Monseñor Cirarda. 
 El 1 de mayo proclama el derecho de los trabajadores a asociarse libremente     
 
 Informaciones.    01/05/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

MONSEÑOR CIRARDA:

"El 1 de mayo proclama el derecho de los trabajadores a asociarse libremente"

BILBAO, 1. (INFORMACIONES.)

«Nació el 1 de mayo como un día que afirma la dignidad del trabajo y de los trabajadores, y proclama el derecho de éstos a asociarse libremente», afirma monseñor Cirarda, obispo de Santander y administrador apostólico de Bilbao, en una carta pastoral en torno a la fiesta del 1 de mayo

He aquí un resumen del texto de esta carta pastoral: «.Vuelve el 1 de mayo trayéndonos, como cada año, la .\stividad de San José Artesano, en la que la Iglesia ha destianado el Día Mundial del Trabajo, que naciera fuera de cita, inspirado por ideas en parte cristianas y opuestas al Evangelio en otra parte.

LA TENTACIÓN DEL ODIO

Esta jornada sufre en estos momentos dos tentaciones igualmente peligrosa, contra las que debemos colocarnos en guardia.

Nació el 1 de mayo como un día que afirma la dignidad del trabajo y de los trabajadores, y proclama el derecho de éstos a asociarse libremente para conseguir un mundo más justo, en que se reconozcan los derechos materiales y espirituales 1? los obreros, a la vez que sus posibilidades de pesar activamente «n la vida de las empresas y de toda la vida social Pero la Jornada nació unta en sangre, y d«de su oruen fue presentada por muchos con un espiritu de lucha de clases, inspirado, en un ocie contra las clases dominantes de la sociedad, acusas de responsables dé la falta de aquel reconocimiento de dichas posibilidades.

Lo prinero es bueno porque bueno es afirmar la dignidad del trabajo y de los trabajadores, sublimada por otro en su vida de obrero coma hijo de la humilde familia de San José, y él miaño, artesano de Nazaret; y bueno es, según enseña firmemente la Iglesia, el afán de transformar el mundo haciendo realidad los derechos de los trabajadores. Pero e! odio no puede ser nunca aceptable por un cristiano que ha hecho del amor el centro de su fe, como cumbre y resumen que es de todo el Evangelio.

LA TENTACIÓN DE LA EVASIÓN

A esta tentación del odio en que ha caido muchas veces el 1 de mayo se contrapone otra, en la que vienen cayendo no pocos últimamente. Es la de reducir el Día del Trabajo -festividad de San José Artesano— en un día de simple placentero asueto y de diversion, una vacación extraordinaria, sin un recuerdo siquiera para todo lo que esta Jornada entraña de afirmación de principios y sobre la obligación de un esfuezo conjuntado de todos para la construcción de un mundo mejor, en que la justicia y el amor transformen no sólo las relaciones interpersonales, sino las mismas estructuras sociales.

DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA ¥ PARTICIPACIÓN

Vivir cristianamente el 1 de mayo supone, en consecuencia, antes que nada, hacer un alto para reavivar en nuestra conciencia la sana doctrina humana » cristianísima de lo que debe ser un mundo socialmente justo, con una equitativa distribución de las riquezas materiales y espirituales del poder económico y de lo social

El 1 de mayo nos urge, en segundo lugar, un examen de la realidad, para registrar lo lejos que estamos de un mundo fundado en justicia y en amor, para tomar cuenta de nuestras propia personales responsabilidades por acción o por omisión, en que las cosas no sean como debieran.

Consecuencia de este examen, debe ser este 1 de mayo una oración pidiendo a Dios que nos ayude a construir un mundo más justo y el propósito de trabajar en la medida de nuestras posibilidades, cada uno desde nuestro puesto en la vida, para que el orden social se transforme en todo lo necesario, a fin de que todo trabajador reciba o que en justicia se le debe por su trabajo y sea posible, como dice el Concilio, que los trabajadores participen a nivel de empresa y en los niveles institucionales superiores donde se toman las decisiones económicas y sociales, en tales decisiones por « mismos o por medio de representantes libremente elegidos».

 

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