Acotaciones a un discurso     
 
 El Alcázar.    05/05/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 11. 

ACOTACIONES A UN DISCURSO

EL disenso dd presidente Snárez para anunciar so presentación a las elecciones como candidato y

justificar la legalización dd Partido Comunista, ha sido la pieza oratoria de más flojo rigor dialéctico de

cuantas hemos escuchado al señor Suárez, lo qne supone nn record notable. No se tiene de pie y cualquier

ciudadano puede apreciarlo, a poco que le deje te música de órgano y los vapores dd incienso con que tes

han acogido los grupos que uo tenían otra posibilidad de hacer nn papel decoroso en tes elecciones, uve

acogerse al prestigio que d Poder ha alcanzado en España durante d Caudillaje de Franco y dd que se

beneficia Suárez. En d pasado no fue igual. El Poder perdió en las decdones de 1931. El Poder Oa

izquierda perdió en tes decdones de 1933. El Poder (d centro, ahora reconstruido) perdió en 1936. Sólo

con Franco d pueblo se ha acostumbrado a confiar en d Poder. Habrá que ver lo qne ocurre cuando d

pueblo se dé cuenta de qne d Poder ha cambiado.

Primara contradicción. Snárez dice qne se presenta como candidato independiente. Pero unos párrafos

antes ha dicho que se identifica "con aquellos grupos o personas que desde una posición de centro

pretenden ofrecer a los electores lo que ha sido la constante de mi Gobierno". Esos grupos tienen nn

filiación política determinada, legalizada y coaligada en una Federación que, ¡oh, casualidad! ha ido a

presidir a toda prisa nn ministro dd Gobierno, d señor Calvo Sotelo, salido dd gabinete para desempeñar

te nueva misión. Presentarse por d Centro es ser tan independiente como hacerlo por Alianza Popular, por

d Partido Socialista o por d Comunista. Salvo que no haya más independientes qne los multantes dd

Centro.

Segunda contradicción. Suarez dice qne concurre sin privilegios. Y lo hace en una emisión televisada a

toda te nadón, de más de media hora de duración, en te qne anuncia sn candidatura. Si no se da igual

opción a los demás candidatos, va a ser duro creer qne no ha gozado "ya" de ningún privilegio.

El señor presidente no se le oculta que es difkfl de compaginar su cargo con te alegada ausencia de

privilegios. Y explica: "Podia renunciar (al cargo), pero no debo hacerlo, porque eso supondría entrar en

una crisis política qne pienso no te conviene al pafs en estos momentos".

El se to dice todo. ¿Ño han renunciado otros cargos poMticos sin que se hunda d mundo? ¿Quién le dice

que uo iba a pasar fanal si el se marchaba? La buena opinión que d seior Suárez tiene de su propio papd

resulta comprensible. ¿Pero no serte mejor haberse presentado ante d electorado a cuerpo limpio y dejar

que d pueblo dedda? Entonces si qne hubiéramos asistido a nn juicio desapasionado de su labor de

gobernante. Lástima de ocasión pérdida. Porque presentarse desde d cargo de presidente reconocerá d

señor Suárez qne modifica bastante d valor de te consulta. Y d de los ahora previsibles resultados.

La defensa apasionada que hizo de te legalización dd partido Comunista se basa en dos argumentos

fundamentales.

El primero que, en efecto, es cierto que cuando en d verano de 1976 se aprobó la reforma dd Código

Penal "todos entendimos que d partido Comunista, tal y como se presentaba en aquellas fechas, quedaba

afectado por te nueva redacción dd artículo 172, y por tanto excluido". Pero que luego, después dd

Referéndum, d Partido Como nista mostró sus deseos de entrar en la legalidad 3 no habla más remedio

qne conocerte.

Este argumento goza de nn notable anacronismo. Porque te nueva línea política dd Partido Comunista no

se origina después d Referéndum, sino que estaba ya plenamente definida en d verano de 1976, hasta d

punto de que, tan pronto se conoció la nueva redacción dd Código Penal, d Comité Ejecutivo lanzó nn

comunicado en d qne proclamaba qne no le afectaba te ley penal puesto que no dependía de ninguna

internacional, había renunciado a la dictadura dd proletariado, propugnada la democracia y excluía d uso

de te violencia. Como no cabe pensar que d presidente del Gobierno ignorara esta postura comunista,

asombra que ahora diga qne dd verano de 1976, cuando creía que d PC era ilegal, a abril de 1977, cuando

lo ha legalizado ha habido cambios ideológicos o estatutarios que lo justifiquen. Si alguien ha cambiado

no ha sido d PC.

El otro argumento no es más sólido. En medio de un excesivo número de palabras, consideraciones y

preguntas, viene a decir que hay qne hacer legal todo lo que es real, que no se pueden llenar Tas cárceles

por motivos ideológicos, qne hay que dar a todos igualdad de oportunidades, y que hay qne acabar con te

clandestinidad que, además, no impediría que los comunistas se presentaran en listas ajenas.

Pues bien. Todos esos argumentos son válidos para los partidos que todavía no han sido legalizados,

desde al carlista al dd Trabajo, desde d FRAP al GRAPO. Como en d momento en que hablaba d

presidente seguían en la clandestinidad los hechos se encargaban de destruir te meticulosa v sofisticada

argumentación expuesta al publico.

Suárez ha asegurado, con expresión enérgica, que ni él ni su gobierno son comunistas. Lo mismo,

exactamente lo mismo, dijo en 1917 Kerenski, jefe de gobierno en Rusia, curiosamente encuadrado

también en d Centro.

 

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