El carbón asturiano, condición indispensable para el futuro económico español  :   
 En 1975 estarán prácticamente agotadas las posibilidades hidroeléctricas nacionales. 
 ABC.    22/05/1964.  Página: 49. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL CARBÓN ASTURIANO, CONDICIÓN INDISPENSABLE PARA EL FUTURO ECONÓMICO ESPAÑOL

En 1975 estarán prácticamente agotadas las posibilidades hidroeléctricas nacionales

MADRID. (De nuestra Redacción.) La necesidad angustiosamente urgente de establecer un plan global de la minería asturiana se justifica por varias razones convergentes, y todas ellas de calidad. Porque es verdad que resulta imprescindible ordenar técnicamente el trabajo carbonero, realizar las necesarias concentraciones y estudiar el sistema más racional de aumentar la productividad más bien escasa de nuestras minas de bulla. El problema, mucho antes que de ser técnico podríamos decir que es moral.

Que el Plan de Desarrollo calcule una producción de 14 millones de toneladas de halla el año 1967 no tiene mayor alcance que una previsión económica indicativa, que será imposible de conseguir si previamente no se establece esa doctrina esencial de la política del carbón, que parece la primera condición de la reestructuración de la minería asturiana de la hulla.

LA PRIMERA CUESTIÓN

Reducida la cuestión a su forma más simple, lo primero que resulta necesario hacer es responder a la cuestión de si interesa o no interesa a la economía nacional la conservación del carbón asturiano. Naturalmente, la respuesta sólo puede ser afirmativa, porque sin la preservación de una "ciudadela" carbonera, que garantice en casos extremos la independencia económica de España, toda nuestra riqueza viviría pendiente de un azar. El carbón asturiano forma con la energía hidroeléctrica las dos únicas fuentes propias de que dispone e1 país para hacer funcionar su economía, y sería suicida olvidar que un país debe guardar siempre en reserva una energía potencial capaz de salvarle a la hora de las grandes o pequeñas calamidades mundiales. Anda este mundo demasiado revuelto como para apoyar en el siempre aleatorio cisterna de las importaciones el suministro energético total de la economía española.

LIMITE DEL POTENCIAL ELÉCTRICO

Pero el rotundo argumento de la independencia nacional tiene complementos materiales de mucha importancia para justificar irrebatiblemente que la defensa del carbón asturiano constituye una condición de base para el futuro de nuestra economía. Sabemos que, por desdicha, nuestro país no encierra riquezas petrolíferas, dependiendo exclusivamente de la energía hidroeléctrica y de los combustibles solidos. Todo d resto debe ser importado, con todos los riesgos que puede significar semejante dependencia. Ahora bien, si España quiere mejorar su economía y aumenta el consumo de energía, según previsión del Plan de Desarrollo, en un 11,5 por 100 anual acumulativo, la posibilidad de instalaciones hidroeléctricas realizables dentro de una razonable rentabilidad se irá reduciendo de manera progresiva, basta tal punto que en 1975, es decir, dentro de once años, que es plazo cortísimo y "cuando estén instalados loa 16.000 Mwh de potencia, esta instalación equivaldrá al 76 por 100 del potencial neto posible, con lo que «e habrá llegado al límite práctico desde los puntos de vista técnico y económico de la posibilidades y aprovechamiento de nuestro potencial hidroeléctrico disponible". Y copiamos de la Memoria de la Comisión de Energía del Plan de Desarrollo. La consecuencia es muy clara. Si dentro de once años las posibilidades hidroeléctricas estarán en España prácticamente agotadas, todo aumento de la demanda energética deberá ser satisfecha con productos de importación, si. mientras tanto hemos "asesinado" al carbón nacional.

Nuestras minas de carbón son de regular calidad. En esto están de acuerdo todos los autores. Pero tienen la ventaja de estar en casa y, sobre todo, ofrecen una reserva muy sustanciosa de combustible sólido: 2.773 millones de toneladas seguras están ubicadas por los servicios competentes, que calculan

en 6.000 millones el número de las tonelada, probables. De todas maneras, y suponiendo que el consumo español fuese en 1975 de treinta millones de toneladas de carbón—es decir, el doble del actual—, las reservas españolas conocidas permitirían sostener ese consumo de 30 millones de toneladas anuales durante más de cien años. Y esta seguridad de provisión debía ser cuidadosamente recordada cuando se trata con tanta ligereza o indiferencia el problema de la salvación de las minas asturianas.

"DUMPING" Y CARBÓN NACIONAL

Naturalmente, algunos economistas materna ticos dicen que el carbón de importación re sulta más barato que el español, lo cual es cierto en términos de aritmética, pero falso en términos de economía. El carbón menudo de hulla coquizable de origen asturiano tiene un precio en Bilbao de 981 pesetas. El alemán de idéntica calidad se vende en Bilbao a 946,98 pesetas. Evidentemente, más barato que el español. Pero más barato no porque lo sea, sino porque el carbón alemán, cuyo precio interior es de 70 marcos la tonelada, se vende a la exportación a 48 marcos, un precio falsificado por razones de política interior, ya que si se vendiese a su auténtico precio, la misma tonelada costaría en Bilbao 1.455,85 pesetas. Mucho mas caro que el español.

Pero Alemania nos vende el carbón a precio de "dumping" por la sencilla razón de que nosotros tenemos carbón en Asturias, y solo pueden Tender el suyo situándolo por debajo del precio español No hace falta ser un lince para comprender que si España careciese de carbón, Alemania o cualquier otro vendedor, nos impendría entonces cu precio, que nosotros tendríamos que aceptar, fuese cual fuese su altura, ante la patética alternativa de tener que cerrar nuestra industria.

La necesaria, por muy iparcial que sea, independencia energética nacional, la seguridad de que existe una "barrera" en 1975 para la ampliación de las instalaciones hidroeléctricas y la seguridad de que los benévolos vendedores extranjeros de carbón a precios de "dumping" nos impondrían otros más altos si dependiésemos forzosamente de ellos; son razones aplastantes en favor de la conservación del carbón asturiano. Pero esa conservación será imposible con «u actual estructura. El carbón asturiano nos hace falta. Pero el carbón asturiano no puede seguir viviendo en sus presentes moldes.

 

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