Sólo un proceso acelerado de desarrollo económico hace viable una auténtica política social     
 
 ABC.    26/06/1964.  Página: 55-56. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

SOLO UN PROCESO ACELERADO DE DESARROLLO ECONÓMICO HACE VIABLE UNA AUTENTICA POLÍTICA SOCIAL

El ministro de Trabajo expone ante la O. I. T. la realidad del progreso español

Ginebra 25. El ministro español de Trabajo, don Jesús Romeo Gorría, ha hablado hoy ante el Pleno de la XLVIII Conferencia Internacional del Trabajo.

Entre otras cosas, el ministro dijo en su discurso:

El mundo requiere incansable y fatalmente el establecimiento de una norma justa y lo más estable posible. Bajo su exigencia se ha elaborado un principio de igualdad social. Y hay que darle cauce, explicación y regla que en la O. I. T. deben tener su síntesis, porque a medida que el principio de igualdad social se desarrolla, se desarrolla igualmente la complejidad de su disfrute.

Es ésta precisamente la complejidad que hay que vencer para poder abrir una ancha vía de luz por la que el mundo pueda caminar sin retroceso. Y es ésta la misión primera de la O. I. T.: convertir, con sus brillantes Impulsos sociales, las sombrías perspectivas de una amenaza en el anuncio gozoso de una resurrección.

Sobre esta línea, la O, I. T. trabaja en la medida de sus fuerzas y en el cuadro de sus posibilidades, coordinando sus métodos y sus criterios al ritmo acelerado de las circunstancias y de su evolución.

TRIPLE RESPONSABILIDAD DE LA O. I. T.

El predicamento universal de la O. I. T. le atribuye, junto con su indiscutible relevancia, una inexcusable responsabilidad. Esta responsabilidad es triple.

Se manifiesta en primer término en la obligación de mantener y consolidar los cimientos de la paz mundial, dando igualdad a los países, equilibrio a las naciones y respeto a los Estados. La paz se basa en la unidad y en la continuidad, que se articulan sobre la línea evolutiva del progreso, y estoy persuadido de que la propia unidad supranacional del mundo, la firmeza de su continuidad y el imperioso desarrollo de su futuro no tienen otra justificación que los promueva que la unánime elevación del nivel social de los pueblos, y quizá en última instancia la suprema razón de no contradecirla pueda significar la más firme defensa del riesgo universal que la amenaza.

La segunda manifestación de la responsabilidad de la O. I. T. es la protección de la libertad del trabajo. La más fuerte caracterización del trabajo en nuestra época y en nuestra cultura es su dimensión de libertad. No es ya que trabajen hombres, sino que trabajan hombres libres; en la libertad de trabajo y en los intereses de quienes trabajan, que se componen y ajustan a través del Derecho, se da cuerpo a la norma y razón a la justicia social.

La tercera responsabilidad de la O. I. T. es diseñar la política social tanto en lo que se refiere a sus fines ideales como a los instrumentos de realización, en los que la técnica y la coyuntura Juegan no sólo la baza de su oportunidad, sino también la de su eficacia.

La actual política social no se determina a través de los medios instrumentales que tradicionalmente la han integrado, como salarios, seguridad social, higiene del trabajo, desempleo, etc.; éstas fueron las armas adecuadas cuando la política social era una parcela de la actividad política, pero hoy la impregna toda. La política social es una política de fines, y todas las demás están predeterminadas y sometidas por ella como medios eficaces de su ejercicio. La política monetaria, la comercial, la fiscal, toda la brillante gama de denominaciones de la actividad del Estado, o son concurrentes en la finalidad que aquélla les define o la contradicen y perturban.

LA POLÍTICA SOCIAL ESPAÑOLA

"Sólo un proceso acelerado de desarrollo económico", como dice la Memoria, fuertemente condicionado por exigencias y supuestos sociales, es la única manera de hacer viable una auténtica política social.

Por ello mi país, entendiéndolo así, ha abordado una nueva etapa configurada por el principio del desarrollo, cuya culminación es nuestra expansión, económica. Bajo tal supuesto, un Plan de Desarrollo conjuga los condicionamientos económicos y los sociales para lograr en estos próximos cuatro años una tasa de crecimiento de la renta nacional de un 6 por 100 anual acumulativo, que es asegurar durante ese plazo una tasa ya lograda del 6 por 100, también anual, en los tres años precedentes.

Socialmente, hemos preparado su lanzamiento elevando en el pasado año en un tanto por ciento de consideración los salarios mínimos; y fijando igualmente unas bases también mínimas para la Seguridad Social, con Igual porcentaje de aumento sobre las precedentes. La revisión periódico de los mínimos en función de incremento de la renta nacional y del aumento de los índices del coste de la vida, aseguran que los ingresos reales del trabajador establecidos por dichos mínimos, no obedecen a la ficción, sino a la permanencia.

Estos mínimos salariales y de Seguridad Social se completan con los niveles más altos establecidos en las convenciones colectivas celebradas, instrumentos que cierran el ciclo de nuestra política salarial.

El Plan de Desarrollo se conecta con tres planes adicionales complementarios:

1.° Un gran Plan de la Vivienda Social, cuyas inversiones alcanzan anualmente la cifra aproximada de 25.000 millones le pesetas, y que desde hace tres años está en ejecución.

2." Un Plan de Seguridad Social, técnicamente avanzado y políticamente audaz.

Nos ha llevado a este sistema de Seguridad social el propósito de conseguir una mayor redistribución de la renta nacional.

3.° Un Plan de Formación Profesional.

EL PLAN DE PROMOCIÓN PROFESIONAL OBRERA

Sobre las inversiones presupuestarias de cada año renovadas y las nuevas especiales que las multiplican del propio esquema del Desarrollo Económico un Plan de Promoción Profesional Obrera, elaborado por los expertos del Ministerio de Trabajo, cuya aplicación fue iniciada el primero de marzo del corriente año, establece a lo largo de cuatro años la creación de ochocientos mil nuevos puestos docentes de formación profesional obrera. Su presupuesto es de 2.800 millones de pesetas, en el plazo antes indicado, para gastos de primer establecimiento, y 900 millones más por año para los de sostenimiento y enseñanza. Creemos que con esta fantástica operación servimos uno de los más grandes empeños de esta estremecedora época mágica que vivimos, y aseguramos con su realización la especialización masiva de nuestro población laboral y la apertura sin excepción a los demás trabajadores de todos los grados superiores de formación profesional, dando respuesta a la demanda técnica que nos reclama el desarrollo económico, a la exigencia social que el campo del trabajo nos pide y a la pretensión política de mejora social que nuestro Estado tiene.

En consecuencia—y España lo ha entendido así—lo social ha devenido en el más fuerte Instrumento político y su capacidad misional en la más vigorosa razón de unidad y subsistencia. Hoy mueven más a los pueblos que las luchas ideológicas, las realizaciones sociales.

El señor Romeo Gorría fue muy aplaudido. Numerosos delegados tomaron buena nota de las palabras del ministro español de Trabajo.—Efe.

 

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