Autor: Alcántara, Manuel. 
 El estado de la nación. 
 Análisis clínicos     
 
 Ya.    24/06/1986.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Análisis clínicos

«Antes nos abrumaron los profetas, ahora nos van a llover los intérpretes.»

MANUEL ALCÁNTARA

SI antes de las elecciones nos abrumaron los profetas, ahora nos van a llover los intérpretes. Hay

muchísimos. Puede uno encontrárselos en las radios, en los periódicos, en las revistas, en los cafés y hasta

en la acera. Se trata de personas llenas de sagacidad, que prevén los acontecimientos políticos casi

inmediatamente después de que sucedan y que no conformes con analizarlos, cosa que sólo sería un

pasatiempo inocente, se empeñan en damos a conocer los resultados de su análisis. España, que siempre

ha sido un país de poetas y de pintores, es ahora un país de analistas políticos.

Los pronósticos electorales están hechos para romperse, pero hay algunos de gran duración y aguantan en

buen uso hasta las elecciones siguientes. En cualquier caso, cuando mas dificultades encuentran en su

meritorio trabajo los analistas políticos, es cuando escasean las sorpresas y todo ocurre más o menos

como se esperaba que ocurriera. Entonces se enfrentan con la terrible prueba de amenizar lo normal. ¿Qué

hacer cuando no puede hablarse de «trasvase a la radicalidad»?, ¿cómo glosar una operación que dicen

que es tan irreversible como su derrota?, ¿cómo se viste uno para asistir al bautizo de un líder que estaba

muerto y ha resucitado? Durante un largo tiempo va a haber opiniones para todos los gustos y para todos

los disgustos, pero ya se sabe que a nosotros no nos gusta discutir las opiniones, sino los hechos.

El pueblo español ha vuelto a otorgar su confianza a quienes ya gozaban de ella, y además lo ha hecho

abrumadoramente. Quienes sean partidarios de ese sistema darán saltos de alegría y quienes sean mili-

tantes harán lo mismo; pero con una mano en el pecho, no sea que se les vaya a perder el carné Quienes

no simpaticen con el socialismo en su actual modalidad española dirán que es el momento de exigir que

sigan adelante con las reformas que aún no han emprendido. Otros opinarán que se trata de un pueblo

conservador, que vota lo asentado, y al que le gusta mostrar adhesiones inquebrantables. Cualquier

explicación puede ser válida. Lo malo es que hay más teóricos que teorías.

 

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