Autor: Díez, Anabel. 
 La campaña electoral. El presidente pide en Madrid a 50.000 personas aliento para ir más deprisa en las transformaciones. 
 Felipe González se muestra convencido del triunfo socialista en el cierre de campaña     
 
 El País.    21/06/1986.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Los candidatos a la presidencia del Gobierno se encerraron ayer en Madrid en auditorios de gran aforo

para reclamar el voto en las últimas horas de la campaña, que concluyó a las doce de la noche. González

se presentó como ganador de las elecciones en el mastodóntico rockódromo. Fraga reclamó en una amplia

avenida el voto útil no socialista, y Roca solicitó el voto de la modernidad en el Parque de Atracciones.

Iglesias anunció la ruptura del bi-partidismo en la plaza de toros, y Carrillo eligió un campo de fútbol

para reivindicar el voto verdaderamente comunista. Suárez, que reclamó en Salamanca "un Ejército que

no sea de ocupación interior", cerró campaña en la plaza Mayor.

E1 presidente pide en Madrid a 50.000 personas aliento para ir más deprisa en las transformaciones

Felipe González se muestra convencido del triunfo socialista en el cierre de campaña

ANABEL DÍEZ, Madrid

El presidente del Gobierno pidió ayer a los ciudadanos que le empujen con SD aliento para ir más deprisa

en la construcción de un proyecto de igualdad y justicia. González, ante anas 50.000 personas, cerró en

Madrid la campaña electoral del PSOE asegurando sin ambages que la derecha no va a ganar el día 22,

"porque ya se les conoce". "Vamos a ganar, porque este pueblo es dueño de su destino y no quiere volver

la vista atrás", afirmó en su convicción de que sólo hay dos proyectos: el socialista y el del retroceso.

El presidente del Gobierno cerró la campaña electoral del PSOE en el auditorio de la Casa de Campo de

Madrid, con la convicción sin paliativos de que su partido iba a ganar las elecciones. "Ya lo puedo decir,

vamos a ganar, porque no hay miedo en este pueblo y todos juntos somos dueños de nuestro destino".

"Por eso", continuó, "no va a ganar la derecha, porque ya se les conoce y este pueblo no quiere volver la

vista atrás". El presidente en esta ocasión no habló de los impacientes como en otras ocasiones, sino que

incluso animó a aquéllos que consideran que el ritmo de transformaciones debe ir más rápido a que le

empujen con su aliento.

González en la penúltima intervención de esta campaña, ya que al finalizar este acto se trasladó a Sevilla

para cerrar la campaña andaluza, se mostró seguro del triunfo socialista. Este acto fue más breve que otros

anteriores y no se entretuvo en exceso en la enumeración de los logros e su Gobierno en el último

cuatrieño sino que lanzo exclusivamente mensajes eufóricos de ánimo.

´El Cebolla´

Las críticas concretas quedaron para sus predecesores en este acto: Juan Barranco, alcalde de Madrid,

Joaquín Leguina, presidente de la Comunidad Autónoma y Javier Solana, ministro de Cultura. El

introductor del mitin fue el humorista José Luis Coll, que presentó a González como El Cebolla "porque

se repite".

Juan Barranco dio la bienvenida a los asistentes a este acto en el auditorio "más grande del mundo" y en

esta línea casera aseguró que Madrid era igualmente la ciudad más acogedora del orbe. No pudo faltar un

recuerdo a su antecesor Enrique Tierno y unas palabras de cariño para su esposa "doña Encanuta",

presente en el acto.

El presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, Joaquín Leguina, tuvo una intervención vigorosa en

el tono y criticó especialmente al presidente del CDS, Adolfo Suárez, aunque le mostró su respeto como

persona. "Se atreve este señor a decir que el PSOE parece el concilio de Trento y que de ahí sólo salió la

inquisición. Ahora resulta que este seguidor de Santa Teresa es luterano", dijo entre el regocijo de las

decenas de miles de personas que siguieron el acto. Entre ellas se pudo ver a algunos de los recién

incorporados al PSOE, como César Alonso de los Ríos y Pilar Brabo.

El portavoz del Gobierno, Javier Solana, realizó un discurso impregnado de lirismo y emotividad. En su

dibujo de lo que debía ser la España del futuro habló de la necesidad de que todos los corazones de este

país sólo estuvieran capacitados "para querer y no para odiar". Al final de su discurso optó por el humor

con frases como "aunque la derecha se vista de seda, derecha se queda", todo ello para argumentar que

Suárez, Roca y Fraga, son lo mismo.

Antes de que terminara de hacer la presentación "del compañero y del amigo Felipe", el presidente del

Gobierno ya estaba a su lado riendo por las palabras de su ministro que al reparar que González estaba a

su espalda rió igualmente antes de estrecharle en un fuerte abrazo. Felipe González, que hoy llevaba

cazadora en vez de traje, aludió precisamente a la amistad entre los miembros de su Gobierno como

elemento de eficacia. "Amistad que viene de pertenecer a la misma familia", dijo en comparación "con

esos que están todo el día peleándose".

González hizo en esta ocasión una apretada síntesis de los conceptos que ha venido desgranando en estos

21 días de campaña. La necesidad de acertar con el ritmo de la historia para consolidar un proyecto de

futuro ha sido la idea motriz de toda su campaña. "Estamos orientando a España por el camino que

necesita desde hace dos siglos y acabamos de «empezar a recorrerlo", dijo. González consideró

"sospechoso" que otras fuerzas políticas no quieran un Gobierno estable, esto es, con mayoría absoluta.

"Por algo será", dijo. "Sólo hay dos proyectos, los de siempre y el que representa el PSOE, capaz de

gobernar y al mismo tiempo de construir el futuro de progreso". "Ánimo, ánimo, vamos a ganar", fueron

sus últimas palabras. González dejó a los 50.00 asistentes en compañía de los cantantes Joan Manuel

Serrat, Luz Casal y Massiel.

 

< Volver