Autor: P. de F.. 
   Los agricultores exigen precios suficientes para poder subsistir     
 
 Informaciones.    02/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LOS AGRICULTORES EXIGEN PRECIOS SUFICIENTES PARA PODER SUBSISTIR

MADRID, 2 (INFORMACIONES, por P. de F).

LA situación del agro español en 1977 es delicada. Los agricultores pretenden diversas mejoras en el

precio de los productos agrarios, sin las cuales —afirman— no podrán subsistir. Sobre la base de que los

precios representan sus salarios, en enero de este año los pequeños y medianos empresarios de nuestro

agro presentaron ante la Administración una tabla de precios mínimos a partir de los cuales estaban

dispuestos a negociar. La inflación ha seguido su incidencia desde entonces, y esa tabla —según los

agricultores— ha quedado desfasada en muchos puntos, por lo que establecen precios mínimos más altos,

basándose en que la inflación es una manifestación de enfrentamiento entre sectores y en el que cada uno

de ellos pretende doblegar al resto.

Los problemas del campo se agudizaron esta primavera, a raíz del conflicto de la remolacha, cuando

muchas decenas de miles de tractores fueron situados en la cuneta de las carreteras españolas. A

continuación vinieron las patatas y la cebolla, para desembocar en el actual conflicto del trigo, que,

aunque con caracteres interesantes, no ha llegado a la crítica situación que podría preverse en un

principio, merced a la gran cosecha que este año se ha logrado en España. Todo ello ha determinado que

el trigo andaluz sea transportado urgentemente a la Rioja y que en Navarra se haya entregado el cereal a

precio menor de 14,50 pesetas el kilo, mínimo que los agricultores habían dispuesto como negociable.

El campo español desea una revisión de precios, en conjunto, pero la realidad no parece permitirle esta

opción y se intenta forzar un alza de precios coincidente con el período de entrega de cada producto.

El actual ministro de Agricultura, señor Martínez Genique, ratificó en su toma de posesión la intención de

equiparar las condiciones de vida del medio rural al medio urbano, y su Departamento llevó adelante una

política de precios agrarios basada en la reducción de costes, pero no de alza de precios. Frente a ello, un

portavoz de los agricultores señaló ayer a INFORMACIONES que con eso no se soluciona el problema,

puesto que la inflación continúa incidiendo y repercute en que los precios del agro español no sean

competitivos con los del Mercado Común. «Si entramos en la C. É. E. —añadió la fuente citada—, no se

podría seguir manteniendo la subvención al campo. La postura de costes es útil a plazo medio, pero el

agricultor necesita que se opere en los precios.»

ULTIMÁTUM AL GOBIERNO

En el campo español se piensa que con la postura de la Administración se capitaliza la agricultura y esa es

la razón de que la gente abandone las faenas agrarias. No hay duda de que sobra mano de obra, pero la

reducción —afirman— no se puede realizar en "plan prusiano".

Tras una reunión mantenida la semana pasada con el señor Martínez Genique, los agricultores ratificaron

un ultimátum de dos o tres meses. Se barajan varias medidas: volver a sacar los tractores —en esta

ocasión no seria protagonista la cuneta, sino la propia carretera—, retirar los fondos de las Cajas —alguna

unión ya lo ha llevado a cabo—, desabastecerlos mercados, etc.

Aunque los agricultores piensan que el plazo dado no servirá para solucionar sus problemas, sí piensan en

un plan de estabilización para el campo, en unos seguros sociales equiparados a otros estratos de la

población y en el seguro para zonas catastróficas —sobre este punto hay ya una promesa en firme del

ministro— Además, están dispuestos —según portavoces oficiales— a no dar un paso más si sus

representantes no intervienen en las decisiones del F.O.R.P.P.A. y, sobre todo, en las Juntas de precios

para entrar en ámbitos de negociación y que se tomen en cuenta sus posturas. «El campo —sostienen los

agricultores— es el sector más débil y nosotros queremos hechos concretos.»

Por si fuera poco, la reforma fiscal viene a colocar otra gota de agua en el vaso de la disensión. Los

campesinos afirman que el impuesto del patrimonio les afectará mucho, pero que será una herida de

muerte a los pequeños empresarios que poseen tierras improductivas y cuyo «sueldo» no se eleva más allá

de 25.000 pesetas mensuales. Sobre ello, bueno será recordar la promesa del titular de Agricultura a su

llegada al Departamento: una nueva política de utilización de tierras cultivables, llegándose, si fuera

necesario, a la presentación en Cortes de una ley de expropiaciones de las fincas insuficientemente

aprovechadas.

 

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