La producción de carbón aumenta en el mundo     
 
 ABC.    23/05/1964.  Página: 75. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA PRODUCCIÓN DE CARBÓN AUMENTA EN EL MUNDO

Termoeléctricas y siderurgia, dos nuevos clientes de la minería carbonera

EL CARBÓN ASTURIANO SE HA SACRIFICADO POR LA INDUSTRIA NACIONAL

Madrid 22. (De nuestra Redacción.) La historia económica del carbón asturiano parece «orno una suma de dificultades encadenadas, sin que prácticamente—salvo el coraje aislado de los hombres—ninguna solución baya venido a remediar algunos de sus inconvenientes. Afligir al afligido, aquella mala cosa según Cervantes, podría ponerse como lema de una producción que sólo ha encontrado obstáculos en su camino. Deisde la potencia de las vetas —es decir su anchura explotable—, que oscila entre los cincuenta centímetros y el metro, cifra baja en comparación con la mayoría de las minas euro/peas—Ruhr, Garapine, Sarre—, hasta la irregularidad de las vetas, frecuentemente interrumpidas por trastornos geológicos que rompieron en la noche de los siglos su continuidad, o el porcentaje de impurezas que es alto ciertamente, nadie podría decir que nuestras minas constituyen la respuesta ideal al sueño de un obrero picador.

CON HUELGAS O SIN ELLAS

Todo esto es verdad y sería ridículo callarlo. Pero quizás todas o algunas de estas dificultades iniciales hubiesen podido por lo menos aliviarse con una política—y empleamos la palabra en su más amplio sentido—adecuada, enérgica y, sobre todo, coherente de la minería. Por desgracia, las cosas han sucedido al revés, multiplicando los inconvenientes fabricados por los hombres, a las dificultades que ya había ofrecido la Naturaleza. La mala distribución de las concesiones y su enorme dispersión; la explotación de minas submarginales; las circunstancias especiales que atravesó España durante los años del bloqueo exterior; las rigideces de una legislación laboral, ¡impuesta más por las circunstancias que por la eficacia; la escasez de divisas, que impedían las importaciones de bienes de equipo, y la ausencia de una definitiva orientación para el conjunto de la minería, han ido sumando a la ecuación sus factores negativos, hasta llegar a la situación actual, donde las huelgas aparecen como el aprovechamiento por determinados agitadores de una penosa situación improlongable. Pero con huelgas o sin ellas, resulta absolutamente urgente replantear la totalidad de la estructura de la minería, poniendo, por fin, un poco de orden en un sector que emplea cerca de 100.000 productores, ocupando el segundo puesto en importancia numérica de la mano de obra entre todos los de España y cuyo cierre sería un pésimo negocio, porque el carbón español, a pesar de sus defectos, tiene aprovechamientos muy interesantes para la economía del país.

DOS CIFRAS PARA MEDITAR

Los carbones asturianos han sufrido, exactamente igual que todos los carbones europeos, el impacto de la evolución tecnológica del mundo moderno. La progresiva extensión del empleo de los combustibles líquidos es un fenómeno archiconocido, pero coyas cifras hacen meditar. Según el memorándum dirigido por los ejecutivos europeos—C. E. C. A., Mercado Común, Euratom—al Consejo de Ministros de la Comunidad Económica Europea, el carbón cubría el 70 por 100 de las necesidades de la Comunidad en 1950, para reducirse al 52 por 100 en 1960, y replegarse hasta el 35 por 100, según estas previsiones, en 1970. Naturalmente, el petróleo ocupaba las posiciones abandonadas por el carbón. Pero a pesar de estas realidades nadie ha pensado en cerrar las minas de carbón de golpe y porrazo, en parte, porque cualquier fuente de energía rentable es un elemento valioso, y, en parte, porque el carbón que deja de emplearse como combustible empieza a encontrar otros empleos como materia prima industrial en las centrales térmicas, en la siderurgia o en la carboquímica. En 1955 Europa consumió 769 millones de toneladas de carbón. En 1962 Europa consumía 813. Aunque el porcentaje de carbón en la satisfacción de la demanda energética haya descendido, como vimos más arriba, la cantidad total de carbón que se produce aumenta en cifras absolutas. Y la expansión de la siderurgia, reclamando sus raciones de coque» y desde 1961 las centrales termoeléctricas, que rectificaban una tendencia anterior, han multiplicado de manera espectacular su demanda de carbón. No es, por lo tanto, el carbón una materia arrumbada por la técnica, sino un mineral cuyo empleo sufre una transformación.

EL CARBÓN EN AYUDA DE LA INDUSTRIA

Pero ese carbón, que reclamaría ciertos cuidados, no los ha recibido jamás. Conviene sobre esto hablar muy claro, porque será la única manera de que alguna vez se ponga en marcha ese Plan global de la minería capaz de restablecer, en términos de pura equidad, la deuda que la industria española tiene contraída con el carbón, que ha subvencionado (prácticamente, recordarlo sus propios beneficios, el desarrollo industrial nacional durante los últimos veinte años. Con una producción intervenida en nombre del alto interés de la Patria, la industria carbonera suministró su fuente de energía a España aceptando todos los participantes en la explotación cumplir su esfuerzo con singular entusiasmo, desde el obrero que trabajaba los domingos, hasta el empresario que dejaba de percibir el beneficio que existía entre el precio fijado por orden gubernativa y el precio que podía haber recibido en un mercado libre. Cifra estudiada por los servicios técnicos de la minería en unos trece mil millones de pesetas.

Los cupos para la Renfe, que han significado durante los últimos catorce años catorce millones y medio de toneladas, vendidos a mn precio que era a veces inferior al precio de coste de la producción, significaban una aportación indirecta de la minería al resto de las industrias que podían emplear los transportes de la Renfe a un precio inferior del que hubiese sido necesario facturar con carbones más caros. En España—al contrario de lo que pasa en el resto de Europa—la industria minera ha "primado" al resto del país, perdiendo su propia sustancia.

Sin crédito hullero —mientras lo había cinematográfico—, sin facilidades oficiales, vendiendo su carbón a precios en muchos casos inferiores al de coste, prácticamente, la industria minera vive desde 1959 sin modernizar sus instalaciones, sin hacer nuevas inversiones, en una situación de descapitalización que no puede prolongarse. El estatuto actual ha llegado a su punto de ruptura. Ahora corresponde al Gobierno fijar cuál será el nuevo. Nacionalización, subvención, protección... Eso es asunto gubernamental. Pero, desde luego, "algo" distinto y nuevo.

 

< Volver