Los límites de la mayoría absoluta     
 
 Ya.    24/06/1986.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Los límites de la mayoría absoluta

Las dos noticias relevantes emanadas de las elecciones celebradas ayer en toda España parecen el

aplastamiento de la opción centrista de Miquel Roca y el aumento generalizado del voto a los partidos

nacionalistas, notablemente a Convergencia i Unió en Catalunya y a Herri Batasuna en el País Vasco.

El mantenimiento de la mayoría absoluta por parte del PSOE y el ascenso considerable del CDS de

Suárez, con ser también datos significativos, habían sido ya sobradamente anunciados por los sondeos de

opinión. Por último, el mantenimiento de Coalición Popular, que apenas ha sufrido erosión, contribuye a

hacerse una idea bastante concreta de cómo ha de quedar el panorama parlamentario.

Pretender minimizar el éxito del partido del Gobierno resultaría ridículo. No es tarea fácil, en un país que

consagra en su Constitución el sistema proporcional para las elecciones, repetir la mayoría absoluta

después de cuatro años de ejercicio del poder. La suposición de que éste deteriora inevitablemente a los

Gobiernos hace hoy agua por todos lados. El PSOE recibió sus 10 millones de votos en 1982 como

respuesta, en gran parte, a la amenaza golpista y a la destrucción interna del centro-derecha (UCD).

Cuatro años más tarde, y aun si su triunfo se debe a la ausencia de alternativas con fiabilidad para el

electorado, no cabe la menor duda de que el Partido Socialistas se ha fortalecido como organización,

sirviéndose para ello del beneficio que otorga controlar la Administración del Estado. Quizá fue ésta la

primera lección que Felipe González aprendió del fracaso de sus predecesores: la necesidad de mantener

un partido unido que pudiera, al tiempo, sacar provecho de las instancias de poder y ofrecer así una

garantía de estabilidad y de continuidad a la sociedad española. Este ha sido el mensaje electoral preferido

por los socialistas y el que ha funcionado eficazmente. Su disminución en votos no evita que se consolide

como partido largamente hegemónico en nuestro país. («E! País».)

 

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