Autor: Mellado Fernández, Miguel Ángel. 
   Habrá pocos cambios en el Gobierno y una política más perceptible en la calle     
 
 Ya.    24/06/1986.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Martes 24 de junio de 1986

Habrá pocos cambios en el Gobierno y una política más perceptible en la calle

Felipe González trabaja ya en la selección de personas para el nuevo Gobierno y en la concreción de

prioridades a aplicar en la legislatura entrante. La idea del Presidente es cambiar el menor número de

ministros y realizar una gestión más perceptible en la calle

Madrid/M. A. Mellado

Fuentes próximas a Presidencia de Gobierno aseguraron ayer a YA que Alfonso Guerra «seguirá muy

cerca de Felipe». Su declarado deseo de «no hacerse viejo en la política», actividad que «me produce

esquizofrenia», no ha sido tomada en serio por casi nadie. Alguien ha especulado que podría ser

sustituido en la vicepresidencia del Gobierno por Javier Solana.

Sin embargo, todo parece indicar que Solana está llamado a continuar como portavoz del Gobierno.

El abandono del Ministerio de Cultura podría venir determinado por la desaparición del mismo en la

nueva estructura gubernamental. Solana, según parece, presiona para que Cultura no descienda a

Secretaría de Estado.

Gana puntos la posible creación del Ministerio de Juventud y Deportes. Felipe González tiene varias

razones de peso para adoptar esta decisión. La existencia de un Ministerio específico de Deportes es una

exigencia del Comité Olímpico para que Barcelona sea sede de las Olimpiadas-92, acuerdo que sería muy

agradecido por los catalanes. Si se tiene en cuenta el descenso de votos del PSOE en Cataluña, y que las

próximas legislativas se celebrarán en 1990, ya se encargarían los socialistas de «vender» electoralmente

a los catalanes la designación «gracias a las gestiones de Felipe». En esta operación saldría reforzado

Pascual Maragall.

La juventud obsesiona a González, por lo que un Ministerio «ad hoc» parece aconsejable. El PSOE

intentará captar el voto de los jóvenes, muy escaso el domingo. Para el nuevo departamento sería deseable

un catalán, aparte de por la intencionalidad de las Olimpiadas, porque en el Ejecutivo entrante debe haber

algún otro ministro catalán a parte de Serra, que continuará en Defensa. Sus coeterráneos Lluch y Majó

podrían no seguir. Se especula con que Martín Toval sería el elegido para Juventud y Deportes. En su

contra está el papel importante que juega en el grupo parlamentario.

Quien cae seguro es Javier Mos-coso. Su sillón en el Ministerio de Presidencia puede ser ocupado por

Francisco Fernández Marugán. Por conocimientos, capacidad de trabajo y «dureza» parece la persona

perfecta para abordar en profundidad la reforma de la Adminitración Pública, asignatura suspensa en la

primera legislatura socialista. La presencia en el Gobierno de Marugán afectaría al partido. Su hueco en la

calle Ferraz, sede central del PSOE, podría ser suplido por Alejandro Cercas.

Las posibilidades de Corcuera

El área económica sufrirá algunos cambios. En el Ministerio de Economía se confirma Solchaga. Una

duda es si se desgaja Hacienda. El de Industria y Energía, que podría ganar Comercio, estrenará

seguramente nuevo ministro. José Luis Corcuera tiene dos puntos a su favor: la dirección del partido le

debe un favor porque su renuncia a ir en las listas de Vizcaya evitó un difícil conflicto; es un obrero,

«pedigree» deseable por Felipe González en esta nueva etapa. Nicolás Redondo, enemigo «mortal» de

aquél, estaría dispuesto a consentir.

Para el resto de carteras hay menos especulaciones. Exteriores, con Fernández Ordóñez; Interior, con

Barrionuevo; Trabajo y Seguridad Social, con Almunia, ministro importante que en esta nueva etapa

contemplará la creación de empleo; Educación, con Maravall; Agricultura, con Romero, e incluso

Justicia, con Ledesma, de quien se ha hablado para la Presidencia del Congreso, es posible que sigan.

Más difícil lo tienen Caballero, Pons, cuya cartera podría desaparecer, y Saénz de Cosculluela. Si en el

período anterior la preocupación fundamental socialista ha sido la labor legisladora, ahora primará una

gestión de calle, «más de cotidiana, más perceptible en la calle», señaló a YA un alto cargo socialista.

El deseo de González, emulando a Willy Brandt en Alemania, es que el cambio se perciba en la calle

mejora de la Administración, mayor rapidez de la Justicia, humanización de la atención sanitaria en

ambulatorios— en el segundo mandato. Será «el buen camino» para intentar ganar en 1990.

 

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