El ministro de trabajo, en nombre del jefe del Estado, clausuró el XIV Congreso Internacional de medicina social     
 
 ABC.    26/09/1963.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

EL MINISTRO DE TRABAJO, EN NOMBRE DEL JEFE DEL ESTADO, CLAUSURO EL XIV CONGRESO INTERNACIONAL DE MEDICINA SOCIAL

"España siente el orgullo de haberse incorporado a la vanguardia dé esté movimiento universal con realizaciones concretas", dijo el Sr. Romeo Gorrla

El ministro de Trabajo, señor Romeo Gorría, presidió el sábado, en el nuevo salón de actos >te la Casa Sindical la ceremonia de clausura del XIV Congreso Internacional de Medicina del Trabajo.

Abierta la sesión, el profesor Forsman y el profesor Fransois anunciaron la entrega de loa premios "Nicolo Castellino" y "Barthe". El profesor Forsman dijo que se había acordado celebrar el próximo Congreso en Viena en_el año 1966 y que por razones reglamentarias los representantes de Finlandia y de Checoslovaquia en el Comité Permanente, que eran vicepresidentes, habían sido sustituidos, previa elección, por los doctores Perales Herrero, de España, y Desalíe, de Francia.

Intervinieron a continuación los profesores Murray, representante de la Asociación Internacional de Seguridad Social; el profesor Shoib, representante de la Organización Mundial de la Salud, y, por último el profesor Forsman. Todos ellos agradecieron la hospitalidad española y se congratularon de que esta reunión _haya servido para un intercambio de opiniones con los representantes de todos los países del mundo que se ocupan de la salud del obrero.

DISCURSO DEL MINISTRO DE TRABAJO

A continuación se levanto el ministro de Trabajo, que pronunció un discurso.

Nuestra vieja tradición de hospitalidad —comenzó el Sr. Romeo Corría—.hoy se se siente con ustedes, además de satisfecha, honrada; honrada con la presencia activa y operante de casi 3.000 congresistas de 49 países. Esta sola circunstancia de recibirles a ustedes constituye para España un sincero y profundo motivo de reconocimiento, pero en la participación de este Congreso, en su financiación, en su recepción y organización en España, en los desvelos, cuidados y esfuerzos de nuestros organizadores y de nosotros mismos para: su celebración, hay además de unos cordiales motivos de hospitalidad, una irreprimipble exigencia de servicio.

Servicio—continuó—a los postulados del Estado español, cuyos principios institucionales sitúan al trabajo, fecunda expresión del espíritu creador del hombre, en la cima suprema de la jerarquía y del honor para exaltar su prestación, para asegurar su ejercicio, para defender sus supuestos,, que son, a la vez que imposición de sus obligaciones, privilegio de sus prerrogativas.

Servicio a. la justicia social, que en el concierto de todos los pueblos no» demanda por iguales razones, una misma e inexcusable condición: la de servir unidos al progreso social de cada uno. Y ésta es, en su expresión más elemental, la síntesis de esta XIV reunión internacional En ella, la investigación técnica y su aplicación industrial, la ciencia y su especialidad, vienen citadas por la Medicina del Trabajo para que le aporten sus últimas conclusiones y pueda ponerlas, después de verificadas, al alcance de todos los trabajadores del mundo. E! mundo necesita el gozne de la justicia social para girar en su órbita histórica sin conmociones y sin espasmos.

En el marco de estas concepciones, la Medicina del Trabajo acusa su grandeza v su transcendencia, pidiendo a las disciplinas científicas que utiliza, una solución mejor para la prevención de. los riesgos profesionales, para la promoción de bienestar físico, mental y social de los trabajadores, para la adaptación del trabajo al hombre y de cada hombre a su labor.

PRODIGIOSAS REALIZACIONES

Inicialmente—dijo más adelante el ministro—, de este esquema de objetivos, unos permanecían en la sombra, y los acusados por su propio dramatismo, como los riesgos profesionales, sólo se contemplaban désele el punto de vista de su compensación económica, cuando aquéllos se materializaban en el siniestro que producían. Luego, la Medicina del Trabajo ha venido a demostrarnos con sus prodigiosas realizaciones que la áspera dureza del trabajo puede dulcificarse y a Ja vez obtener así un mayor rendimiento en su prestación y un alegre motivo en su ejercicio, y que la sorpresa del siniestro y el azar del riesgo pueden ser conjugados con el examen de su prevención. Y asimismo, que los fundamentos de esta iniciativa no sólo son humanos, sino también económicos.

Cuando la Medicina del Trabajo, en los impulsos de su sensacional evolución, nos muestra el abanico de sus conclusiones, el múltiple amparo de sus medidas y la segura cobertura de las amenazas que sorprenden al trabajo humano, penetra decididamente en e! campo de ¡a política social para integrar en ella no sólo un capítulo importante que la complementa, sino también una luz encendida que la ilumina.

Por imperio de estos principios, que nacen de los postulados políticos que nos determinan, España siente el orgullo de haberse incorporado a la vanguardia, en estos últimos veinticinco años, de este movimiento universal, con realizaciones muy concreías, algunas de las cuales han tenido ocasión de conocer los congresistas.

AUMENTO DE LOS RIESGOS

Una preocupación cada vez más creciente ^—añadió—, una inversión cada año más alta y una voluntad en cada empeño más decidida, perfeccionan, al filo de una más penetrante acción administrativa y también de una más acusada conciencia popular, el desarrollo de la Medicina, del Trabajo, que en estos años de limpia paz social y de crecimiento del bienestar de nuestro pueblo ha logrado pasar entre nosotros, de su proclamación a su conquista.

La Medicina del Trabajo tiene una tarea Cada vez más importante. El desarrollo técnico del trabajo, el aumento de la producción industrial, la introducción de nuevas materias, la industrialización de muchos países, han aumentado considerablemente lo* peligros derivados del trabajo. En la Agricultura el descubrimiento y la proliferación de los abonos químicos y de los pesticidas, y la mecanización de las labores han llevado a las poblaciones rurales riesgos desconocidos hasta ahora. Frente a ellos, se alzan los médicos del trabajo.

Dije en mis breves palabras el día de la apertura de este Congreso—terminó(el señor Romeo Corría—, que España siempre recibe a sus visitantes con los brazos abiertos. Ahora quiero añadir, para terminar, que si los abre es para poder cerrarlos después en el abrazo de despedida.

En nombre de Su Excelencia e! Jefe det Estado, el ministro de Trabajo declaró clausuradas las tareas del Congreso.

 

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