Autor: Casas Pérez, José de las. 
   Los trabajadores autónomos     
 
 ABC.    23/07/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LOS TRABAJADORES AUTÓNOMOS

Aunque no sean posibles, en este caso, clasificaciones precisas, exactas, a los trabajadores autonomos. artesanos, no los situaríamos, por regla general, en la clase media, ni tampoco en la que se llama humilde.

Los vemos major entre esos dos estamentos. Los trabajadores autónomos que llenan nuestra geografía de pequeños talleres, forman una legión ciudadana, necesaria, diversa, útil, conveniente y amorfa, donde predominan sentimientos tradicionales de buena ley y en la cual han destacado, a lo largo del tiempo, individualidades magníficas: orfebres, ebanistas, calígrafos, plateros, sederos, gentes orgullosas de su "maestría", y de su ´yo", valores humanos que serían un poco altivos si tuvieran conciencia de que corre por sus venas la sangre religiosa de cien generaciones cristianas y españolas, que dieron vida a la impresionante nobleza de los gremios, instituciones que hacían de la España trabajadora ,no una colectividad de hombres sino un gran pueblo de familias. , La Organización Sindical española luchó mucho para que se concediera a esa positiva fuerza social el acceso a los beneficios mutualistas. Ya, ´en principio, lo tienen.´ El decreto de 23 de junio pasado, del Ministerio de Trabajo, consagra ese avance de justicia. Habrá, indudablemente, dificultades de organización y aplicación. Las razones son obvias. El trabajador autónomo no tiene, por ejemplo, retribución fija, y e´llo no es bache pequeño, máxime si se le encuadra en una Mutualidad ya existente. Por otra parte, habrá que completar o modificar preceptos, para, dar a ciertas cuotas carácter obligatorio. Pero todo estará, seguramente, previsto, y cuando la serenidad, prudencia y preparación jurídico-social del Sr. Sanz Orrio ha dispuesto la marcha hacia adelante, es por que- está cierto de que no hará un alto en el camino, y que conquistará una meta de recia estirpe sindicalista, bien destacada en el preámbulo del decreto de junio.

El caso es que .el Gobierno ha suprimido en una interesante zona social lo que llama nuestro Fuero de Trabajo -"infortunio en la adversidad". De esta manera se ha prestado un servicio de valor incalculable cuyos frutos serán más estimados al transcurrir el tiempo. El trascendente acuerdo de Gobierno, con toda la inmensa responsabilidad que entraña, no podía eludirse, porque a la seguridad laboral tienen derecho todos los que hacen del trabajo físico o intelectual una base normal de vida. Y a pesar de que no se debe admitir ningún derecho absoluto, la misma suprema dignidad del trabajo impone a los que gobiernan el deber de un trato igual para todo el que dignamente lo realice, tanto si es por cuenta propia o por cuenta ajena.

Se nos ocurre para terminar estas notas marginales una pregunta, acaso pueril y no completamente inoportuna. Los trabajadores autónomos, ¿son pequeños burgueses? Es posible. Si así no fuera, ardientemente deseamos que lo sean. Ahora, cuando han terminado las Jornadas Técnicas Sociales y pasan sus conclusiones al Consejo de Trabajo, es buena ocasión para recordar amargamente que centenares de pequeños propietarios campesinos, al fin y a la postre heroicos trabajadores autónomos, fueron cayendo en lo que se" denomina, con muy relativa exactitud, "proletariado". Esa historia de nuestras "tierras altas" no por silenciosa menos dramática, puede atribuirse •"generosamente" a las malas cosechas o a la versatilidad de un cielo inclemente. No debe olvidarse tampoco que en la tragedia tomaron parte las garras de la usura´ y, acaso, la deshumanización de unas leyes que serán muy buenas, pero cuyos plazos implacables hundieron tantos, humildes y -entrañables patrimonios familiares de "pequeños burgueses".

Hasta donde sea posible ayudemos a asegurar la permanencia de estos nuevos ´´burgueses". Vamos a ver cómo el crédito laboral de"las Mutualidades puede impedir quo esa necesaria y útil "pequeña burguesía´´ de trabajadores autónomos no corra la- suerte trágica de los que fueron modestos propietarios campesinos.-José DE LAS CASAS PÉREZ,

 

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