Autor: Pastor, Carles. 
 Los resultados de las elecciones. El fracaso reformista ha caído como una bomba entre los nacionalistas catalanes. 
 Favorables y contrarios al PRD se aprestan a un debate interno en Convergéncia     
 
 El País.    24/06/1986.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

£1 fracaso reformista ha caído como una bomba entre los nacionalistas catalanes

Favorables y contraríos al PRD se aprestan a un debate interno en Convergencia

GARLES PASTOR, Barcelona

Vanos dirigentes de Convergencia Democrática de Catalunya (CDC, el partido de Miquel Roca)

confesaban ayer que la dirección "jamás" se había planteado la hipótesis de que el Partido Reformista

Democrático (PRD) no obtuviera ni un solo diputado. "Se barajaron muchas posibilidades, optimistas

unas y realistas otras; pero nunca se llegó ni a considerar un resultado así". Un miembro de la ejecutiva1

de Convergencia descartó que fueran a abandonar a sus socios reformistas, pero admitió que se abriría un

profundo debate sobre las relaciones con ellos.

Los resultados cayeron como una bomba en la sede de CDC, haciendo olvidar el buen resultado de

Convergencia en Cataluña, que incrementó su número de diputados de 12 a 18, aunque no había alcan-

zado ni el objetivo mítico de "cambiar el dígito", en palabras de Roca (llegar a 20 o más diputados), ni la

aspiración fundamental: ganar en Cataluña por primera vez en unas legislativas.

Ayer, los locales de CDC y del PRD estaban desiertos, sobre todo los de este último, donde ni se atendía

al teléfono. Los pocos dirigentes de Convergencia que estaban localizables manifestaban su desconcierto

y aplazaban cualquier declaración hasta dentro de unos días. Para mañana, miércoles, está prevista una

reunión del secretariado de CDC; para el lunes, la del comité ejecutivo; y para el 13 de julio, una sesión

del máximo organismo de Convergencia, el Consell Nacional.

£1 futuro de Miquel Roca

Sobre el partido planea el fantasma de una radicalización nacionalista por despecho. Roca ya expresó en

la conferencia de Prensa que

ofreció en la madrugada del lunes en Madrid su temor de que ocurriera algo así. "Vamos a reflexionar en

Convergencia si [el resultado del PRD] se debe a nuestra presencia en un proyecto político español", dijo.

Y se apresuró a añadir: "Esa podría ser una explicación fácil que yo no haré".

Sin duda serán decisivas la opinión del presidente de la Generali-tat, Jordi Pujol, y la estrategia que

personalmente quiera adoptar desde ahora frente al presidente del Gobierno, Felipe González, que tiene el

argumento moral de estar respaldado por el PSC, primer partido de Cataluña por decisión de los electores

al votar para el Gobierno central. Eso y la reacción de Roca, de quien no se descarta que replantee su

futuro papel en Madrid o que regrese a Barcelona, constituyen las principales incógnitas, señalan las

fuentes de Convergencia.

En Madrid, Roca ratificó su compromiso y el de CDC con el proyecto reformista, pese a las distancias

que había expresado en Barcelona respecto al PRD, al que se refería como "ellos", reservando el

"nosotros" para Convergencia. "Habrá un día", dijo, "en la

atormentada política de este país, en que los ciudadanos apostarán por la modernidad". De todas formas,

advirtió que la continuidad del PRD y su propio papel personal en él dependerá en primer lugar de los

militantes.

Pasar cuentas

Uno de los pocos dirigentes de CDC que ayer accedió a hablar —aunque rogando que su nombre no fuera

citado— expresó su temor de que quienes aceptaron a regañadientes la Operación reformista cuando la

impuso Jordi Pujol le pasen ahora cuentas a Roca.

Por lo que respecta a los dirigentes del PRD, en su noche triste fueron muy parcos en las declaraciones y

se negaron a especular sobre el futuro. "Vamos a continuar esta lucha sabiendo lo difícil que es; nunca lo

hemos ocultado, pero el reformismo representa un estilo político que debe permanecer en la escena

política española. No es un partido coyuntural", afirmó Antonio Garrigues, presidente del PRD y

candidato número dos por Madrid. Dicho esto, desapareció para evitar entrar en detalles con los

periodistas que le asediaban, especialmente con deseos de conocer la situación financiera del partido tras

el descalabro.

Que el resultado no sería bueno lo intuían los reformistas los últimos días de la campaña. Jaume Camps,

diputado autonómico de CiU, y amigo personal de Roca, ya no era muy optimista en sus previsiones la

pasada semana.

 

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