Autor: Jáuregui, Fernando. 
 Elecciones legislativas. Incertidumbre sobre el futuro dentro de la alternativa al partido socialista. 
 El CDS e Izquierda Unida consideran que ha comenzado "el principio del fin" del bipartidismo     
 
 El País.    23/06/1986.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Incertidumbre sobre el futuro de la alternativa al partido socialista

El CDS e Izquierda Unida consideran que ha comenzado "el principio del fin" del bipartidismo

FERNANDO Jáuregui, Madrid Los resultados de las elecciones legislativas celebradas ayer confirman

que el Parlamento surgido de las urnas tendrá una "variedad de voces" mucho mayor que la mostrada

durante la legislatura anterior, gracias a la incorporación de más representantes de grupos menores, como

el CDS e Izquierda Unida, según dijeron representantes de ambas formaciones.

Esta incorporación, analizada por suaristas y comunistas como "el principio del ñu" del bipartidismo

imperfecto imperante hasta ahora, supone un nuevo indicio de que, como señalaron ayer dirigentes de la

CP, el mapa político español "aún no se ha consolidado". Por otra parte, el hundimiento de la operación

reformista y el estancamiento de CP abren más interrogantes sobre el futuro de la alternativa al

socialismo.

La noche de infarto —en la que incluso, y merced a los sondeos privados, estuvo algunos minutos en

duda la consecución por el PSOE de la mayoría absoluta— aportó varias conferencias de prensa

simultáneas de ios dirigentes de los principales partidos cuando apenas se había contabilizado

oficialmente poco más del 50% de los votos. El inminente comienzo del partido de fútbol entre las

selecciones española y belga imponía brevedad. Así, el presidente del Gobierno, Felipe González, en el

curso de una meteórica comparecencia pública anoche, en el cuartel electoral montado por el PSOE en un

hotel madrileño, se limitó a leer una declaración llamando a todos los ciudadanos, partidos políticos,

sindicatos y patronales para que "aunen sus esfuerzos" para afrontar los retos que plantea el futuro; entre

tales retos se encuentran la plena adaptación a la Europa comunitaria, la modernización de nuestras

estructuras y el esfuerzo por incrementar el bienestar de los ciudadanos, logrando aumentar la riqueza

nacional y la creación de empleo.

Comparecencias simultáneas

Pero el presidente no quiso anoche ser más explícito en sus objetivos y métodos para el futuro inmediato.

Tampoco el vicepresidente, Alfonso Guerra, se mostró mucho más locuaz durante la conferencia de

prensa que ofreció en el Palacio de Exposiciones y Congresos, donde reiteró el llamamiento al consenso.

Guerra no consideró que el descenso de 17 escaños experimentado por su partido con respecto a 1982

suponga un aviso del electorado. "En Europa no existe precedente de un partido que repita mayoría

absoluta en dos legislaturas", dijo. Ningún dirigente socialista quiso comentar anoche los rumores que

hablan de una posible retirada de Guerra de la vice-presidencia del Gobierno para dedicarse al partido.

En conferencias de prensa casi-simultáneas, celebradas al filo de la medianoche y cuando ya todos se

aprestaban a contemplar el encuentro de fútbol entre las selecciones española y belga, los representantes

de Coalición Popular y el presidente del Centro Democrático y Social, Adolfo Suárez, quien ayer vio su

partido consolidado como tercera fuerza política nacional, superada la travesía del desierto, insistían en

que el PSOE no podrá "seguir gobernando como hasta ahora".

En el hotel-sede electoral de los populares se respiraba una sensación de alivio por los 104 escaños

obtenidos —sólo dos menos que en 1982—, tras el sobresalto producido por los primeros resultados de

los sondeos realizados ayer por TVE y algunas emisoras de radio privadas, como la cadena SER. En el

mismo momento en que Adolfo Suárez, eufórico, resolvía por su cuenta la incógnita de cuál será la

alternativa al socialismo, pronosticándose a sí mismo que estará en La Moncloa en 1990, Manuel Fraga

aseguraba que la única alternativa al PSOE es la Coalición Popular, que está "más confirmada que nunca"

y "progresará en los próximos meses".

El líder conservador, cuyo semblante reflejaba, lógicamente, mucha menor alegría que la que, en otro

hotel madrileño, mostraba Suárez, vio su optimismo aún más matizado por el hecho de que su socio

democristiano, Óscar Alza-ga, sentado a su lado, se resistió a hacer público acto de fe sobre su

confianza en el futuro de Coalición Popular. Para Alzaga, el planteamiento de futuro del PDP "se hará

colegiadamente". "Hay que reflexionar sobre los resultados", puntualizó el dirigente democristiano, quien

no quiso confirmar si su partido renovará los pactos con AP y el Partido Liberal con vistas a las próximas

elecciones municipales y autonómicas de 1987, consideradas "importantísimas", minutos antes, por

Fraga. Para colmo, como colofón de la conferencia de prensa que los tres líderes populares ofrecieron

conjuntamente, el liberal Segurado admitió, lisa y llanamente, algo que Fraga no había reconocido: "No

estoy satisfecho con el resultado de las elecciones". Los dirigentes populares lanzaron anoche contra el

PRD inspirado por Roca —quien, en sus primeras declaraciones públicas, pareció comenzar a

desmarcarse del reformismo— todos los ataques que durante la campaña electoral habían contenido a

duras penas pensando tal vez en un posible pacto poselectoral. El hecho de que el PRD no obtuviese un

solo escaño hace inviable cualquier acuerdo parlamentario propiciado por Coalición Popular y, al tiempo,

supondrá un previsible giro en la operación alternativa diseñada por algunos poderes económicos, que

financiaron más que generosamente la campaña reformista. "Ha sido el mayor esfuerzo publicitario del

mundo para el menor resultado del mundo", comentó, jocosamente, el coordinador electoral de AP,

Carlos Robles Piquer. Dirigentes populares comentaron que, "con lo que Roca ha gastado, podría comprar

el edificio de las Cortes".

Los dirigentes de la coalición IU, por su parte, se mostraban inquietos ante la posibilidad de no llegar a

alcanzar el porcentaje de votos exigido para formar grupo parlamentario, aunque el secretario general del

PCE, Gerardo Iglesias, declaró estar "seguro" de que IU sobrepasaría el tope del 5%. Privadamente, los

dirigentes comunistas no escondían su satisfacción por el hecho de que Santiago Carrillo no llegase a

obtener su escaño. "Es su muerte política", comentó un miembro del comité ejecutivo del PCE, para quien

tal muerte significa "ia consolidación de la recuperación del partido".

El ascenso de la coalición independentista vasca Herri Batasuna fue considerado "preocupante" tanto por

socialistas como por populares. Estos últimos consideraron que la legalización de HB en plena campaña

electoral "probablemente haya tenido que ver con estos resultados". Respecto a otras formaciones

regionalistas, Fraga comentó que Unión Valenciana y el Partido Aragonés Regionalista "hubiesen tenido

mejores resultados dentro de CP".

 

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