Autor: Armero, José Mario. 
   Adolfo Suárez, en Estados Unidos     
 
 ABC.    05/05/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. JUEVES 5 DE MAYO DE 1977. PAG. 3,

Adolfo Suárez en Estados Unidos

QUIZA hemos querido ver, aquí en España, que el viaje de Adolfo Suárez a los Estados Unidos ha sido

motivado, y capitalizado, por los intereses de nuestro jefe de Gobierno de cara a las próximas elecciones.

Creo que se ha hablado más de una gran operación de relaciones públicas, o de imagen, destinada a crear

una corriente de opinión muy favorable a Adolfo Suárez en el interior del país, y no se ha concedido la

debida importancia a su misión diplomática, también de imagen, pero del Estado español, en la gran

nación americana. Y creo que este segundo aspecto prima de manera muy importante sobre el primero.

El Gobierno de los Estados Unidos, y el americano medio en general, han podido ratificar el nuevo estilo

y la raíz nueva de la política española. A unos meses de la visita del Rey Don Juan Carlos y de sus

palabras ante el Congreso presentando las líneas maestras de la reforma, la pasada semana, en visita más

«ejecutiva» que protocolaria, Adolfo Suárez ha remachado la vocación española, que ya es prácticamente

una realidad, por construir la democracia. Han visto en el presidente del Gobierno al político pragmático,

capaz de tomar las medidas que exigen el momento histórico, aun a sabiendas de que hay medidas que no

son populares en algunos sectores.

Así he podido ver a Adolfo Suárez en los Estados Unidos hablando con «gente de la calle», con

naturalidad, sin «complejos políticos», respondiendo a todas las preguntas con soltura y decisión. Lejos

quedaban las contestaciones elípticas, justificativas, muchas veces vergonzantes, que nuestra diplomacia

tenía forzosamente que dar hace apenas un año. El americano ha entendido perfectamente la nueva

situación española. E incluso se admira al comprobar cómu, en pocos meses, sin violencia. España es ya

un país como cualquier otro del mundo occidental. Y es una admiración real, profunda, comprensible...,

porque en los Estados Unidos se temía, con algún fundamento, una clara posibilidad de tensiones que

pudieran acercar a España a una nueva guerra civil tras la desaparición del general Franco. Y ahora ven

un país que acoge en su abanico democrático hasta el «Partido Comunista» y que se apresta a votar, libre

y serenamente, su futuro. Los americanos han entendido que sin la legalización del «Partido Comunista»

no habría normalidad democrática. Allí no creen en las inspiraciones mesiánicas que pueden permitir

separar los buenos de los malos, los legales de los ilegales. El viaje de Adolfo Suárez ha revestido

características especiales y así lo ha reflejado ampliamente la Prensa de aquel país. Han sido muchos los

años en que los americanos han estado pendientes de España, y por eso puede decirse —sin

triunfalismos— que Adolfo Suárez ha convencido al americano medio, ha obtenido sus simpatías y le ha

confirmado una España en paz y libertad. Es algo que he podido apreciar en conversaciones con

neoyorquinos de todo tipo y que me sorprendieron porque algunos de ellos saben hasta la fecha en que se

celebrarán las elecciones. Aunque eso es natural en una nación donde las elecciones marcan siempre un

momento histórico decisivo. Para nosotros se acerca ese momento, pero, ya desde ahora, nos miran de un

modo distinto: como a conciudadanos de Occidente.—J. M. A.

Por José Mario ARMERO

 

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