¿Hacia un nuevo sistema salarial?     
 
 Pueblo.    18/06/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

¿HACIA UN NUEVO SISTEMA SALARIAL?

En estos días surge en primer plano de la actualidad político-social alemana la cuestión de si el sistema clásico de salarlo, como retribución del trabajo por cuenta ajena, es aún adecuado o debe considerarse superado por nuevas fórmulas.

Cuando un país, como el alemán, ha alcanzado en el ámbito salarial una expansión que le ha, situado en cabeza de las retribuciones europeas, y, sin embargo, no cesa de verse envuelto en constantes demandas salariales, merece estudiarse la causa de la desazón de sus masas laborales bien retribuidas.

El obrero germano ha pasado, en los quince años últimos, de los campos de concentrar cien aliados y ver su casa destruida, a figurar en el grupo de cabeza de compradores de automóviles. Sin embargo, no parece del todo satisfecho con su suerte; sigue planteando nuevas reivindicaciones salariales. La lucha por salarios más justos y más reducida jornada de trabajo fue la figura tradicional del Sindicato obrero; tal su actitud en el pasado frente a la empresa liberal-capitalista. Pero el ´ Sindicato plantea hoy reivindicaciones salariales con argumentos nuevos, donde no se cita ya insuficiencia Sel salario. El Sindicato reclama fin aumento en función al incremento de productividad de la empresa, es decir, si ésta aumenta .cada año los beneficios, una parte de éstos deben ser transformados en mejora de salarios. El argumento sindical formula que si la empresa tiene que bajar para ello el dividendo del 12 al 10 por 100 esto es económicamente soportable y socialmente deseable. Conocer la situación no es difícil a los obreros, pues tienen en Alemania el derecho de cog-estión.

Pero, ¿es esta táctica sindical la que da satisfacción a sus afiliados, la que a la larga resuelve las cuestiones sociales que plantea la relación capital/trabajo?

Los Sindicatos alemanes que han conocido, en un siglo da historia social, desde la conquista del derecho de coalición de una masa proletaria sometida a salarios de hambre a otra masa perteneciente a un estrato social dotado de bienestar material, han comprendido que las consignas de los tiempos heroicos no tienen hoy vigencia. La crítica sindical alemana dirige ahorra su dedo índice hacia la "injusta distribución de la propiedad", contra la "concentración de ingentes riquezas en pocas manos".

Y aquí es donde la cuestión social alcanza su aspecto crucial. Si los opositores no tienen una respuesta convincente en esta formulación, la masa obrera, aunque bien retribuida, con automóvil, casa propia, etcétera, sigue en la convinción que. con su trabajo, otros acumulan grandes riquezas, es decir, que si ella vive bien, aún podría vivir mejor,, de no existir tales fortunas concentradas en pocas manos; el obrero bien pagado se siente víctima del latifundismo industrial.

La respuesta no se ha hecho esperar. El actual ministro de Trabajo alemán, Theodor Blank, antiguo sindicalista cristiano, se ha pronunciado por la introducción del salario-Inversión. En virtud de este sistema, los obreros podrían en el futuro, a la vez que percibir un buen salario,- ir acumulando en forma de ahorro a largo plazo un porcentaje que se concedería por las empresas, además- del aumento de salario, que les permitiría ir participando progresivamente de la copropiedad de los medios de producción. En este desarrollo el Estado —según punto de vista ajenian—debe abstenerse en 16 posible de intervenir directamente; debe ser fruto del común acuerdo entre empresas y trabajadores a través de los convenios colectivos de trabajo. El Estado puede fomentar extraordinariamente.esta colaboración de capital y trabajo mediante facilidades fiscales, liberación de determinadas sumas por cuotas sociales, premios. etc.

El trabajador, por su parte, ha de ver que sol» puede ser absorbido en artículos de consumo tanto como se ha producido, no más; que la formación de patrimonio es un medio efectivo de aumentar la parte del trabajador en la renta nacional y que puede, participar en las partes no consumibles del producto social, es decir, en los medios de producción. El trabajador se sentirá entonces más fácilmente inclinado a invertir una parte del aumento del salario con efecto patrimonial.

Así, pues, los aumentos de salario no serían destinados en su total cuantía para fines de consumo, sino una parte colocada para la creación de patrimonio del trabajador. Interesante a este respecto es el dictamen emitido en 21 de´ febrero de 1960 por el conseja científico del Ministerio de Economía alemán, formado por 26 profesores de universidad: éste informa como sigue: "Hay que hacer hincante en que sólo con medidas de política salarial no puede lograr, se ni una modificación verdadera de la situación de distribución de patrimonio, ni una Intervención en el- proceso de su formación. Mientras los asa. lariados tengan que gastar para fines de consumo casi la totalidad de sus ingresos adicionales, el cuadro de la distribucion de ingresos—incluso suponiendo en el futuro altas cuotas de inversión—permanecerá sin cambios esenciales, la cuota de la autofinaciación seguirá siendo extremadamente elevada segun el cálculo de la economía nacional en su conjunto y continuará el proceso de concentración del patrimonio

Las experiencias del pasado han puesto claramente de manifiesto que la política salarial por sí sola constituye un arma muy débil respecto al deseo de reestructurar la distribución de ingresos y patrimonio, en favor de los trabajadores por cuenta ajena. Ciertamente no debe negarse la posibilidad da que, en el curso del proceso de salarios y precios continuamente crecientes, determinados grupos puedan obtener ventajas, al menos temporales, a cargo de otros grupos (sobre todo de las personas con ingresos fijos y de los propietarios de patrimonio en efectivo), pero tales ventajas nunca podrán equilibrar los daños y peligros que consigo trae el continuo empeoramiento de* valor monetario.

En tanto que los Sindicatos aspiren para sus afiliados una distribución de ingresos mas ventajosa, una limitación de la autofinanciacion y una distribución de patrimonio mas igualada, esta meta puede alcanzarse sólo y exclusivamente si una parte considerablemente mayor de los ingresos adicionales ganados fluye hacia la formación de ahorro. Como muestran los conocimientos de la teoría moderna sobre la reacción del consumo, y a la vez la experiencia, no hay motivo para suponer que la creciente actividad de anorro deseada se produzca por si misma con los salarios nominales aumentados."

La palanca para poner en movimiento la formación de patrimonio del trabajador mediante ahorro, se halla en los convenios colectivos de trabajo. Para que el valor del amero no se aminore—de ello es siempre la primera victima la familia obrera—los ingresos complementarios del trabajador, en concepto de salario inversión, han de colocarse temporalmente, en parte, con efecto creador de patrimonio. Una Imposición estatal no es deseable en este caso; la libre voluntad de las partes del convenio colectivo son quienes conscientemente deben canalizar, esta medida de progreso social, es decir, entra; en el cauce de un nuevo estilo de política salarial.

La política social no debe ser siempre Incumbencia del Estado, alguna vez debe dejarse al arbitrio de las partes contratantes el mejorar la estructura social.

Una cosa conviene tener presente. Cuando la empresa paga cuotas por seguros sociales, vacaciones, etc., suma partida en la formación del precio. El precio lo paga la masa de consumidores; coincide esta masa, en gran parte, con la de productores; por tanto, los gastos sociales no se descuentan del dividendo—como del salario—, sino que revierten en el precio. La autofinanciación -también revierte en el ´ precio. La cuota empresaria del seguro ¿social y la autofinanciación van, por tanto, a través del precio, a cargo del consumidor, cuyo salario sufre una disminución en su poder adquisitivo por tales conceptos. ¿Puede haber inconveniente en que* la financiación vaya, en parte, a través del salario-inversion?

Los socíalistas suelen predicar a las masas obreras que las cargas económicas sobre el asalariado deben desplazarse sobre el empresario y el Estado. Lo que ios socialistas no se atreven a decir es que las masas quedan más sobrecargadas cuando las empresas y el Estado se ven obligadas a dejar gravitar gran parte de tal carga sobre precios e impuestos, es decir, sobre la masa de ciudadanos.

´¿Cuál va a ser la actitud da los Sindicatos ante el salario-inversión? El acceso a la copropiedad de los medios do producción ubicaría grande* masas de trabajadores en I» zona tradiciónalmente batida por el sindicalismo clasista. ¿Obligará esta evolución al Sindicato obrero 5. convertirse en representante de los intereses Se los copropietarioa de 1os medios de producción? Esto significaría -practicamente acentar una formula sindical integradora.

La vínculacion de las masas a lo-s medios de producción, mediante un salario-inversion, como ahora se plantea en Alemania significa un indudable paso en el progreso social.

Alemania, madre patria de la seguridad social, de. la cogestión obrera, del "automóvil del pueblo", se mueve ha-.cia metas más atrevidas y generosas en lo social. deceemosle cordialmente otro éxito.

 

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