El Consejo de Trabajo celebró ayer su sesión inaugural y constitutiva     
 
 ABC.    25/10/1960.  Página: 39-40. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

EL CONSEJO DE TRABAJO CELEBRO AYER SU SESIÓN INAUGURAL Y CONSTITUTIVA

Será organismo técnico-asesor y de información del Gobierno en las cuestiones laborales

"LA EMPRESA TIENE TAMBIÉN UNA FUNCIÓN DE CARÁCTER PUBLICO QUE DEBE REGULAR EL ESTADO", DIJO EL SR. SANZ ORRIO EN UN DISCURSO

Ayer, a mediodía, quedó constituido el Consejo >le Trabajo, que celebró su primera reunión, bajo la presidencia del ministro del Departamento, señor Sanz Orrio, acompañado del subsecretario, D. Cristóbal Gracia, y del secretario del Consejo, D. Bartolomé Aragón.

Han sido convocadas para esta semana las Comisiones quinta, "Salarios", y sexta, "Seguridad Social Agraria", y la especialmente constituida para estudiar la empresa.

MISIÓN Y ESTRUCTURA DEL CONSEJO

En la reunión, inaugural del Consejo, el ministro pronunció un discurso, en el que dijo, entre otras cosas:

"Este Consejo, creado para ser organismo técnico asesor y de información del Gobierno, y específicamente del Ministerio de Trabajo, requiere cumplir determinados requisitos y reunir concretas cualidades si ha de dar respuesta adecuada al propósito que le dio vida. Entre tales exigencias, como más importantes ee presentan la de mantener contacto directo y constante con los problemas de la vida social y Ja de examinar éstos desde un plano de objetividad, de serenidad, que lo aleje no ya de posturas partidistas, sino incluso de cualquier propósito que, aun siendo legítimo, no se halle en consonancia con esa, misión de asesoramiento de la Administración pública estatal que tiene. Es decir, que al desarrollar BUS actividades, el Consejo tiene que prescindir de toda inclinación a buscar el Jado popular o simpático de los problemas que trata, aun a riesgo de suscitar Incomprensiones y de enajenarse aplausos de las partes interesadas que siempre intervienen en estos negocios. Nunca puede apartar la consideración de ser órgano preparador de decisiones del Poder Público. Su perspectiva sólo es ésta: la búsqueda de lo que en cada instante se halle más en concordancia con el bien común. Todo oportunismo, por muy respetable que se presente; toda habilidad, por útil que parezca; en una palabra, todo eso que se ha dado en llamar razones políticas, aunque no pasen de proselitistas, generalmente tiene que quedar fuera de BU recinto.

Para el Consejo y para sus componentes, repito, no hay sino la estimación objetiva, depurada por todos los medios, que la experiencia, la técnica y el conocimiento científico proporcionan del hecho, de la necesidad a tratar, para darle la solución exacta: para brindar al Poder Público que requiere su informe un consejo o un proyecto revestido de las adecuadas garantías.

El Consejo ha de tener un funcionamiento ágil. No quiero ni pensar en la posibilidad de que esto se convirtiese en algo muerto, en un simple membrete colocado sobre comunicaciones formularlas; en un título—que pronto dejaría de ser incluso de honor—a ostentar en las tarjetas de los Integrantes del Organismo. Porque el nombre obliga, este Consejo ha de caracterizarse por su dinamismo, por BU flexible adaptación a las necesidades y a los problemas que entran en su campo de competencia, y por su oportunidad en la captación de las inquietudes y de las exigencias, y en la presentación de 3as propuestas que, para resolver unas y otras, habrá de elevar constantemente al Poder Publico.

Precisamente para conseguirlo, en la composición del Consejo se buscó dar entrada tanto a quienes por sus cargos oficiales ´pueden ofrecer garantías de conocimientos técnicos desee los distintos ángulos de la Administración española como a hombres auténticamente representativos de la vida laboral en sus distintos estamentos, que puedan suscitar y recoger las ansias, las inquietudes y las alteraciones de los ciudadanos que trabajan en las distintas actividades económicas, del país. En esta doble combinación de elementos estatales y sindicales, todos ellos imparciales en sus criterios, se halla la mejor garantía de eficacia del Consejo.

En nosotros .está demostrar el acierto del Gobierno al dar vida al Consejo. Decisión que en su día dejó de discutirse a base de si era oportuno traer nuevamente a la palestra un órgano asesor, desaparecido precisamente al alborear el triunfo de la Cruzada. Existía la opinión de que no era preciso este Organismo informativo asesor. Sin embargo, prevaleció la mantenida con entusiasmo por el Ministerio de Trabajo en el sentido de que, si bien dentro de los supuestos doctrinales y en adecuada coordinación con la estructura actual de las instituciones públicas, convenía montar lo que la Monarquía estableció con título análogo, y que si momentáneamente desapareció de la escena al advenir el Movimiento, fue porque en aquel momento se encontraba postrado tras los años republicanos que lo tuvieron arrinconado y -porque su organización se basaba en unos principios y en unas tácticas incongruentes con nuestro Régimen, ya que obedecía a una preocupación clasista, hoy desechada afortunadamente de nuestra actualidad política y social.

Este Consejo tendrá que ganarse por su propio esfuerzo un prestigio que al inicio, no se concede gratuitamente a. ningún ser, bien individual o colectivo. Su actuación dirá del acierto al crearlo. Estoy seguro no sólo de que la respuesta que habrá de darse será afirmativa, sino que además, conforme vaya desarrollando su actividad el Consejo, pondrá de manifiesto la conveniencia de robustecer todavía más su composición, y lograr en plenitud, dentro de la propia esfera jurisdiccional, la función de asesoría, de información y de preparación de resoluciones, apoyada, cuando ello sea. conveniente, por una investigación y una búsqueda de datos completa y hasta exhaustiva.

OBJETIVOS PRIMORDIALES

El Consejo tiene en este momento, que pudiéramos llamar constituyente, dos objetivos destacados que ha de comenzar a cubrir en esta misma sesión. Son a saber: Primeramente montar la estructura operativa del Consejo, merced a la designación de las distintas Comisiones de Trabajo, Ponencias y grupos de estudio.

Y, enseguida, determinar el programa de actuación señalando un calendario, unos métodos tácticos y unas líneas de orientación, Y en orden a las materias que habéis de examinar, creo que me agradeceréis, no os hago sujeto oyente de una enumeración prolija que sería fatigosa, más que para mi, para los que tuvieseis qué escucharlas. Sois profundos conocedores del campo social que habéis de tratar y cuidar. Conocéis la magnitud de la empresa, la gran separación que existe entre los márgenes de ese mismo campo, y por tanto, cuan vasta es la empresa.

Precisamente, como se dijo en la sesión de clausura de las Jornadas Técnicas Sociales, una de las misiones que se les asignó era preparar trabajo al Consejo para cuan, do iniciase éste sus labores normales.

Esas Jomadas habrán de repetirse, a ser posible, con regularidad y en período no demasiado largo, con la misión preferente de aportar a este Consejo y al Ministerio esa visión directa de la realidad que tienen los que en ellas toman parte por razón dé sus cargos, lo que les permite estar en una proximidad excepcional y dar a sus observaciones un realismo y una oportunidad difíciles de conseguir por otros medios. Así, con este enlace entre las Jornadas Técnicas y las sesiones de trabajo del Consejo, tendremos, a mi juicio, un instrumento de estudio y acción da máxima eficiencia, ensamblándolas con esa amplio y fundamental función representativa popular que desarrolla con pleno prestigio la Organización Sindical.

Todo ello me releva de señalar puntos concretos. Sin embargo, encuentro difícil no aludir a dos cuestiones.

En primer término, al estudio en todos sus perfiles de la organización social de la empresa española. Es tema que cada vez gana relieve en las preocupaciones mundiales este de asentar la empresa como institución primaria social, dándole toda la trascendencia que tiene no ya sólo como unidad de producción económica, sino, además, como célula inicial del trabajo organizado, con todas las consecuencias que ello implica, no sólo en lo social y en lo económico, sino incluso en lo político y en lo moral de un país.

Así que considerar la. empresa como una simple cuestión de derecho privado es hoy totalmente inadmisible. Quiérase o no, en manos de los empresarios de un país está en buena-parte el desuno, «I bienestar de sus ciudadanos, que, en suma, es el objetivo de todo Gobierno. Por tanto, cabe achacarles en proporción mayor o menor una responsabilidad de carácter público que confiere a´ su actividad también el sello de función pública que el Estado tiene que regular convenientemente.

Todo ello implica una serie de consideraciones y de problemas de gran envergadura, y sobre ellos quiero dirigir vuestra atención de hombres competentes para que nos ayudéis a buscar las fórmulas y las soluciones.

El segundo gran tema es el de la elaboración de un Código del Trabajo y de la Seguridad Social.

De la necesidad y la trascendencia de esta obra, superfluo casi, por sabido, resulta el hablar. Ni tampoco referirme a las vicisitudes que en estos últimos cuarenta años ella atravesó. No hubo etapa gubernamental que no incluyese en :u programa la elaboración de un Código de esta naturaleza. Podrá ser para este Consejo, en su primera etapa de vida, una gran obra dar cima a los estudios prepáratenos. que ha efectuado ya el Ministerio, y que en su. día le permitan llevar al Gobierno, y después, si procede, a las Cortes, un proyecto de ley con las bases de un Código como el enunciado, que reúna aquellas cualidades de permanencia y al mismo tiempo de flexibilidad y adaptación al ritmo de los tiempos y a la mutabilidad de las circunstancias que requiere esta norma básica e indispensable para dar seguridad y firmeza a toda la múltiple y variada regulación laboral.

Además de estos temas de máxima envergadura llegarán otros hasta vuestras mesas de trabajo, no por menos trascendentes y de cuantía más limitada de interés desdeñable.

A este Consejo le toca una buena participación en la obra encaminada a que el sol de la Justicia social llegue por fin a su cénit. Su orto en España alumbró una fecha cimera: aquel 18 de Julio, en que a las órdenes del Caudillo mejor qué tuvo España desde Cisneros, el pueblo español sacudió las cadenas de la ignorancia, del atraso y de la lucha fratricida entre las clases y entre las regiones de una misma nación.

Tratemos de alcanzar con la máxima rapidez, o cuando menos preparar a los que nos sigan para lograrla, agüella otra fecha radiante en que pueda considerarse plenamente cumplido el trilema por el que tanto luchamos: la España Una, Grande y Libre."

 

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