Autor: Mendo Baos, Carlos. 
   La emigración puede considerarse un mal si no es efectivamente la expresión de un derecho a elegir     
 
 ABC.    09/05/1970.  Página: 25-28. Páginas: 4. Párrafos: 32. 

LA EMIGRACIÓN PUEDE CONSIDERARSE UN MAL SI NO ES EFECTIVAMENTE LA EXPRESIÓN DE UN DERECHO A ELEGIR

Las cifras relativas de paro laboral en Hay que perfeccionar con urgencia la España son realmente bajas regulación de los conflictos colectivos

DECLARACIONES EXCLUSIVAS PARA ABC DEL MINISTRO DE TRABAJO, DON LICINIO DE LA FUENTE

Un día de los años cuarenta el gobernador civil de Toledo, a la sazón don Blas Tello, realizaba una visita de Inspección a los pueblos de la provincia. En uno de estos viajes recaló en una pequeña localidad agrícola, Noez. Después de exponerle las necesidades del pueblo, las fuerzas vivas de la población le hablaron de un muchacho despierto, hijo de unos modestos yunteros, que aspiraba a grandes cosas, pero que no contaba con medios para estudiar. Don Blas Tello sintió deseos de conocer al muchacho. Se lo presentaron. El gobernador quedó encantado con él y le animó a seguir los estudios becado por el Gobierno Civil de la provincia.

Pasaron los años. El muchacho, que todos los meses Iba a enseñar, orgulloso, sus notas al gobernador, progresó. Terminó el Bachillerato. Se licenció en Derecho por la Universidad de Madrid en 1948 Dos años después ingresó por oposición en el Cuerpo de Abogados del Estado: ejerció en Ciudad Real y en Segovia, Después pasó al Tribunal Supremo. Los cargos políticos se sucedieron: gobernador civil de Oáceres. delegado general de] Instituto Nacional de Previsión, secretario de la Junta Política, director general del Servicio Nacional de Cereales, delegado nacional del Trigo y presidente del F. O.R.P.P.A. Por último, su consagración: ministro de Trabajo en la

reorganización del 29 de octubre pasado.

Estamos ante él. Don Licinio de la Fuente y de la Fuente, hijo de agricultores toledanos, becario del Gobierno Civil, Jurista y político^ castellano de ley; tímido, enjuto y, sobre todo, modesto. >En su reciente viaje oficial a Holanda, don Licinio da la Puente encontró a un primo suyo, emigrante en Rotterdam, soldador en el puerto. Inmediatamente le invitó a una cena oficial con dos ministros del Gobleino holandés presentes.)

Ayer se ha celebrado el medio siglo da existencia del Ministerio de Trabajo. Con este motivo A B C ha solicitado de don Ll-cinio de la Fuente que exponga para los lectores españoles las cuestiones mas importantes que su Departamento tiene planteadas.

—¿Cómo ve el señor ministro, a nível 1970 y de cara al futuro, el enfoque y la solución de las problemas sociales?

—En su pregunta hay dos planos que suponen, de hecno, tratamiento y planteamientos distintos: ano, el de la política a corto plazo que nos reclama ya el año en curso y el porvenir inmediato, y otro, de más profundo alcance, la política social del futuro, que por encerrar en un término temporal podemos referir a los años 70, o más allá aún, al último tercio del siglo XX

A corto plazo—y lo he repetido en mis intervenciones, de modo especial en las Cortes y en el Consejo Nacional—nuestras preocupaciones más urgentes son la equiparación de prestaciones en los diferentes regímenes de la Seguridad Social y, muy especialmente, la re valoriza clon de pensiones, la prevención de accidentes y la seguridad e higiene en el trabajo, con una búsqueda, cada vez más profunda y sistemática, tendente » humanizar el trabajo y hacer menos onerosos sus costes humanos; la atención social a los ancianos y subnormales; los problemas del empleo en todas sus facetas y manifestaciones, teniendo en cuenta el dinamismo de nuestra hora; una ampliación de las perspectivas para U formación de los hombres y su promoción social, de manera que encuentren así la posibilidad de ejercer responsabilidades y de participar en «1 conjunto de los procesos técnicos y de km fenómenos de la vida social, en el seno de los cuales se inserta.

En definitiva, éste es un objetivo permanente: la auténtica y creciente participación a todos los niveles, desde la acción política y normativa hasta las decisiones y los resultados empresariales. La ordenación de las relaciones laborales en este cuadro y en sos tres planos fundamentales de convenios colectivos, regulación de conflictos y reforma de la empresa, ocupa un lugar fundamental, porque traduce en las estructuras ese humanismo social que debe presidir la política de nuestro Departamento.

Pero refiriéndonos a acciones da futuro, » planteamientos más a largo plazo, será preciso plantearse los temas en profundidad 7 tratar de Inquirir cómo va a ser, en lo social, el mundo que vamos a vivir.

Precisamos por ello una gran dosis de imaginación creadora que nos Heve * una actitud prospectiva más que a una pura previsión. El grado de complejidad y aceleración de las ciencias y de la técnica hacen que, paradójicamente, el futuro sea imprevisible justamente en todo aquello que, en cierto modo, no pueda ser "creado" desde ese poder de prospección que la nueva tecnología y el conocimiento científico, en todas las ramas del saber—sin excluir las ciencias sociales—, ponen en nuestras manos.

Ahora bien; sin duda, el futuro social se v» a caracterizar por cambios profundos en do» órdenes: el empleo—más dinámico, con nuevas profesiones, con nuevos sistemas de trabajo, con nuevas exigencias de capacitación—y las estructuras sociales, más Igualitarias en rentas y en oportunidades. Muchos de los actuales perfiles reivindicativos dejarán de tener sentido y, en «amblo, aparecerán otros, de matiz e intensidad ahora acaso insospechada, en relación con el ocio, la vivienda y su ubicación, la cultura, la estructura definitiva de la empresa, de la que hoy sabemos poco más que, en su forma actual, ya no responde a las exigencias de nuestro tiempo.

El Ministerio de Trabajo y, por consiguiente, la política social del Gobierno, que tiene que servir, habrá de tener necesariamente en cuenta estos cambios, en especial en lo que afecta a dos de nuestros actuales cometidos: el empleo y la promoción social.

Cabe anticipar que la programación del empleo, que tendría que contemplar no sólo su movilidad interior a consecuencia de los reajustes sectoriales y empresariales, sino también la exterior por la creciente integración internacional y la formación profesional, para la capacitación faucial y la reconversión y actualización permanente

EN ESPAÑA NORMALMENTE NOS MOVEMOS DENTRO DE UNAS CIFRAS RELATIVAS DE PARO REALMENTE BAJAS

El mantenimiento y garantía del pleno empleo del trabajo es una exigencia vital del trabajador y un imperativo del desarrollo económico y social de trabajadores y hombres de empresa» serán actividades básicas del Ministerio.

EL PARO EN ESPAÑA

¿Podría informar a nuestros lectores del número de parados existente en España y ofrecer una comparación con otro» países europeos?

—En. España la última cifra de paro que conocemos es la correspondiente al 30 de abril del presente año, que sitúa a la población desocupada en la cifra de 174.024 personas, cifra que, en relación con el total de la población activa, supone aproximadamente un 1,4 por 100,

Para efectuar una comparación internacional tenemos que remontarnos a diciembre de 1968, por ser esta fecha la última en que se poseen datos de población activa en otros países. En los principales de la Comunidad Económica Europea.existían las siguientes cifras de paro registrado en relación con la población activa:

Alemania.......0.5 %

Francia........1,1 %

Italia......... 4,4 %

Países Bajos.....1,3 %

Bélgica........ 2,4 %

Ya nos hemos referido a la cifra relativa de paro en España, que en las misma» fechas era análoga a la actual. Si observamos que los tres países con paro inferior al nuestro—Alemania, Francia 7 Países Bajos—pasan por un» etapa de penuria de mano de obra, comprobamos que la situación española en este aspecto no presenta problemas. En Estados Unidos el nivel d« paro se sitúa en torno al 4 por 100.

—Cuáles son Tas causas de este paro en un régimen como el nuestro que proclama la política de pleno empleo? ¿Es ese paro estacional o permanente?

—La importancia del fenómeno del paro no viene medida por el número total de parados, sino por la relación existente entre esta cifra y la de la población activa. Sólo así la comparación internacional es válida.

Se considera que un país no tiene realmente problemas de desempleo cuando la cifra de éste con referencia a la poblaciónactiva, es inferior al 2,5 ó 2 por 100. Una tal magnitud indica que el paro existente es lo que se llama paro friccional. Es el desempleo que se origina en una sociedad en evolución económica, en la que actividades tradicionales—como pueden ser las extractivas, textiles, agrícolas—, en virtud de los avances tecnológicos, van desprendiendo mano de obra que necesita ser reabsorbida por nuevas actividades. En el paso de unas a otras actividades se producen desajustes en la mano de obra.

En España, normalmente nos movemos dentro de unas cifras relativas de paro realmente bajas. Las "señales de alerta" elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística para prevenir peligrosos movimientos de los indicadores de la situación económica del país, nunca han hecho sonar la llamada sobre la situación de paro.

No obstante, la labor del Ministerio de Trabajo se encamina a reducir el paro friccional y estacional a los límites más bajos posibles. Pero esta tarea no es función exclusiva de un Ministerio, sino que en. ella debe tener un papel muy preponderante la programación de la política económica general del país, y» que el mantenimiento y garantía del pleno empleo del trabajo es una exigencia vital del trabajador y un imperativo del desarrollo económico 7 social.

LA EMIGRACIÓN LABORAL

—Sería igualmente interesante para la opinión pública, española conocer exactamente el número de emigrantes que han salido de España en busca de trabajo y si ese número tiende a aumentar o o disminuir.

¿Cree el señor ministro que nuestro país estará en situación de reabsorber pronto esa mano de obra?

La determinación del volumen de la emigración española es una operación muy compleja dado que, junto al emigrante asistid» y protegido por el Instituto Español de Emigración, se da d emigrante espontánea que utiliza simplemente su pasaporte para salir al extranjero.

Para concretar mis afirmaciones y servil mejor a la opinión pública, voy a referirme al decenio 1960-70 y a las grandes corrientes migratorias españolas: a Ultramar (América y Oceanía principalmente), a las campañas agrícolas de temporada en Francia y a los países europeos.

En dicho período emigraron a Ultramar 250.570 españolea. Desde 1964, los retornos de Ultramar superan » las salidas y el saldo para el decenio no llegará a los 30.000 emigrantes.

Respecto a Europa, la emigración de temporada a las campanas agrícolas francesas ha supuesto 752.972 emigrantes, teniendo una duración de entre uno y seis meses.

La Emigración asistida a Europa, que se realiza para períodos mas amplios de tiempo, supuso 647.949 emigrantes. Como es bien sabido, los principales receptores fueron Francia, Alemania y Suiza.

Un fenómeno interesante podría ser el de la baja, en el decenio, del -volumen de la emigración "esocrátíca". Ha ido decreciendo merced a. la mejor información de las condiciones de trabajo, a la política de convenios de emigración desarrollada por e1 Gobierno y a la gestión del Instituto Español de Emigración. A ello tenemos que sumarle las dificultades crecientes que ponen los países de emigración a tal tipo de movimientos. Dentro del campo de la» estimaciones cabe suponer que tiene como saldo en el decenio una cifra global •entejante a- la emigración asistida.

Respecto a la tendencia de la corriente emigratoria, año tras año, podemos decir que mientras la que se dirige a Ultramar presenta ya un saldo negativo, la emigración europea creció desde 1959, alcanzando un cénit en 1964, bajó desde ese aña hasta 1967 y ha vuelto a crecer en 1968 y 1969, siguiendo las líneas de la coyuntura económica de los países europeos. Finalmente la reabsorción de dicha mano de obra se plantea evidentemente coma un fenómeno a largo plazo, pero no nos deja de preocupar como Ministerio y dentro del contexto general de la política económica del país. La emigración subsistira sin duda por muchas razones; entre otras, et componente de movilidad internacional de la mano de obra, derivado de las integraciones económicas supranacionales. Ahora bien: la emigración sólo puede considerarse un mal si no es efectivamente la expresión de un derecho a elegir, el ejercicio de una auténtica libertad, y entraña, en cambio, una servidumbre Impuesta por las condiciones socioeconómicas del medio originarlo. A este respecto hemos de conseguir el pleno desarrollo de cada mía de nuestras; regiones—como he dicho en un reciente viaje a Galicia—, para que el acto da emigrar sea un acto libre y el emigrante no «: vea nunca más o menos erróneamente rechazado por la sociedad a la que pertenece.

Por otra parte, la emigración sólo se cierra con el retorno. Por tanto, la Patria no puede desentenderse del emigrante mientras esté fuera.; ha de asistirle, ha de tener para él un sitio previsto cuando regrese, ayudarle a hacerlo y mantener viva en él la conciencia de la raíz cultural, histórica y vlta1 a la que pertenece. En ningún caso requerirá menos atenciones que el trabajador que se queda aquí, aquel que en su tierra o fuera de su solar, en otras regiones, busca sin salir de España una mejor oportunidad de vida y desarrollo.

CONVENIOS COLECTIVOS Y CONVENIOS LABORALES

—¿Qué opina el señor ministro sobre la posibilidad de una nueva regulación de los convenios colectivos y de los convenios la-torales? ¿No sería más realista partir de una aceptación de esos conflictos para después proceder a su normativa y regulación

—Como he dicho en otras ocasiones, el perfeccionamiento de las relaciones laborales supone la actualización y el perfeccionamiento también de la vigente legislación cobre convenios colectivos, a la vista de rica experiencia acumulada en la materia, tanto por nosotros mismos como por otros países.

Entiendo que la nueva regulación debe orientarse a1 fortalecimiento Institucional del sistema de negociación colectiva, manifestación fecunda y flexible de ordenación de las relaciones laborales en nuestro tiempo; escuela, auténtica de democracia social, de realismo y responsabilidad. También en este campo de la negociación colectiva le corresponde al Estado el importante papel de arbitrar las soluciones en los casos necesarios, de vigilar las realas del juego y de velar por el interés general y la estabilidad económica nacional, en garantía de un desarrollo equilibrado, para promover un orden social Justo en el que el interés particular quede subordinado al bien común.

Tarea delicada es también en este sentido la de perfeccionar la regulación de los conflictos colectivos de trabajo, que, si bien son consecuentes ai desarrollo de toda sociedad dinámica, hay que regularlos sobre bases coherentes con los derechos de las partes y con el interés general. Es necesario canalizar estos conflictos y estas tensiones dentro de marcos jurídicos adecuado» para su solución. Es lógico que en les relaciones entre empresarios y trabajadores existan tensiones y conflictos, pero la nación tiene el derecho de esperar de todos, de exigir del Gobierno, de los Sindicatos y de las empresas el mantenimiento de un diálogo apoyado en Instituciones legales eficaces, la solución con arreglo a principios de justicia y la eliminación de situaciones que perturben la economía nacional y que, en último término, se traduzcan en daño de los propios trabajadores.

Como tuve ocasión de afirmar en Barcelona, el tema de la regulación de los conflictos con ocasión de los convenios colectivos a por otras causas no puede eludirse, pero hemos de centrarlo. No es que no haya regulación. Hay una regulación, aunque sea defectuosa, que habrá que perfeccionar, incluso con urgencia.

Pero las soluciones que se alcancen serán, en todo caso, tanto la conclusión lógica de una filosofía de participación como la conclusión impuesta por una realidad de negociaciones programadas, abiertas a la comprensión de los criterios y de los intereses de la otra parte y del pais y a la aceptación de una responsabilidad económica y social compartida.

Por otra parte, cualquier perfeccionamiento de las normas sobre negociación colectiva o regulación de los conflictos está decisivamente condicionado por la estructura y funciones que para las entidades asociativas sindicales los Sindicatos y la Organización Sindical en su conjunto resulten de la nueva ley en la que las Cortes han de definir el nuevo perfil de nuestro sindicalismo.

Las declaraciones del ministro de Trabajo hablan por si solas. Sólo queda ponerle punto final y agradecer a dan Licinio de la Fuente la gentileza que ha tenido al concedérnoslas.—Carlos MENDO,

 

< Volver