Autor: Rodríguez González, Manuel. 
   Horario comercial, horario de españoles     
 
 Diario 16.    13/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

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Horario comercial, horario de españoles

Cuando se acerca el final del período de prueba de libertad para el horario comercial, no parece que ni los

empresarios, grandes, medianos o pequeños, las autoridades y el público hayan llegado a un consenso

sobre cuál sería el sistema más conveniente a seguir. Esto no es que sea una cosa excepcional en este país.

Don Manuel Rodríguez González, propietario de un establecimiento en una galería de alimentación de

Madrid y vocal de la Junta del Sindicato de Hortalizas y Frutas, así como socio promotor de PIMEC

(pequeño y medio comerciante, organización dedicada a velar por sus intereses), nos expone sus puntos

de vista en carta a "LD".

Contra los que piden una ampliación del horario de apertura de los comercios en unas tres horas por la

tarde o los sábados también por la tarde, el señor Rodríguez González dice:

"Con motivo de estar cercano el final del periodo de prueba de libertad de horario comercial, quisiera con

este escrito dejar patente la opinión de la gran mayoría del pequeño y mediano comerciante con respecto a

este gravísimo problema y que tan gran incidencia tiene en su medio comercial y familiar.

¿Se han parado um momento a analizar las repercusiones económicas que dicho horario podría tener en la

política económica de la nación? Porque, ¿cuántos miles de kilovatios-hora consumen los comercios?

Durante la jornada normal de trabajo creo que son muchísimos; pues si a este gasto necesario le

aumentamos las tres horas más cada día, más las del sábado por la tarde, supondría una gran elevación en

dicho consumo, a todas luces innecesario, porque yo opino que el problema no es de más o menos horas

para poder comprar, pues durante el día, en el horario actual, hay momentos muertos en los que el

movimiento comercial es nulo, por lo que opino que el problema es más bien económico, por estar las

amas de casa con problemas económicos, y lo que sí se podría hacer, y de hecho estoy en esa línea, es

reestructurar el actual horario, pero nunca aumentar las horas de comercio, porque con el aumento de

horas tendríamos que tomar una de las dos soluciones siguientes: aumentar la plantilla para tener dos

turnos de trabajo, cosa imposible de llevar a cabo por el pequeño comerciante, o bien obligar a nuestros

empleados a trabajar estas horas de más, lo cual si se podría llevar a cabo, pero tanto una como otra

medida tendrían unos aumentos de gastos, pues habría que compensar a nuestros empleados por el trabajo

efectuado, como es natural, y esto tendría que repercutir forzosamente en los precios, pues los

comerciantes no podrían absorber dichos costes por su precaria situación económica.

Y, por último, quiero llamar la atención sobre el gravísimo problema humano, y es que, señores, el

comerciante y los empleados de comercio son seres humanos y, como tales, tienen sus derechos y

necesidades sociales, pues además de trabajadores son también consumidores, novios, padres y esposos, y

una cosa que muchos ignoran: también son ciudadanos que con su honesto trabajo contribuyen al

engrandecimiento de la nación y, por tanto, también tienen derecho al disfrute de los bienes del país y

necesitan tener horas para comprar, para dedicarlas a su esposa e hijos y, como ciudadanos, poder

participar ea la vida cultural y colectiva del país, ¿Y cómo podría hacer todo esto si con el horario actual

apenas si tiene tiempo para descansar de una jornada ya de por sí agotadora?"

 

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