Autor: Jáuregui, Fernando. 
 Cuartas elecciones legislativas y segundas autonómicas andaluzas desde la restauración de la democracia. 
 Los pactos y la quiebra del bipartidismo, principales interrogantes ante la jornada electoral de hoy     
 
 El País.    22/06/1986.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Cuartas elecciones legislativas y segundas autonómicas andaluzas desde la restauración de la democracia

Los pactos y la quiebra del bipartidismo, principales interrogantes ante la jornada electoral de hoy

FERNANDO JÁUREGUI, Madrid

Las elecciones legislativas que se celebran hoy en España, las cuartas desde que se inició la etapa

democrática, significarán, de acuerdo con la opinión compartida por los dirigentes de todos los partidos,

una notable variación en la composición del Congreso y del Senado. Las previsiones apuntan a un

fortalecimiento de algunas formaciones menores de oposición, lo que, a su vez, supondrá un

debilitamiento del sistema bipartidista instaurado en las elecciones del 28 de octubre de 1982. Hoy se

celebran también las segundas elecciones autonómicas en Andalucía.

La jornada electoral de hoy carece de la novedad de 1977, de la incer-tidumbre de 1979 y de las

expectativas de cambio de 1982. Descartado un vuelco radical con respecto a las previsiones arrojadas

por los sondeos realizados durante la pre-campaña y la campaña, la mayor expectación se centra ahora en

conocer si fos socialistas lograrán o no repetir la mayoría absoluta que obtuvieron en 1982.

Los últimos días de la campaña electoral pusieron ya de manifiesto que la totalidad de las fuerzas

políticas comparte esta expectativa, al margen de las obligadas declaraciones públicas asegurando, todos

y cada uno, que serán ellos los ganadores. La posibilidad de que el PSOE no obtenga una mayoría

absoluta en las elecciones legislativas de hoy abre un amplio campo para acuerdos pos electorales que, en

determinadas condiciones, podrían hacer que fuesen otros, y no los socialistas, quienes ocupasen el

próximo Gobierno.

Completar el proyecto

Mientras Felipe González y otros responsables del Ejecutivo nacían, en los últimos días, llamamientos al

voto socialista para "completar el proyecto" iniciado en 1982, el presidente de Coalición Popular y de

Alianza Popular, Manuel Fraga, ofrecía acuerdos a todos los "afines" para, en caso de que el PSOE no

lograse esta mayoría absoluta, consolidar su viejo proyecto de una mayoría natural que pudiera hacerse

con el poder. El llamamiento de Fraga, que en ningún caso se concretó en ninguna clase de ofertas, abarca

no sólo a los reformistas de Miquel Roca, sino también al CDS de Adolfo Suárez, igualmente considerado

"afín" a la Coalición Popular, "por más que esta consideración pudiera molestar al señor Suárez", según

puso de relieve en varias ocasiones Fraga.

El líder popular, consecuente con su teoría de las ventajas del bipartidismo, intensificó en las últimas

horas de la campaña su llamamiento al voto útil. "La única alternativa al socialismo somos nosotros",

repitió, aunque asegurando tener "los brazos abiertos" para acoger en ellos, después, a los afines.

Estos afines, por su parte, tuvieron reacciones diversas a las ofertas de pacto. Mientras Adolfo Suárez

insiste en su negativa a pactar con nadie a su derecha o a su izquierda, Roca parece mucho más tendente a

llegar a acuerdos, siempre que se cumplan "condiciones de funcionamiento y de programa", condiciones

que Fraga se adelantó a considerar, de antemano, "aceptables".

´Bisagras´

El hecho de que tanto Roca, al frente de reformistas y de la Minoría Catalana, como Suárez, si se

confirman sus expectativas de crecimiento, puedan convertirse en las auténticas bisagras del próximo

Parlamento, si los socialistas no obtienen mayoría absoluta, concede una especial importancia a sus

respectivas posiciones ante los pactos pos electorales.

A su vez, la configuración de los pactos podrá ejercer una decisiva influencia en la marcha de la principal

formación de oposición, Coalición Popular. Tanto Fraga como sus socios democristiano y liberal, Óscar

Alzaga y José Antonio Segurado, prometieron que la coalición permanecerá inalterable tras las elecciones

y Alzaga desmintió expresamente la existencia de cualquier "pacto secreto" con los reformistas de Roca a

espaldas de AP. Fraga, por su lado, admitió "verse con cierta periodicidad" con Miquel Roca, sin que de

tales encuentros, advirtió el propio Fraga, quepa concluir la existencia de un acuerdo verbal con los

reformistas sobre posibles pactos poselectorales.

Los socialistas mostraron públicamente, durante la campaña electoral, sus temores a la pérdida de la

mayoría absoluta de que venían disfrutando hasta ahora. Su estrategia de campaña varió,presumiblemente

en función de los resultados que iban arrojando los sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas

(CIS), desde el inicial ataque a Coalición Popular y a Izquierda Unida hasta concentrar las críticas en la

figura de Adolfo Suárez.

El vicepresidente del Gobierno y vicesecretario del partido, Alfonso Guerra, fue invariablemente el

principal ariete empleado por los socialistas contra las restantes fuerzas políticas. Una de las incógnitas

secundarías que se abren a partir de los resultados electorales de hoy consiste en saber si Guerra,

patentemente desgastado por su actividad durante la campaña, permanecerá en el Ejecutivo o, cumpliendo

los que parecen ser sus deseos, se retirará a reorganizar el PSOE. La cuestión no es tan menor si se

considera que ahí puede residir una de las claves del comportamiento futuro y de los modos de gobernar

de un nuevo Ejecutivo socialista.

Por lo demás, los socialistas trataron de evitar la adopción de medidas electoralistas —como el rumoreado

descenso en el precio de la gasolina— durante una campaña que, entre sus características, incluyó el

estallido de conflictos laborales con cierto sabor político y un incremento de la actividad terrorista,

aparentemente dirigida principalmente a exasperar a algunos sectores de las Fuerzas Armadas.

Obviamente, estos factores pesaron sobre la campaña mucho más que el desarrollo paralelo del

Campeonato Mundial de fútbol, que solamente esta noche robará protagonismo al seguimiento por

televisión del recuento de los votos.

 

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