Autor: Álvarez, Faustino F.. 
 El estado de la nación. 
 El desgaste     
 
 Ya.    25/06/1986.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

El desgaste

FAUSTINO F. ALVAREZ

DICEN los comentaristas que el descenso del número de votantes del PSOE y de Coalición Popular se

debe al desgaste que tanto Gobierno como oposición sufren a lo largo de una legislatura.

Se me hace difícil de entender este análisis. Parece lógico que el partido gobernante sufra algún perjuicio

en su aceptación popular por las medidas duras que, con mayor o menor fortuna, haya tenido que adoptar

y porque el mero hecho de dirigir la Administración del Estado es un permanente análisis de la viabilidad

de! programa electoral. Pero estos motivos no los comparte la oposición, que no debería desgastarse

reflexivamente, sino desgastar activamente a aquello que vigila y corrige y denuncia y acosa como el rayo

que no cesa; es decir, al Gobierno. Entonces, ¿qué ha sucedido? ¿Por qué se utilizan tos mismos

argumentos para analizar dos situaciones antagónicas? Quizá, en primer lugar, porque la oposición se

encuentre cómoda en su papel, resignada a hacer un segundo partido nacional e instalada en el

reconocimiento institucional de interlocutora prioritaria del Gobierno desde las afueras de su área de

influencia. La escena tiene, por tanto, un cierto aspecto de toreo de salón, en que se fatigan lo mismo

quien lleva el capote como quien conduce con las manos la cornamenta del toro simulado.

La obligación de la oposición es la del toro de verdad: evitar noblemente el engaño, ganándole al diestro

el secreto del imán que le intenta deslizar ante los ojos. El objetivo no es otro que acorralar y desgastar al

torero. Lo que resulta esperpéntico es que, después de la corrida, el toro y el torero sean asistidos en

quirófanos contiguos de las heridas de la tarde y, por medio de distintos portavoces de la enfermería,

dicten unas leyendas paralelas para las cicatrices. Osear Alzaga y, en cierto modo, José Antonio Segurado

parecen dispuestos a analizar este vendaval que, destinado al palacio de la Moncloa, también afectó al

tejado de la sede de Coalición Popular. Manuel Fraga, sin embargo, es quien más satisfecho se muestra.

Hay otra cuestión; cuando el desgaste político es necesario, no se puede hurtar. Los políticos no están

diseñados para perpetuarse, sino para servir. Pero ésta es una cuestión de fondo.

 

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