisión

SIN SORPRESA Y CON SORPRESAS

TELEVISIVAMENTE, el martes no había más que un programa interesante: la anunciada comunicación

al país del Presidente del Gobierno, Don Adolfo Suárez. Se produjo, a la hora prevista, y Don Adolfo

Suárez dijo lo que tenía que decir y lo que se esperaba que dijera. En tal sentido, no hubo sorpresa,

excepto en el tono que adoptó el Presidente, nuevo en sus apariciones televisivas, exento de todo

triunfalismo, imbuido de espíritu tecnocrá-tico y planteado en terrenos de compungida contundencia.

Salió vestido de oscuro —mi televisor no capta más matices que el blanco, y el negro y unos cuantos

grises—, y Icón corbata negra, al menos para los que todavía no hemos llegado al color, porque estamos

esperando que el Gobierno comunique el sistema que adopta.

Ya digo que no hubo sorpresa. En efecto, Don Adolfo Suárez se presenta a las próximas elecciones como

candidato independiente, aunque dentro de las coordenadas centristas que son con las que tiene mayores

afinidades. Tras esta deci-.sión¿y a pesar de esa independencia, la Unión del dentro Democrático va a

aumentar su población y seguramente su repertorio de opciones posibles, aunque no»parece que vaya a

conseguir una aglutinación mínima. Don Adolfo Suárez explicó sucintamente las razones que le habían

llevado´. a adoptar tal decisión, entre las que figuraba, en lugar destacado, la búsqueda del respaldo

popular —aunque sea a clavo pasado, digo yo— para la labor de Gobierno desarrollada en estos últimos-

diez meses.

Mientras la clase política discute la licitud y Ja oportunidad de la candidatura electoral´de Don Adolfo

Suárez, que son ganas de perder el tiempo en bizantinis-mos, ¿o cierto es que Don Adolfo Suárez se

presenta a las elecciones, y cuando lo hace será porque puede hacerlo, que ni de tonto ni de insensato no

tiene un pelo.

En cambio, lo que le falla un poco es la congruencia. Porque al explicar los momentos áureos de esa labor

de Gobierno —y dejando a un lado el hecho ¿fe que no élbordó, ni de pasada, los problemas

guberjiaméhtqles más graves, en cuanto que son- los que más gravemente afectan a los ciudadanos:

situación económica, situación social, deterioro del orden público, inseguridad vital, etc.—, adoptó corno

sistema la falta de congruencia. Aceptadas las razones que adujo para la legalización del Partido

Comunista Español —que ya está legalizado, y a eso no hay que darle más vueltas—, no se entiende que,

por las mismas razones, no hayan sido legalizados ya toda la gama de partidos marxistas de diferentes

pelajes que han solicitado la legalización: porque, como el PCE antes de la legalización, están en la calle,

¡y de qué manera!, y lo realista sería reconocerlos puesto que de su existencia a nadie la cabe la más

mínima duda. Y, sobre todo, lo que clama al cielo es que no se legalice al Partido Carlista, que aunque en

su versión hodierna sea marxista, federalista y contradictoriamente liberal, lo cierto es que es menos

marxista que el PC., menos federal que el gilirroblismo, y desde luego menos separatista que el P.N. V..

Y, por supuesto, no solamente está en la calle sino que, por añadidura, está en los campos.

Peto volviendo a la participación electoral ¿de Don Adolfo Suárez, que aseguró Seriamente que no va a

tomar parte en mítines ni actos preelectorales, y que iba a presentarse "sin apoyo de los órganos de

Gobierno", no se comprende que RTVE, en "Ultima hora", repitiera buena parte de la soflama

presidencial, y muy especialmente la que se refería a su participación electoral, con cuya repetición se

incurría en falta de neutralidad. O sea que aunque Don Adolfo Suárez candidato tenga que agradecer a

RTVE los apoyos a su propaganda electoral, el Presidente del Gobierno debe sancionar a quien

corresponde en RTVE, por haber inflingido las reglas democráticas electorales que dicho organismo de

Gobierno debe respetar. Por supuesto, no ocurrirá, aunque sería un detalle de fina democracia que

ocurriese.

Hubo también cierta contradicción en la afirmación —evidentemente dedicada a la derecha política y

como demostración de asunción del centrismo que, como es sabido, no tiene enemigos a la izquierda— de

que no debe haber ni un español más en la cárcel por motivos ideológicos. Supongo que los detenidos el

pasado domingo, por realizar prácticas tan democráticas y respaldadas indeológicamen-te como

manifestarse e insultar a los guardias, se reirán cuando conozcan esa afirmación tan arriesgada.

NOTA

La referencia del Consejo de Ministros hizo alusión, en el capítulo de Información y Turismo, a ciertas

reglas electorales para los medios de comunicación social, pero no se dieron detalles. Cuando los conozca

hablaremos del papel de RTVE en tal terreno, y enumerarenios y consignaremos los fallos que se produz-

can en tal sentido.

Marcelo ARROITA-JAUREGUI

 

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