Autor: Gil, Francisco Javier . 
   Alzaga quiere abandonar AP     
 
 Diario 16.    26/06/1986.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

HACE ahora cuatro años, Osear Alzaga, con parte de las ruinas de UCD, levantaba sobre el solar del

centro un partido democristiano a la sombra de la Alianza Popular de Fraga.

Sus principios eran claros y así lo manifestó: nacido de la crisis de UCD, pretendía contrarrestar la

hegemonía del PSOE. Para ello, por mor de la normativa electoral que prima a las formaciones políticas

mayoritarias en detrimento de las minorías, Alzaga invocó con realismo el voto útil que induce a las

coaliciones.

Pero ya en aquellos momentos, el recién elegido presidente del PDP por su congreso constituyente

confesó que tal matrimonio de conveniencia no era fácil. «Nuestras relaciones con AP no son un idilio»,

dijo textualmente.

Alzaga quiere abandonar la lanzadera de AP

Las incompatibilidades se dejaron sentir con más insistencia a medida que se acercaba la primera ocasión

electoral. Una y otra vez las negociaciones entre AP y PDP estuvieron a punto de quebrarse por la

resistencia de los alian cistas en diferentes provincias a admitir en los primeros puestos de sus listas a los

nuevos socios del PDP.

Javier Francisco Gil

Llegadas las primeras elecciones, el PDP, del brazo de AP, consiguió llevar al Congreso 16 diputados,

suficientes como para formar grupo parlamentario propio, aunque por disciplina dentro de los coaligados

sólo se le reconoció categoría de subgrupo dentro del Grupo Popular. Otros 10 miembros del PDP

obtuvieron escaño en el Senado.

Con vistas a las nuevas elecciones generales, las celebradas el pasado domingo, el Partido Demócrata

Popular de Osear Alzaga planteó su estrategia.

Hace un año, a Alzaga se le planteó: «¿Hasta cuándo con AP?», y el dirigente democristiano respondió:

«Si para mil novecientos noventa el PDP no es el gran partido de centro que necesita la sociedad

española, habremos fracasado.»

Y más adelante: «La clave está en que una vez Que gran parte de los que han sido votantes del PSOE sin

ser socialistas han comprobado lo que da de sí en la práctica el Gobierno socialista, otra fuerza política

sea capaz de capitalizar esas motivaciones. Si somos capaces de formular una oferta política

genuinamente democrática, verdaderamente demo-cratizadora y con esa sensibilidad social, se pueden

ganar las próximas elecciones generales. »

Los resultados de los comicios del pasado domingo ofrecieron para los dirigentes del PDP una lectura

clara: mientras la Coalición Popular se mantiene en la misma cota obtenida hace cuatro años, el PDP ha

logrado cinco escaños más en el Congreso y uno más en el Senado.

Y Alzaga ha creído llegado el momento de remontar el vuelo abandonando la lanzadera de AP. Ya lo

previno el pasado día 3 Felipe González en una reunión con periodistas: «Yo creo que Coalición Popular

no sobrevivirá a la experiencia poselectoral.» Dos fecha.s más tarde, Carrillo, en Málaga, también apostó

por la misma suerte: «Alzaga y Segurado terminarán aliándose con Roca, y los militantes de AP se

desplazarán hacia otras posiciones tras el veintidós de junio.»

Ayer fue el día después para Coalición Popular.

 

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