Autor: Ares, Alonso de. 
   La nueva conquista social del sindicalismo agrario     
 
 Pueblo.    06/10/1969.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LA NUEVA CONQUISTA SOCIAL DEL SINDICALISMO AGRARIO

LA Organización Sindical, con su amplia pama de objetivos y funciones de carácter social, económico, político y culturales que se recocen en sus grandes linea» maestras en el Fuero del Trabajo — Ley Fundamental del Estado español-, es siempre noticia, a cuyo través el mundo del trabajo y la opinión pública conocen las preocupaciones de sus dirigente a todos los niveles; de su incesante actividad en los diversos Sindicatos de ramas, en los consejos económicos sindicales, en el ámbito de las comarcas, de las provincias o de zonas más amplias, que afectan a varias provincias con problemas comunes, insertos en el programa de desarrollo regional estimulados con celo y tesón por las más calificadas representaciones de los trabajadores, técnicos y empresarios, en el seno y » través del cauce orgánico de sn Organización Sindical.

La noticia, esperada con el máximo interés por su evidente trascendencia política hasta hace tres días, fue el proyecto de ley Sindical que publicó el «Boletín Oficial de las Corte»» el pasado viernes, dia 3. Las reuniones, ya celebradas. en el seno de la Organización Sindical, en el Consejo Nacional del Movimiento; la conferencia de Prensa, convocada por el ministro secretario general del Movimiento y delegado nacional de Sindicatos, señor Solis Ruiz, con los directores de los diarios de Madrid y de Barcelona, de las agencias nacionales de Prensa y de las revistas especializadas, asi como de la reunión con los corresponsales de Prensa extranjera, han ofrecido una auténtica plataforma de lanzamiento, de Información abierta, de diálogo inicial que, como siempre, tiene el marchamo de ser ininterrumpido, para el mejor logro de un contraste de opiniones, de intercambios de puntos de vista sobre este proyecto de ley Sindical, sobre cuyo texto fina) son las Cortes Españolas, como órgano superior de participación del pueblo español en las tareas del Estado, las que digan la última palabra, para mostrar con su probada eficacia su misión principal, que es la de laborar y aprobar las leyes, sin perjuicio de la facultad sancionad ora que corresponde al Jefe del Estado.

Cuarenta y ocho horas más tarde, precisamente ayer domingo, se produce otra noticia de aun auténtico interés nacional por su ámbito territorial, personal y funcional, que tiene como tantas otras su raíz cierta y sus antecedentes próximos y más remotos en la fecunda y con. tin tiada actividad sindical.

Se trata de la Ordenanza General de Trabajo en el Campo, cuya inminente promulgación fue anunciada ya por el ministro de Trabajo, en Paredes de la Nava, de la provincia de Patencia. Esta noticia, verdaderamente ansiada en los medios agrario- españoles, llena de gozo a nuestros agricultores y me atrevería a hacer participe de esta satisfacción y alegría a toda la comunidad nacional, que conoce del sacrificio, del esfuerzo anónimo, fie la capacidad de resignación y del caudal inagotable de fe y de esperanza, de nuestros labradores, de cuantos contribuyen con su esfuerzo al crecimiento y desarrollo de la agricultura, de la ganadería y de la expansión forestal, pilares básicos e ineludibles del progreso económico y del bienestar social de nuestro país.

La Ordenanza Laboral del Campo ha sido una permanente aspiración de la Organización Sindical Agraria. de los trabajadores esencialmente, que han ido encontrando. en el transcurso de los años, una mayor comprensión entre los empleadores, hasta constituir una aspiración conjunta, que comparten con idéntico celo e interés todos los sectores profesionales, porque saben que esta normativa tiende a facilitar las relaciones riel trabajo en el medio rural, que actualizará muchos de ios progresos ya alcanzados por la dinámica constructiva de los convenios colectivos sindicales de trabajo en las actividades agrarias, y redundará —ya tendremos oportunidad de comprobarlo en su texto, al publicarse en el «Boletín Oficial del Estado»— en nuevos aspectos a los trabajadores agrarios, dándoles circunstancias similares a los industriales y demás sectores del trabajo nacional.

En este comentario destacamos la procedencia sindical inequívoca e irrebatible de esta aspiración de mas de un millón doscientos mil trabajadores agrícolas, ganaderos y forestales, que afecta a todos los empresaríos de idéntica naturaleza. Como punto de referencia más reciente, ofrecemos las conclusiones adoptadas por la Asamblea Nacional de Trabajadores del Campo, organizada, dirigida y presidida por auténtico* trabajadores, dirigentes sindicales, libremente elegidos en toda la geografía española, que situaron entre sus objetivos más urgentes esta vieja aspiración sindical: su Ordenanza Laboral del Campo, y ofrecieron un texto que sirvió de base de discusión a la comisión paritaria de empresarios y de trabajadores, hasta providenciar un acuerdo unánime en el seno de su Hermandad Sindical Nacional de Labradores y Ganaderos.

En el cauce natural de su Organización Sindical fué hecha su presentación y ratificación ante el Ministerio de Trabajo, que ahora decide, venturosamente, su inmediata promulgación, de cuya buena nueva es portavoz autorizado el propio titular del Departamentó.

Jamas han sido baldíos los planteamientos que se han´ hecho a través de los congreso de trabajadores, del Congreso Sindical de la Tierra, de las asamblea* nacionales de labradores y ganaderos, del propio Congreso Sindical. En ellos han encontrado los hombres de Gobierno innumerables soluciones constructivas para los problemas de cada día, de los de coyuntura o largo plazo. A ello >c ha de añadir la eficaz acción desplegada por las Cortes Españolas para consolidar jurídicamente, a través de un reconocimiento expreso de obligado cumplimiento por parte de la Administración, precisamente en este caso por el carácter vinculante de normales legales, del máximo rigor, como son las relativas a los Planes de Desarrollo Económico y Social.

En el texto de la ley 1/1969, aprobatoria del II Plan de Desarrollo, se insertó un precepto, entre otros muchos de carácter social, en virtud de enmiendas formuladas por procuradores en Cortes de todos los estamentos y esencialmente de representación sindical, en cuya virtud había de proce-derse para cumplir las directrices y actuaciones mediante la acción del Estado en el sector agrario ríe la «promulgación de las normas de carácter general que contemple la estabilidad del trabajador agrario que desempeña trabajos permanentes en las empresas con las finalidades necesarias para la mejora de la productividad en el sector y en el desarrollo agrario y precise los derechos y obligaciones de los empresarios y trabajadores».

Esta norma es precisamente la ordenanza general de trabajo en el campo, cuyos antecedentes y texto nos agradaría glosar para el mejor conocimiento de la opinión pública española sobre esta disposición de indudable alcance y efectos sociales; diversos aspectos de su que en si representan los por el evidente progreso contenido. Nos referimos, como es lógico, al texto que figuraba en la propuesta elevada al Ministerio de Trabajo por la Hermandad Nacional de Labradores y Ganaderos. Enhorabuena, pues, para la gran familia sindical agraria, y de modo especial a la asamblea general de trabajadores del campo, que tuvo lugar en la Casa Sindical de Mn-drid en la primavera de 1966, con asistencia de observadores de la Organización Internacional del Trabajo —estuvo presente el jefe_de la División Rural, señor Osmay— y de varios países del área mediterránea.

Este es un claro ejemplo de acción sindical eficaz a través de un sistema asociativo orgánico, utilizando el diálogo como elemento y medio fundamental, y el cauce jurídico para su resolución normal, que lleva aires renovadores y justicia social al agro español en esta esperanzadora otoñada, que es época de siembra, de alumbramiento de nuevos pastos para alcanzar nuevos frutes en el ciclo natural de las reivindicaciones sociales de la dignifimana en la realidad económica de la España que ración de la persona huvivimos.

Lo que sinceramente deseamos es que esta promulgación de la Ordenanza General de Trabajo en el Campo, anunciada con carácter inminente, llegue a tiempo para que el trabajador agrícola y todos cuantos participan activamente en la producción agraria sepan que constituye un auténtico compromiso conseguir la paridad económica y social del sector agrario con los demás sectores de la economía nacional ;que España es y seguirá siendo campo, lo cual es compatible con su progreso industrial y con el sector de servicios, y que el campo es vivero permanente de nuestra querida Patria en frase siempre actual de José Antonio. Ahora esperemos con impaciencia la publicación formal de este importante texto legal. A él nos remitiremos oportunamente.

ALONSO DE ARES

 

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