El ministro de trabajo hizo anoche unas interesantes declaraciones ante la TVE     
 
 ABC.    29/05/1959.  Página: 51-52. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

EL MMSTRO DE TRABAJO HIZO ANOCHE UNAS INTERESANTES DECLARACIONES

ANTE LA TV. E.

"LAS MEJORES OBRAS SOCIALES SON LA PURIFICACIÓN DE RELACIONES ENTRE LOS FACTORES DE LA PRODUCCIÓN Y LA ENORME LABOR DE CULTURA ENTRE LAS CLASES LABORALES"

En el espacio que TVE dedica al desarrollo económico de España, bajo la dirección de D. Antonio de Miguel, consejero de Economía Nacional, y D. Antonio de Miguel Alvares, el ministro de Trabajo, D. Fermín Sans Orrío, hizo anoche las siguientes declamaciones:

—¿Qué relación de dependencia puede establecerse entre la política social y la política económica o. dicho de otra forma, cómo puede valorarse económicamente la política social?

—Si cabe considerar a la política económica como algo distinto de la social, no hay duda que ha de estarle subordinada. Se hace política económica para cumplir objetivos sociales, lo que no impide que el factor económico condicione cualquier progreso material que se pretenda. Por eso los esfuerzos por mejorar la situación social del país implican sacrificios de presente, que al crítico superficial pueden parecer opuestos a las exigencias de una política progresiva, siendo así que constituyen su indispensable preparación. Una política honesta tiene a veces que sacrificar la popularidad del instante en aras de un mañana mejor. En aras, incluso, del sostenimiento y consolidación de lo ya efectuado sin suficiente base económica. La justicia social puede valorarse económicamente en la doble vertiente de lo que cuesta y de lo que produce. Constantemente insisto en lía inutilidad de pretender una Buena producción sin una justa distribución y viceversa. Hay que arrinconar tópicos demagógicos y prejuicios egoístas. ¿Para qué discutir acerca de si prima la exigencia de una justa distribución o el procurar una producción suficiente? En suma, se distribuye lo que se tiene y tanto mejor se produce cuanto hay más armonía entre los elementos humanos de la producción, pues el hombre, que no es una máquina, se supera en iniciativas y esfuerzos cuando advierte debidamente valorada su dignidad. De aquí el valor económico positivo de la justicia social. ,

—¿Qué influencia tiene la estabilidad de los precios sobre la estabilidad de los salarios y viceversa?

—Como el salario es. uno de los factores decisivos en la formación de los costos y es el medio de subsistencia del trabajador y su familia que varía en, su poder adquisitivo al compás de los precios, no hay que esforzarse mucho para advertir que una estabilización implica la otra. Lo interesante es señalar que en el juego de movimientos recíprocamente influenciados los precios llevan forzosamente la mejor parte, pues son más ágiles y además encuentran mayor facilidad en sus correrías. Por eso en períodos de inestabilidad padece más el trabajador que depende del salario que el empresario que depende del precio.

De ahí que, entre una política austera que se esfuerza en estabilizar y otra más efectista apoyada ep la euforia de un proceso inflatorio, la primera es más justa y. a la postre, más favorable al trabajador. Sin embargo—en lo social siempre hay que formular peros—, tampoco un excesivo estancamiento es, recomendable. Un amigo mío decía que de vez en cuando hay que dar sustos a la naturaleza; a veces las audacias generosas son estimulantes para alcanzar objetivos que el egoísmo o la rutina obstaculizan cuanto pueden. Ahora bien, sin pasarse de la raya y a base de preparar el ánimo para etapas de restricción que son preparación para audacias futuras. Quiero dejar sentado que la estabilización de precios y salarios deja al -margen la importante cuestión del reparto de beneficios. Pero de esto no •rata la pregunta.

—Se habla frecuentemente de la repercusión correlativa que en alza de los precios tiene el alza de los salarios. ¿Hasta qué límite y proporción es ésto cierto?

—Varía mucho la repercusión, según las alzas tengan o no carácter general y obligatorio. Tampoco es igual en una economía en situación norma! que en otra sujeta a condiciones como las que han agarrotado la española durante las guerras nacional y exterior y a consecuencia del injusto cerco a que por tantos años se nos ha sometido y que aún no se ha levantado enteramente. También habría que considerar los distintos efectos que produce un alza de salarios, según se adopten o no determinadas previsiones y se tengan en cuenta correctamente circunstancias de producción y de mercado. En suma: ésta es una pregunta difícil de contestar de una vez y en los pocos minutos que la atención de los que nos oyen y miran habrán de concedernos. La experiencia nos previene en contra de alzas uniformes ,de carácter general, obligatorio y sin contrapartido que suelen aprovecharse para repercusiones injustas en precios, sobre todo cuando con ello se somete al mercado a una tensión brusca y excesiva que siempre aprovecha el agiotista. En cambio, alzas de las retribuciones bien estudiadas, llevadas a cabo por sectores y mejor por empresas, compensadas con mejoras en la productividad, nunca tienen repercusión equivalente en los precios generales del mercado, si éste se halla suficientemente abastecido en artículos de primera, necesidad. Entonces es cuando el alza de la retribución es real y tiene influencia en el mejoramiento del nivel de vida del trabajador. Claro que cuando por causas ajenas a lo laboral se produce un encarecimiento en la vida tiene que acudirse a una revisión de salarios, pero huyendo de considerar este caso como la regla general. Y aún entonces no podrá hablarse de mejoramiento real, sino de, a lo sumo, defensa de las condiciones que ya disfrutaba el trabajador.

—¿Cuál es la obra social realizada de la que debemos sentirnos más satisfechos los españoles?

—Aunque menos aparente que otras, oreo sin vacilación que la de purificar el ambiente y las relaciones entre las distintas categorías laborales. El ir con firmeza y paciencia eliminando el virus del odio de clases, que no sólo aparece en el estamento llamado obrero, sino que se ofrece con igual o mayor violencia, aunque distinta matización en el sector empresarial. La obra no está terminada, pero se avanza en ella, listamos empeñados en arrinconar embelecos que sólo conducen al malestar y la ruina social de la nación. El más dañino es el complejo de envidia y egoísmo que envenena y aleja a los que tienen que estar uníaos. Queremos sea realidad eso de: "Trabajadores de todos los países, unios", pero a base desconsiderar como tales no sólo al que maneja una hoz o un martillo, sino también un libro o un microscopio. Ai que trabaja obedeciendo y al que lo hace dirigiendo o aconsejando; a todo el que coopera por el mantenimiento de la humanidad... y comenzando por casa, esto es, por nuestro propio pueblo.

—¿Cuál es la obra social más urgente que queda por realizar?

—La de formación cultural y técnica del trabajador de todas las categorías. Es no sólo la más urgente en lo social, sino incluso en lo económico. El Caudillo ha dicho cien veces que "La riqueza de España radica en el trabajo de sus .hijos; cuanto mejor y más depurado sea éste mayor será el bienestar general y la prosperidad común".

—El progreso económico moderno depende, en gran parte, de dos factores fundamentales: la capacitación profesional y el aumento de productividad. ¿Cuáles han sido las conquistas más señaladas -en estos dos sectores as la economía nacional?

—-En cuanto al primero, la obra conjunta del Estado, a través de sus Ministerios de Educación Nacional, Agricultura y Trabajo; del Movimiento por medio de los Sindicatos, el Frente de Juventudes y la Sección Femenina, y de la jerarquía eclesiástica, mediante ínclitas congregaciones religiosas, ha sido grande.

Destacó entre los mejores instrumentos de tal tarea las .incipientes Univ/ersida.ciss Laborales, los

Institutos Laborales y la red de Escuelas de Formación Profesional, iniciada prácticamente sin recursos hace casi veinte años por nuestros admirables luchadores sindicales. Respecto al aumento de productividad, mejor sería no hablar aún. Gracias a los progresos técnicos de la época, no se advierte más hondamente, aquí el verdadero estado del problema. He podido comprobar durante mis largos años de rectoría sindical que tanto entre empresarios como en técnicos y obreros, el esfuerzo y la voluntad de producir no presenta, en general, grandes signos de progreso; ni mucho menos proporcionalidad con el aumento del nivel de vida y las ansias de mejoramiento. En ciertos sectores donde los perfeccionamientos del utillaje han sido menores se llegó incluso a una regresión en la productividad. Prefiero no citar ejemplos, perb muchos de los que nos ven y escuchan en estos momentos asentirán enérgicamente. Hoy, gracias a la creciente información y propaganda sobre métodos de producción, a las facilicidades dadas a las empresas para establecer incentivos y al desarrollo de la ley de Convenios Colectivos, comienza a notarse uña tímida mejora. También se observa algún avance en el campo de las relaciones humanas, tan estrechamente ligado con la productividad. Sin embargo, hemos de apretar mucho más. Y conste que en todos estos asuntos de rendimiento, buenas relaciones y disciplina en la empresa, cargo siempre el énfasis sobre los dirigentes. De que las cosas marchen bien o mal, tanto más somos responsables cuanto estemos en posición más elevada. Si el dueño o el jefe de un negocio va tarde al trabajo y no sabe dirigir, que no sueñe con que sus subordinados cumplan.

—¿Cree usted compatible la reducción cíe Jos costes de producción con la legítima aspiración de elevación de salarios y del nivel de vida? ¿Cómo podría lograrse esto?

—Mejorando la productividad y la conducta de los que producen. Quiero decir, trabajando mejor, siendo más justos y generosos todos.

—¿Qué virtudes principales ha ganado el obrero español y de qué defectos se ha corregido, gracias a la política social desarrollada en su beneficio en los últimos veinte años?

—El obrero español no es un grupo aparte en la sociedad española. Por tanto, ha seguido la marcha social general en los éxitos y en los fallos. Como todo ser humano es indefinidamente perfectible. Permítaseme decir que hay otros estamentos que necesitan mayores correcciones.

—¿Cómo valoraría usted en riqueza acumulada la paz social que España ha disfrutado en los últimos veinte años?

—Es incalculable. Esto lo advierte claro quien haya conocido a España veinte años atrás. Y la transformación venciendo los avalares de upa época de extraordinaria dureza se debe, principalmente, a esa paz y a ese orden que el Caudillo ha sabido proporcionar a nuestra patria.

—¿En qué lugar se encuentra España en relación con .el resto del mundo en materia de seguridad social?

—En muy buena posición. Sólo dos o tres países la podrán superar y aún no en todos los aspectos. Pero queremos y haremos mucho más. Se va extendiendo esta protección a capas sociales muy numerosas, campesinos, funcionarios públicos, servicio doméstico, trabajadores autónomos. Y en plazo cercano, al par que se mejoran y racionalizan los métodos de gestión y administración, se completará y sistematizará el conjunto de acuerdo con las técnicas" modernas y los últimos requerimientos de la Sociología.

 

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