Dos años de economatos laborales obligatorios     
 
 ABC.    19/03/1960.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

DOS AÑOS DE ECONOMATOS LABORALES OBLIGATORIOS

Dentro de lo posible, y sin estorbar los fines de la estabilización, el Gobierno procura aliviar las cargas de las clases medias y humildes con. disposiciones generosas y eficaces. Aparte de que una equitativa, aplicación oportuna y justa de algunas tasas parafiscales incremente los modestos ingresos de una burocracia sufrida y laboriosa, no se ha olvidado, en ningún .momento la situación de los productores mas humildes. Hallaríamos fácilmente multiples demostraciones des esto último, pero nos incita a escribir sobre un tema concreto el hecho de que hace en estos días justamente dos; años—el 21 de marzo de 1958—el ministro de Trabajo, Sr. Sanz Orrio, sometió a la firma del Caudillo un decreto sobre Economatos laborales obligatorios. Economatos ya existían. ÉL titular de Trajbajo les encauzó, sin emíbargo, jurídicamente, les atribuyó nuevas tareas y responsabilidades, y con sobrados fundamentos lea elevó, y consideró "cocino medio hábil para afirmar el poder adquisitivo de las retribuciones del trabajo".

La carrera, nada deportiva, que por motivos más ecuménicos que nacionales, emprendieron trac la segunda gran guerra, 103 precios y los salarios, siempre la ganan los precios. Es un hecho, contra el que no se lucha—la experiencia lo demuestra— multiplicando alegremente los rendimientos del trabajo. Hay que acudir, per ahora, a medios diferentes, más seguros, más perdurables y menos engañosos. De momento, se trata de medios limitados porque es la producción la que origina al crecer otras posibilidades de mayor dimensión y profundidad. Situemos, pues, en órbita media, pero eficaz, el gran recurso de los Economatos laborales. Propcircionan los artículos de primera necesidad, tanto de uso como de consumo, a precios de coste, en los que se incluyen, naturalmente, no sólo el valor de adquisición, sino el de transporte, mermas y arbitrios municipales y provinciales. De todas suertes, prohibidos los márgenes de beneficio mercantil, las Empresas sufragan los gastos de organización y administración, y los trabajadores forman parte de sus Juntas administrativas. Nada irregular, si se produjera, podría escapar a la fiscalización de los beneficiarios.

No se suponga que tales ventajas lesionan, de hecho, los intereses lícitos del comercio libre, digno de respeto. Está reglamentado el número de Economatos y reducida la clientela a los económicamente débiles. Prácticamente, los Economatos laborales actúan, en cierto modo, a la manera de puestos reguladores, que constituyen arbitrio social, usado en muchos países europeos para contener el lucro. A más de los beneficios económicos, los Economatos suponen otros alicientes y ventajas de comodidad, al emplazarse en los mismos lugares de trabajo. En las zonas • mineras, por ejemplo, los desplazamientos suelen ser largos y penosos. Facilitan también las compras a crédito y, moralmente, despiertan y estimulan los sentimientos de comunidad dentro de las,grandes empresas, y dentro de las pequeñas que se asocian para crear los Economatos laborales colectivos.

Divulgación más extensa y meticulosa sería dificil en tan pocas lineas. Debemos añadir, no obstante, que hoy funcionan 559 economatos- hay otros en tramitación— que suministran, entre trabajadores y familiares a 2.889.253 españoles. Cabe, por tanto, subrayar el éxito claro de una organización que funciona bajo la inmediata vigilancia, despierta e inteligente, de la Dirección General de Ordenación del Trabajo, una organización que, en distintos puntos de la geografía nacional, garantiza a cerca de tres millones de españoles humildes, la regularidad, la calidad y la cuantía de un abastecimiento •económico v completo en lo esencial.

 

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