Autor: Páez, Cristóbal. 
   Una decisión responsable     
 
 Arriba.    05/05/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

UNA DECISIÓN RESPONSABLE

Como decfamos ayer —la semana pasada, no más—, la suerte está echada. Adolfo Suarez concurrirá a las

elecciones como candidato independiente al Congreso de Diputados. ¿Sorpresa? Ninguna, por supuesto.

Era su decisión algo que estaba perfectamente cantado. Lo que ha pasado es que Suárez acostumbra a

echar el gesto por delente —gesto fácilmente des curable— y luego pone la palabra adecuada como

rúbr´ca. Epto no suele ocurrir con frecuencia en un pafs de grandes y aun divinas impaciencias, con cierto

gusto y determinada aptitud de Improvisar y con una afición casi invencible a pedir a scs hombres

públicos que en todo tiempo y a cualquier hora, sin pararse mientes a averiguar si ee oportuna o

inoportuna, se sometan a la prueba -le fuego de llamar al pan, pan y al vino, vino. La experiencia, sin

embargo, tiene demostrado que esta ciase de ejercicios puede resul-tnr altamente peligrosas y. en

ocosiones. poner en un serlo compromiso la vida del artista. Ncfestros más grandes políticos y estadistas

han slc´o. por lo general, unos genios He 10 niebla Esta —pese a que pueda parecer un contrasentido—

les lii .minaba aquellas cos-is que no estaban muy claras. La Historio está llena de ejemplos, en-co»nados

por hombres sin telo! que llegaban puntualmente a las c´*as con los acontes´mientos.

Mas volviendo a nuestn punto de arranque, Adolfo Suarez, como decíamos, ha echado a cndar su decisión

de Ir o los crrriclos antes de hacaria soter fo´malmente. Eso fue anteanoche, pero el compromiso estaba

tomado de antemano y corría por las calles, e iba de boca en boca. A mi modo de ver. era como una fruta

que se Iba madurando definitivamente al pasar de mano en mano. Si con ella hubiera llegado la crítica

acida o el escándalo. Adolfo Suárez la habría retirado de la circulación por falta de ambiente y

temperatura.

Ha sucedido, empero, todo ´o contrario. La mayoría del pueblo la ha aceptado como un símbolo y una

esperanza. Escribo al dictado de lo que he visto y oído en los días pasados y, con notable intensidad, a

portir de hace no mucho más de veinticuatro horas, cuando el mensaje del Presidente ha perforado la

intimidad de los hogares y ha levantado un millonario capital de adhesiones y ha interioriza-

do unos firmes propósitos, aue se harán patentes en las urnas el próximo 15 de ¡unió, de oe-cundar la

tarea iniciada por un hombre ¡oven, de lenguale joven, perfectamente inteligible en una sociedad

mayoritarlaminte joven, y que ha elegido el difícil —aquí— y abrupto camino de la equidistancia, luego

de una decisión muy meditada, muy consultada, ciertamente incómoda y con evidentes riesgos.

A lo largo del tiempo que va desde la idea electoral de Suárez hasta su concreción, han pasado muchas

cosas. La más señalada, sin duda, ésta: que al mapa político nacional le había surgido un vacío

acongojante, precisamente en la diana, en el centro, es decir, en su parte quizá más sensible y delicada. El

que la moderación andaba descaminada, vivaqueando de aquí para allá, con sus tiendas al hombro, pero

sin saber dónde montarlas, es algo que. por evidente, no necesita de un párrafo largo para explicarlo.

Decir desde ahora, después de la decisión del Presidente, que todo está arreglado o en vías de arreglo,

sería demasiado simplista, alegre y confiado. Creo que Suárez entrevé las dificultades y es consciente de

la cuasi-precarledad de los materiales que se están manejando para construir un futuro con garantías de

seguridad y estabilidad. Pienso que él sólo trata de subir otro escalón —el más pe-llqroso, ciertamente—

y acceder con las elecciones a una «plataforma de colaboración para un entendimiento duradero entre los

españoles*.

En una democracia, un hombre "o lo puede hacer todo. Sin la voluntad reformadora masivamente

expresada en el referéndum, los pasos para la reforma política estaría aún por dar. Si en la hora actual del

país no puede haber más amo que el pueblo, ha de ser éste el que diga, cual ya lo hizo el 14 de diciembre

pasado, por dónde tienen que ir las cosas y quién tiene su confianza para asumir la responsabilidad de la

conducción Observo que en este punto, Adolfo Suárez está conectado por el pimo. Ahora ´e aguarda una

tensa espera y. luego, quizá, un estremecedor camino, en que se prueba el temple de los hombres y

conoce el alto precio al que se gana la honra, que es la única retribución de los políticos honestos.

Cristóbal PAEZ

Jueves 5 mayo 1977

 

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