El PSOE pierde votos, pero no tiene alternativa     
 
 Ya.    24/06/1986.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Martes 24 de iunio de 1986

El PSOE pierde votos, pero no tiene alternativa

«La falta de una alternativa clara al Partido Socialista Obrero Español, la obtención de una nueva mayoría

absoluta por este partido, que ha gobernado durante los últimos tres años y medio—aun perdiendo más de

un millón de votos—; el aumento de la abstención con respecto a la registrada en 1982, el ascenso del

partido de Adolfo Suárez y el fracaso de la "operación reformista" de Miguel Roca son las notas más

sobresalientes de las elecciones generales celebradas ayer en España, cuartas desde el restablecimiento

del sistema democrático.

La abstención fue 10 puntos superior a la de 1982; se situó en torno al 30 por 100. Eso significa que algo

más de ocho millones de españoles no acudieron a depositar su voto.

El verdadero triunfador de las elecciones es, sin duda, el Partido Socialista Obrero Español, que ha vuelto

a conquistar mayoría absoluta. Ha perdido un millón de votos y 16 escaños, pero ha obtenido todavía una

cuota parlamentaria suficiente para gobernar sin necesidad de recurrir a pactos electorales con ningún

partido. El Gobierno que forme Felipe González tendrá asegurado el apoyo parlamentario por otros cuatro

años. Este resultado electoral va a permitir que afloren de nuevo los riesgos ya advertidos en la anterior

legislatura, riesgos de abuso de poder e intento de control de todos los mecanismos del Estado.

El PSOE tiene la responsabilidad de administrar su victoria, casi sin más control que el suyo propio, y de

hacer el esfuerzo necesario para gobernar en beneficio de todos —cosa que prometió González anoche,

como hace cuatro años—, no sólo de sus votantes.

No obstante, la pérdida de un 8 por 100 de sus escaños tiene que ser suficiente como para llevarle a

recapacitar sobre sus métodos de gobierno. Continuar por el camino de la arrogancia le costaría al PSOE

una pérdida mayor en próximos comicios. El PSOE tiene que ver en este descenso un aviso del electorado

y una invitación a un cambio en su estilo de gobernar.» («Diario 16».)

 

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