Autor: Fuente Tarrero, Jesús Manuel de la. 
 Con motivo de los horarios comerciales entre el pequeño y gran comercio. 
 Se endurecen las posturas     
 
 Pueblo.    15/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

SE ENDURECEN LAS POSTURAS

DURANTE loa últimos días ha crecido la inquietud entre los empleados de varios grandes almacenes

madrileños, ante la posibilidad anunciada por sus respectivas empresas de aumentar el horario laboral en

una hora más, retrasando el cierre de ocho a nueve de la noche. Esta dilación en el cierre sería —según

parece— recompensada a los empleados con el aumento en el descanso del mediodía. En círculos

próximos a los trabajadores se informó a PUEBLO de la no aceptación bajo ningún concepto de

semejante proposición; en el caso de que fuera hecha formalmente por las empresas; «trastornaría todavía

más nuestras vidas familiares».

Este mes vence el decreto por el que se establecía la flexibilidad en la apertura y cierre de los

establecimientos

El hecho aislado enlaza con la abierta polémica que en éstos momentos envuelve al tema de los horarios

comerciales, y sobre el cual deberá pronunciarse antes de que finalice el mes el Ministerio de Comercio.

EL decreto regulador que estableció hace ahora exactamente un año la flexibilidad de horario, dentro de

unos limites máximos y mínimos de sesenta y cuarenta y cuatro horas semanales, respectivamente, deberá

ser confirmado o no.

A lo largo de todo este año de prueba, lógicamente, la aceptación entre los consumidores ha sido total.

Para el comprador, por supuesto, cuantas más horas permanezcan abiertos los establecimientos, mejor. En

este sentido,y después de que numerosos sectores del pequeño, y mediano comercio decidieran

gremialmente cerrar la tarde del sábado, también los consumidores; sobre todo a través de su federación

nacional, mostraron su disconformidad, que en muchos casos —como en el del comercio de vestir—

frenaron las posibles intenciones de cierre. A todos estos reajustes formales el Ministerio de Comercio no

ha podido decir absolutamente nada, ya que el propio decreto especifica una libertad completa.Ahora, sin

embargo, y, a pesar de que los resultados han sido en líneas generales positivos, la Subsecretaría de

Mercado Interior, en evitación de nuevos enfrentamientos, que no harían sino complicar más las cosas,

deberá pronunciarse de un modo más tajante y delimitado.

LOS PEQUEÑOS LANGUIDECEN

•Al ya de por si cada vez menos rentable pequeño comercio, la libertad de horario le ha supuesto otra

puya casi mortal de necesidad. Al establecimiento familiar o de un reducido número de empleados le

resulta imposible mantener abierto ininterrumpidamente todo el día. Es el suyo un grito poco menos que

desesperado, cuyo argumento más sólido no radica, desgraciadamente, en los intereses del consumidor,

sino en el hecho de que mantener la actual política administrativa, de abierta defensa al monopolio

comercial de las grandes empresas, no hará otra cosa que dejarlos en la calle. Quizá esta circunstancia de

no primar los intereses del usuario ha hecho que las reivindicaciones de los pequeños comerciantes —

justas casi siempre, por otra parte— apenas hayan tenido repercusión ya no sólo ante la Administración,

,sino también en otro tipo de entidades ciudadanas u organizaciones dé carácter obrero. Los pequeños

comerciantes no han conseguido todavía ni estar en la lista prioritaria de posibles productores autónomos

a integrarse en el Régimen de la Seguridad Social.

LOS GRANDES, CON PROBLEMAS

Tampoco para los grandes establecimientos —-aunque comercialmente sí les haya beneficiado— el

horario flexible, del decreto que ahora, vence les ha supuesto un mar de tranquilidad. Él mantener abierto

al mediodía y el no cerrar la tarde del sábado ha creado malestares importantes entre sus empleados, que

han visto, en. muchas de las veces alterada o perjudicada su vida familiar. Este acicate lo ha usado muy

bien la Cámara de Comercio e Industria de Madrid, cuyos miembros son mayoritariamente pequeños y

medianos comerciantes; haciendo también especial hincapié en la necesidad de articular «las medidas

remodeladoras que sean convenientes para mantener un adecuado equilibrio en la posible competencia de

todo tipo de establecimientos, incluso los de carácter excepcional».

Claro que para todo ay solución, y los grandes comercios han apuntado la posibilidad de acabar con el

descontento .entre sus empleados, procediendo a la contratación para las «horas intempestivas» de

personal eventual.

Y un poco en medio de todo el problema, el consumidor. Siempre ocurre lo mismo. Diciendo «sí,

pero..".» al decreto regulador del horario flexible. Sí, porque cuanto más estén _ abiertos los comercios,

más cómodo resulta comprar; y pero, porque es también consciente y, cómo no, parte integrante de un

sector de la población que con la implantación de esos horarios y en las actuales circunstancias, sale

siempre perjudicado («mientras trabajan ininterrumpidamente para que los demás compren, a ellos no les

queda ocasión para hacerlo»). Por eso, mientras la Federación Nacional de Consumidores se muestra

totalmente partidaria del decreto, otro tipo de entidades, y entre ellas las Federaciones de Amas de Casa,

piden se le dé una articulación más racional.. Y apuntan, por ejemplo, que un determinado tipo, de

comercio abra ininterrumpidamente desde por la mañana a media tarde, y el resto, la otra media jornada.

Las cosas deben quedar resueltas en este mes. La actual política administrativa —de la que hay que dejar

claro que el consumidor puede salir bastante beneficiado a la larga— está fortaleciendo cada vez más el

monopolio comercial de los grandes, al tiempo que condena a una muerte segura a una gran parte de los

pequeños establecimientos (que suponen más del 90 por 100 del total nacional) y al paño forzoso de sus

propietarios. El país requiere, indudablemente, cambiar sus actuales estructuras comercia, les, pero

sopesando mucho las consecuencias y el precio a pagar. El de los horarios es un eslabón fundamental, y la

última palabra, claro, la tiene el Ministerio de Comercio, que para actuar con mayor conocimiento de

causa, ha encargado al Instituto de la Opinión Pública, la realización de una encuesta entre todos los

sectores afectados. Estos, desde luego, no permanecen, mientras, quietos. A los grandes les sobran

influencias. Y los pequeños y medianos comerciantes se hacen fuertes a través de sucesivos comunicados

de! PYME-CO (Organización del .Pequeño y Mediano Comercio), en el último de los cuales se informa

de la entrevista mantenida con el subsecretario de) Ministerio de Comercio, el cual accedió a la

participación del PYMECO en todas las gestiones que para esclarecer el tema se lleven a cabo.

Jesús DE LA FUENTE

15 de enero de 1977 PUEBLO

 

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