Elecciones legislativas. La jornada festiva, el inicio del verano y el Mundial de fútbol, factores que rodearon las votaciones. 
 Los españoles acudieron a las urnas en un clima de optimismo     
 
 El País.    23/06/1986.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

EL PAÍS, lunes 23 de junio de 1986

ELECCIONES LEGISLATIVAS

Los españoles acudieron a las urnas en un clima de optimismo

EL PAÍS, Madrid

Los ciudadanos españoles acudieron a los colegios electorales disfrutando de la jornada festiva,

saboreando el inicio del rerano y con la esperanza de revivir por la noche los goles de Bn-tragneño en el

Mundial de México. Todo hacía

pensar que votaban inmersos en un clima de optimismo. Era la primera vez que la fiesta democrática de

unas elecciones legislativas coincidía con una fiesta del calendario laboral. Esta circunstancia habrá

influido en el índice de participación, situado en cerca del 68%, según los

datos provisionales de que se disponía a primera hora de la noche. El sol lució en toda España, excepto en

Asturias y Galicia. Los ciudadanos de Baleares, Alicante y Cataluña sumaban otro motivo de alegría: el

puente de Sant Joan, que provocó un aumento de los votos por correo.

Precisamente, los primeros en votar fueron 60 excursionistas ge-rundenses. Tenían prisa por irse a la

playa y consiguieron introducir sus papeletas 10 minutos antes de la apertura de las 42.770 mesas

electorales dispuestas para un censo de casi 29 millones de personas. Gracias a la benevolencia del

presidente que les cayó en suerte, hicieron compatible la disyuntiva que acababa de exponer el jefe del

Gobierno catalán, Jordi Pujol: "Es más importante votar que ir a la playa". Los 60 excursionistas, que

tenían esperando su autobús desde las 8.30, estaban seguros de que ir a la playa era importante, pero, con

tales consejos, prefirieron viajar con la conciencia tranquila.

El puente en Cataluña ocasionó que los votos por correo aumentasen geométricamente. En el referéndum

sobre la OTAN utilizaron el servicio postal 10.000 barceloneses y ahora lo han hecho 45.000, que habrán

podido disfrutar así del largo fin de semana sin interrumpirlo para desplazarse hasta la urna. En toda

España emitió su voto por correo medio millón de personas, lo que supone un 5% del censo electoral.

En general, los votantes fueron menos madrugadores que en otras ocasiones al no tener las prisas de

llegar al trabajo. Así, a las diez de la mañana, el índice de participación se situaba en un 6%, cuatro

puntos por debajo de las elecciones de octubre de 1982. A las doce, en cambio, la diferencia se había

reducido fuertemente. Los votantes eran ya un 23% del censo, cifra casi similar a los precedentes co-

micios legislativos. A las dos de la tarde, el porcentaje se situaba por encima del registrado en 1982: un

41,31%, frente al 39,96% de las anteriores legislativas.

Los líderes políticos votaron muy temprano, quizá para que su ejemplo y sus declaraciones en favor de la

participación sirvieran de estímulo. Manuel Fraga, candidato de Coalición Popular a la presidencia, tuvo

incluso que esperar a que se abriera su centro electoral. Se había personado allí con varios minutos dé

anticipación. Suerte que no le correspondió un colegio como el que se debía haber constituido en

Torrelavega (Cantabria) y en el que no se presentó ninguno de sus integrantes. Los ciudadanos que hacían

cola, enfadados y expeditivos, constituyeron ellos mismos la mesa.

Joaquín Leguina, presidente de la Comunidad de Madrid, fue uno de los muchos que saltó de la cama

para votar y uno de los pocos que volvió a ella. Tenía gripe.

Algunas personas añadieron motivos personales a la múltiple celebración festiva. El voto de Ma-

na Luisa Gutiérrez Herreros fue un voto en blanco: acudió a votar vestida de novia. Se casó en Madrid a

primera hora de la tarde e inmediatamente después de la ceremonia depositó su papeleta.

Vestido de montañero

También el presidente de la Asociación Española de la Banca (AEB), Rafael Termes, votó con el traje de

faena de ese día. En este caso, una vestimenta de montañero. Termes se iba de campo esa misma mañana

y se presentó ante su mesa electoral, poco después de las nueve, con la indumentaria adecuada para su

excursión, muy diferente de los severos trajes que le distinguen a diario. Hubo más disfraces. Las

comisiones de las fiestas de San Juan, en Alicante, acudieron a votar con los trajes típicos para no perder

el ritmo fol-clórico local iniciado el viernes anterior. Y lo mismo hizo incluso el alcalde de la ciudad, el

socialista

José Luis Lasaleta, ataviado áñfo-guerer.

Dos millones de españoles tuvieron acceso al derecho al voto tras cumplir la mayoría de edad. Pero uno

de los nuevos votantes tuvo unas causas distintas: An-txon Alcocer, alias Zapatones, ex miembro de ETA

Político-militar, reinserto en la sociedad y puesto en libertad hace seis meses. Zapatones depositó su

papeleta en Al-gorta (Vizcaya). Curiosamente, afirmó que había votado a Euska-diko Ezkerra para el

Congreso y a Herri Batasuna para el Senado. Antxol Alcocer había permanecido seis años en la cárcel por

su participación en 1980 en el intento de secuestro del diputado de UCD Eulogio Gómez Franqueira.

En todas las convocatorias electorales desde 1977 se han registrado irregularidades curiosas, pero han ido

en descenso tanto la ruptura de urnas como las papeletas de senadores marcadas previamente, las

incomparecencias de

los miembros de las mesas, la falta de llaves para abrir el colegio o el reparto de propaganda durante la

jornada de votaciones. No obstante, siempre hay casos como el del presidente de una mesa electoral de

Torrevieja (Alicante), que fue a ducharse después de constituir la mesa, a las ocho de la mañana, y volvió

antes de que se abriera el colegio, sobre las nueve; o como una vecina de Feria (Badajoz) que intentó

introducir todas las papeletas. "Ningún partido me convence del todo", explicó.

El fútbol y el día de fiesta añadieron color a estas cuartas elecciones legislativas. Un vocal de mesa en

Zaragoza solicitó permiso para abandonar el recuento a las ocho de la tarde con intención de ver el

partido Argentina-Ingla-terra. Como no se le concedió, originó una verdadera zapatiesta.

La mayoría de las denuncias presentadas se refirió a las chapas y pegatinas que portaban los interventores

de los partidos. La Junta Electoral las había autorizado siempre que se tratara de siglas o anagramas, pero

sin frases que pidiesen el voto para una determinada opción. Otros conflictos fueron causados por el

trabajo de los en-cuestadores que preguntaban a qué partido habían votado. En este caso, las normas

señalan que tal actuación está permitida si se produce tras la votación y en un lugar que no esté próximo

al colegio electoral.

Izquierda Unida impugnó en Madrid las papeletas de la coalición que envió la Junta Electoral por la

defectuosa impresión de su anagrama. La junta admitió que la calidad no resultaba del todo perfecta, pero

entendió que los defectos carecían de importancia.

Los pequeños incidentes no empañaron la normalidad general. El Gobierno había puesto en guardia a

todas las fuerzas de seguridad con la Operación Aurora: 150.000 hombres. Un policía por cada 193

españoles con derecho a voto.

La jornada festiva, el inicio del verano y el Mundial de fútbol, factores que rodearon las votaciones

 

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