Autor: Urbano, Pilar. 
 Exclusiva para ABC. Jordana de Pozas (director general de Emigración). 
 Stop a la emigración, pero sin catastrofismos     
 
 ABC.    30/05/1975.  Páginas: 3. Párrafos: 52. 

Exclusiva para ABC

JORDANA DE POZAS (director general de Emigración)

«STOP A LA EMIGRACIÓN, PERO SIN

«NO HAY REGRESO MASIVO. SE HA DESORBITADO EL PROBLEMA, AQUÍ.»

«LA NUEVA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA REDUCIDA AL 50 POR 100.»

«EL PARO DE TRABAJADORES ESPAÑOLES ES PROPORCIONAL AL DEL OBRERISMO

INDÍGENA DE CADA PAÍS.»

«SALVO EN ALEMANIA, EN LOS DEMÁS PAÍSES RECEPTORES DE EMIGRANTES APENAS

HAY DISCRIMINACIÓN EN LOS DESPIDOS.»

«SE ACUSA UNA MAYOR RESPONSABILIDAD PERSONAL A LA HORA DE DECIDIR EL

REGRESO. MUCHOS PERMANECEN ACOGIDOS AL SUBSIDIO DE DESEMPLEO EN EL PAÍS

RECEPTOR.»

«EL "PAQUETE" MAYOR DE PETICIONES DE LOS EMIGRADOS ESPAÑOLES ES LA

FORMACIÓN EN TODOS SUS NIVELES: E. G. B., COMPLEMENTARIA, IDIOMAS, PROFE-

SIONAL PARA ADULTOS, ETCÉTERA.»

«LAS AUTORIDADES ALEMANAS ME HAN ASEGURADO QUE NUESTROS TRABAJADORES

EMIGRADOS AHORRAN EL 25 POR 100 DE SUS INGRESOS BRUTOS.»

«SUIZA Y HOLANDA SIGUEN ACEPTANDO EMIGRANTES. PERO EN ALEMANIA, NINGÚN

PUESTO DE TRABAJO PARA UN EXTRANJERO SI ANTES LO NECESITA UN OBRERO

NACIONAL.»

PARA encuadrar en su verdadero quicio el «fantasma» del desempleo y regreso masivo de los

trabajadores emigrados a Centroeuropa he conversado ampliamente con don Jorge Jordana de Pozas,

director general de Emigración, a su regreso del viaje a Bélgica, en el que acompañó al ministro de

Trabajo. Desde febrero hasta mayo el señor Jordana de Pozas ha cubierto muchos miles de kilómetros

recorriendo palmo a palmo el terreno de asentamiento de nuestros emigrados, testificando sus reales

condiciones de vida, la asistencia social que reciben y la amenaza real de paro o rescisión anticipada de

contratos.

El almanaque de viajes del director general ha sido el siguiente:

FRANCIA: del 5 al 10 de febrero, HOLANDA: del 18 al 22 de febrero. ALEMANIA: del 21 ai 25 de

abril. SUIZA: del 1 al 4 de mayo. BÉLGICA: del 12 al 16 de mayo, acompañando al ministro de Trabajo.

Empiezo solicitando del director general de Emigración unos datos actuales sobre la población activa

española en el extranjero y su especificación por ramas laborales y ubicación en distintos países de

acogida migratoria.

—En la actualidad se estima en 1.435.621 trabajadores españoles. La población activa española en

América asciende a 724.076 personas, y en Europa, 655.256. Los países que acosen a un mayor volumen

de trabajadores españoles son: Argentina, cuyo número se eleva a 479.503; Brasil, con 95.734;

Venezuela, con 71.472; Uruguay, con 36,976, y Chile, con 23.600 trabajadores. Por lo que respecta al

área europea, el país de acogida más importante es Francia, en donde trabajan unos 265.000 españoles,

seguido de Alemania, que da ocupación a 165.000 compatriotas. En tercer tugar figura Suiza con 112.703

trabajadores, y a continuación, Reino Unido, Países Bajos y Bélgica, todos ellos con más de 30.004

españoles desempeñando una actividad laboral.

—Señor Jordana de Pozas, ¿cuál es en estos momentos la situación «real> de desempleo entre nuestros

trabajadores emigrados a Europa? ¿En qué índices se ha reducido la absorción de mano de obra española

en cada país europeo?

—La crisis económica de los países europeos, receptores de la práctica totalidad de nuestra emigración,

ha sido la que ha incidido de manera más decisiva en la evolución de nuestros flujos migratorios. La

adopción en todos estos países de medidas fuertemente restrictivas a la inmigración ha tenido como

consecuencia una tendencia netamente declinante de los nuevos flujos de mano de obra que, en nuestro

caso, se han visto reducidos en porcentajes superiores al 50 por 100. Por países, el más afectado por la

crisis ha sido Alemania, que en abril de 1975 registraba una cifra bruta de paro del 4,7 por 100 y que en

valor absoluto afectaba a 1.087.100 trabajadores. De ellos, 178.424 eran extranjeros. Los españoles, sólo

representaban el 4,4 por 100 del total de extranjeros parados. Concretamente, número de trabajadores

españoles sin empleo ascendía, a finales de abril, a 7.858, de los que 3.680 eran mujeres. El índice de paro

de nuestra colónía. se elevaba, ´por tanto, al 4,7 por 100 con relación al efectivo global de españoles

activos. Suiza, como ya es tradicional, registra cifras de desempleo inapreciables, al afectar tan soto a

4.008 trabajadores del total de la población activa del país. Como ya es bien sabido, Francia, dentro del

conjunto de países europeos, presenta rasgos diferenciales en relación con la población inmigrante. Ello

se debe, principalmente, a la política de integración de las colonias extranjeras practicada por su gobierno,

que en todo momento ha favorecido no sólo la reagrupación familiar, sino también las nacionalizaciones e

inserción plena dentro de la comunidad nacional. En líneas generales, la situación de los trabajadores

españoles está dentro de la tendencia nacional cuya tasa de desempleo se eleva al 4,6 por 100.

En Bélgica, el número de parados se elevaba, a finales de marzo a 156.009 personas, de ellos tan sólo

1.776 eran trabajadores españoles. Por último, en el Reino Unido, dado que la legislación inglesa, en

términos generales, posibilita únicamente el trabajo de extranjeros en ocupaciones no demandadas por los

nacionales, y habida cuenta del tradicional desprecio del británico hacia ocupaciones que presupongan

una relación personal de servicios, la inmigración española se ha visto abocada a una especialización

sectorial en el ramo de la hostelería y del servido doméstico, por lo que su situación, en términos

generales, no resulta en ningún momento preocupante.

CATASTROFISMOS»

—Pasa, muchos emigrantes españoles, Europa puede na ser, ni mucho menos, la gallina de los huevos

de oro... tre personal nativo y extranjero?

—En cierto modo es así: los jornales en España han aumentado, acercándose a los europeos. En los países

de inmigración, se hacen muchas menos horas extraordinarias, y hay sectores como tos del automóvil e

industrias afines en los que se trabaja sólo tres o cuatro días a la semana.. En consecuencia, los salarios

son menores. Y por otra parte, existe, efectivamente, una gran inflación y la vida resulta más cara.

—Con todas esas circunstancias, ¿nuestros trabajadores ahorran?, ¿queda compensada la ausencia, el

desarraigo, el esfuerzo.... a nivel personal? A España le puede convenir, pero..., ¿y al emigrante?

—¡Por supuesto que ahorran! Es el objetivo primordial de todo emigrante. Se afanan en ahorrar cuanto

pueden, aunque incluso vivan en malas condiciones. A mi me han asegurado las autoridades alemanas

competentes, que el colectivo trabajador español ahorra tin 25 por 100 de sus ingresos brutos. No lo he

comprobado todavía, pero eso me han dicho en uno de mis viajes últimos. Por lo demás, hay un indicio

claro: el emigrado que regresa suele hacerlo para incorporarse a puestos cualificados del sector terciario,

servicios, o se instala por cuenta propia creando su propio puesto de trabajo, su taller de fontanería, de

mecánica, de electricidad... algunos abren un pequeño comercio, o adquieren la explotación familiar

agraria de sus hermanos y parientes y se integran en el medio rural. Pero estos son siempre los menos.

—Hemos entrado ya en el tema del retorno. Se nos ha dicho que no se trata de un regreso masivo, sino de

regresos anticipados. ¿Cuáles son los términos reales de desempleo y rescisión de contratos a obreros

españoles? ¿Cuántas bajas se acusan en los distintos consulados, y, finalmente, qué índice de población

española activa permanecerá en aquellos países aún en situación de paro?

—Vamos por partes. Efectivamente, no se trata de un retorno masivo. Nunca lo ha sido, en ninguna de las

pasadas crisis: la mano de obra inmigrante, indispensable para el crecimiento económico de los países

industrializados europeos, se ha mantenido en los máximos índices posibles. Retornos anticipados ha

habido siempre, sólo que las estadísticas no los acusaban por la sencilla razón de que eran cubiertos por

nuevos emigrantes los puestos que los retornados dejaban libres. De modo que se podía hablar de una

sustitución rotativa. Pero ahora la emigración no se repone. Este es evidente. La crisis económica que

padece Occidente ha impuesto un «stop» a la inmigración. Se puede hablar de un general «no más

emigrantes». Digo general porque, por ejemplo, Suiza y Holanda siguen aceptando trabajadores

extranjeros. Ahora bien, hay que desglosar aspectos importantes en todo este tema del retorno, fenómeno

que se ha planteado con habitualidad, a pesar del «boom» emigratorio en la década de los sesenta.

Pero ahora, sectores diversos de la opinión, han desorbitado el problema dándole unas dimensiones

catastróficas.

—¿Que no se corresponden con la realidad?

—Que no se corresponden con la realidad. Las cifras cantan. Usted me preguntaba hace un momento por

las bajas acusadas en Consulados españoles ubicados en los países principalmente receptores de nuestra

mano de obra. Verificada y hechas las convenientes correcciones para una estimación muy aproximada

podemos deducir un volumen de retornados entre 45.000 y 50.000, en el curso de] 74. En los regresos de

Navidades, que fueron 147.857. según estimaciones de los puestos fronterizos de Irún y Gerona, y

aeropuertos, sólo 4.769 no habían salido de España, es decir, se habían quedado aquí. Mi viaje a

Alemania, en abril, ha sido muy expresivo en este orden, porque hemos podido comprobar que en los seis

meses que «caen» en el núcleo central de la crisis económica europea, de octubre del 74 a abril del 75,

han regresado tres mil trabajadores españoles de Alemania, de un total de 165.000, o sea, un porcentaje

muy bajo; incluso menor que el de retornos acusados en otras temporadas, cuando Europa disfrutaba sus

«vacas gordas». Y también muy inferior al número de regresos de la anterior crisis económica, en los

doce meses del 66 al 67. Entonces volvieron s» senta mil trabajadores españoles, sólo de Alemania.

—¿A qué se debe entonces esa conciencia Je catastrofismo? Se dice que cuando el río suena... Y las cifras

que usted aduce expresan que es poco caudal el del río del retorno...

—La realidad es que en febrero-marzo de este año se ha podido apreciar una real continuación de la

tendencia declinante, observada ya en 1974, en Jo que se refiere a la recepción de trabajadores «n el ex-

tranjero. Por otra parte, muchos de nuestros emigrados, si tienen oportunidad de regresar en buenas

condiciones y, si además, obtienen alguna indemnización por la rescisión voluntaria del contrato laboral,

anticipan el regreso. Vuelven.

Realmente el problema concreto, hoy por hoy, es la no renovación de contratos y la no creación de

puestos de trabajo en el exterior.

—Le pregunté antes ¡por el índice de población española que permanece en Europa, en situación de

desempleo...

—Sí. Se acusa un mayor sentido de la responsabilidad entre los trabajadores españoles emigrados, a la

hora de adoptar decisiones de retorno. Antes le dije que muchos regresan si saben que pueden hacerlo en

buenas condiciones y que aquí tienen de alguna manera una situación digna. No se dejan caer en el vacío

de un desempleo sin seguros, sin más ni más. Por eso, muchos otros permanecen en sus países de

contratación, cobrando un subsidio de paro, que es bastante más cómodo que el que percibirían en

España. El emigrante desempleado sabe que si regresa deja de beneficiarse de ese seguro.

—En sus recientes viajes, señor director general, ¿ha podido usted comprobar si se estaba dando una

sensible discriminación, a la hora de la rescisión de contratos, entre oersonal nativo y extranjero?

—Las medias de paro de las colonias españolas coinciden prácticamente con las medias de paro nacional.

Ahora, sin embargo, la Comunidad trabajadora española en algunos países es la menos afectada porque el

obrero español está bien considerado, muy bien considerado. Tendríamos que ir analizando la situación

concreta de cada país. Pero la discriminación legal no existe. Eso no quiere

«EL MERCADO COMÚN SE REFLEJARA TAMBIÉN EN LA LIBRE CIRCULACIÓN DE MANO

DE OBRA ESPAÑOLA A EUROPA»

«ESTAMOS POTENCIANDO EN EUROPA LA FORMACIÓN PROFESIONAL ADECUADA PARA

NUESTROS EMIGRADOS SIN CUALIFICACION. ESPAÑA SIGUE SIENDO DEFICITARIA EN

PERSONAL ESPECIALIZADO»

«POR EL MOMENTO, LOS PAÍSES ÁRABES NO SERÁN PLATAFORMA DE EMPLEO MASIVO

PARA NUESTROS TRABAJADORES»

decir que no se produzca una discriminación real. Es explicable, aunque no justificable, que en ciertas

empresas extranjeras prescindan antes de la mano de obra no indígena. Pero en el caso concreto español

he sabido «en el terreno» que sólo desemplean españoles cuando las empresas se ven precisadas a reducir

numéricamente las plantillas, y si el obrero español está en igualdad de condiciones de productividad que

el nativo.

—Sin embargo, en Alemania hay una política descarada de preferencia del obrero propio frente al

extranjero...

—Sí; Alemania es el país que adopta frente a este problema la actitud más... extrema, digamos, en

atención a sus objetivos propagandísticos actuales. Las dificultades económicas exacerban sus prismas

nacionalistas, y también obedeciendo a razones domésticas de política electoral, pre-electoral: partidos y

sindicatos están realizando una campaña laboral en este sentido: ningún puesto de trabajo para

extranjeros, siempre que lo quiera un obrero nacional.

—Se ha referido usted antes al aprecio general por la mano de obra hispana. Resulta sorprendente, ya que

la opinión general es bien distinta: creíamos que estábamos enviando obreros no cualificados, excesivo

peonaje sin formación profesional alguna.

—Bueno, en España se da una realidad: somos deficitarios en trabajadores especialistas o cualificados, y

tenemos un exceso de mano de obra no cualificada: peonaje. Peonaje que constituye el grueso de las

emigraciones. Bastantes de ellos, no tantos como quisiéramos, pero sí bastantes, alcanzan en los países de

empleo una formación y especialidad profesional. Pero la situación no es, ni con mucho, satisfactoria.

Precisamente este tema recaba fuertemente la atención del Instituto Español de Emigración, en

coordinación con el Ministerio de Educación. En Alemania, y con gran ayuda de las autoridades del país,

por ejemplo, se está estructurando un plan de formación profesional de adultos en paro, que es todo un

montaje realmente importante. Lo he estado visitando ahora. En Suiza, en Basilea, empieza a funcionar

un centro con 120 plazas, que va a ser el primero de una serie de ellos. También se lo hemos planteado a

las autoridades competentes belgas y a las holandesas.

—De alguna manera, esta «ocupación» del adulto en paro, para darle una formación profesional, nos

cubre las espaldas en cuanto al problema de la absorción, en nuestro país, de todos esos trabajadores

desempleados...

—Claro, sí. Entendemos que cualificar al obrero que reside fuera de España es facilitarle la opción a

mejorar su situación y condiciones de trabajo, allí y aquí, si regresa, puesto que España en cuestión de

especialistas, como ya le dije, es deficitaria todavía.

—A lo largo de sus viajes a centroeuropa, y en las conversaciones con los representantes de los

organismos de Trabajo y Empleo, ¿cuáles han sido los más importantes problemas planteados, de cara a

una mejora en las condiciones de empleo y en los niveles de absorción?

—Pues precisamente este de la educación, a todos los niveles. Ni el retorno, ni la situación social, con ser

problemáticos tienen la importancia de la formación profesional, la escuela preparatoria para los hijos de

emigrantes, la escuela complementaria nacional, los centros de aprendizaje de idiomas, para una buena y

pronta integración del emigrado en la sociedad del país receptor... La integración de ios jóvenes en el

mundo del trabajo allí. Se trata de la generación hija de padres emigrados. Este es el gran paquete de

peticiones de los trabajadores españoles. El Estada español trabaja en estos terrenos, pero no se llega a

todo. En Alemania, concretamente, hay 450 profesores de E.G.B. españoles, que de acuerdo con las

autoridades alemanas imparten las disciplinas complementarias a nuestros chicos, para que su educación

sea válida en ambos países. Lo mismo, aunque la ayuda estatal es menos generosa que la alemana,

estamos haciendo con las colonias hispanas residentes en Bélgica, Suiza, Francia, Holanda, Inglaterra...

Pero este es un campo donde hay mucho por resolver todavía.

—¿Está políticamente sensibilizado el trabajador español, respecto a nuestro actual momento de apertura

hacia la democracia? ¿Recibe información puntual de España?

—Hay una gran corriente de opinión de que España evoluciona hacia una democratización y

socialización. Pero el grado de politización no es muy notable. Quizá por el hecho sociológico de su

situación de «enclaustramiento» dentro de esos países. Por otra parte, estas gentes están muy

bombardeadas por una continua propaganda nada favorable a nuestro país, a nuestro régimen. Sin

embargo, las minorías más preocupadas coinciden en sus deseos con la evolución interior española hacia

una homologación europea.

—Señor Jordana de Pozas, pausando en un restablecimiento de la normalidad económica, ¿sobre qué

esquemas habrá que plantearse la emigración de españoles, teniendo en cuenta que también nuestra

capacidad de empleo nacional habría mejorado proporcionalmente?

—AI cambiar de signo la economía europea, es decir, una vez fuera de esta coyuntura crítica general, la

emigración habrá que programarla, sí, de modo diferente, atendiendo a sectores de trábalo,

especialidades, puestos de empleo, grados y formas concretas de asistencia, establecimiento de relaciones

de colaboración bilateral entre el país receptor y el de origen. Esto es todo un estudio que aún está en

nebulosa, pero se va abriendo camino por días.

En el caso español va a ser decisivo todo lo concerniente al Mercado Común, y al reflejo que los

Acuerdos adoptados tenga sobre la libre circulación de la mano de obra española en Europa. Porque no

sólo hay que considerar el Mercado Común en cuanto a implicaciones económicas de inversión de

capitales, comercio, etc., está todo su contenido social que es importantísimo.

—Finalmente, ¿querría ofrecernos una síntesis de les móviles y resultados de sus ultimes viajes a

centroeuropa, siempre respecte al tema emigratorio?

—Como usted ya sabe, en los tres últimos meses yo he estado en Francia, en Bélgica, dos veces, en

Holanda, en Alemania Norte, en Suiza y, de un modo marginal, en Roma me he reunido con todos las

agregados laborales y culturales adjuntos de Emigración, del mundo entero.

¿Razón de estos viajes y contactos? Conocer la situación de nuestra emigración, in sítu, tomar contacto

directo con esas colonias españolas; nacerme cargo yo mismo de la situación creada par el cambio de

signo de la economía europea, ya que mi nombramiento en esta Dirección General es de noviembre

último. Y. muy especialmente, llegar a una correlación de interés con las autoridades competentes en

materia de trabajo, Seguridad Social, servicios, etcétera, de los países respectivos. También, inspeccionar

la marcha de les centros y servicios que el Instituto Español de Emigración tiene en los distintos puntos

de Europa; agregadurías laborales, oficinas de asesoramiento laboral, Instituciones educativas, colegios,

guarderías, centros de formación profesional, de idiomas... Puedo decir, sin atribuirme méritos, pues es

obra anterior a mi nombramiento, que el cuadro de servicios del I. E. E. está muy bien planificado y se ha

hecho un gran esfuerzo. En cuanto a las conversaciones con los organismos de los países receptores de

emigrantes hispanos cabría sintetizar tres puntos claves: ¡(stop» a la emigración que, insisto, no significa

regreso masivo, ni aun superior al de otras épocas de crisis; lograr un trato indiscriminado en la rescisión

de contratos de obreros extranjeros, respecto a los nativos; y lo antedicho: cuando vuelvan a abrirse las

fronteras para nuestros emigrantes, las condiciones han de ser diferentes.

Pilar URBANO

Fotos: SANZ BERMEJO

 

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