Autor: Campoy, Carlos. 
   Otra cara de la emigración     
 
 ABC.    11/01/1964.  Página: 41. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

11 DE ENERO DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 41.

OTRA CARA DE LA EMIGRACIÓN

La emigración al extranjero en Valladolid ha empezado a remitir, ínicialmente, al abrirse las puertas de un

modo formal, con las garantías de la contratación colectiva y el resguardo del Estado, se produjo una

convulsión aparatosa, que repercutió en los cuadros sociales de la provincia y en la vida económica. El

fenómeno, imprevisto, dio pie a los rústicos redentores para repetir ese viejo "slogan" de que "Castilla se

despuebla". En los últimos años, así ha sido. Y ¡a expresión ha cobrado, para ciertas gentes, tintes muy

sombríos. El hecho de la emigración no es algo nuevo en Valladolid. Hubo un tiempo en que el ensueño

americano se llevó a grupos juveniles, más necesitados de aventura que de bienestar. Pero, en esta

ocasión, este éxodo tiene oíros aspectos. La crisis de la agricultura ha lanzado a una masa ds hombres y

mujeres por oíros caminos. Caminos ajenos a las que habitualmente seguían los hombres de aquí.

Primero, la emigración se orientó hacia Bilbao, Madrid y Barcelona. Hoy, la corriente más fuerte se ha

lanzado hacia Europa. Segun datos de la Oficina Sindical de Colocación, en los tres últimos años han

salido de Valladolid hacia Alemania, Francia, Suiza..., más de 3.000 trabajadores. Realmente, la cifra

puede que desborde los 5.000, si consideramos el número de los que marchan sin contrato previo y sin

otra ambición que salir adelante como sea. La emigracién persiste, aunque más atenuada, ya que en 1963,

la progresiva industria de Valladolid ha venido ofreciendo cien empleos mensuales, que a veces quedan

sin cubrir. Y es que la "aventura europea", con su realidad y con su leyenda, se impone sobre cualquier

otra tentación. Pero la emigración con este signo está descubriendo, a la larga, una cara mucho más

optimista. Aparte las ventajas que de nn modo indirecto reporta, como las de supresión del paro—hoy

prácticamente inexistente—, la apertura salarial, la mecanización del campo, el "despegue" de una nueva

mentalidad empresarial..., que ya son prácticas habituales en el confuso mundillo económico, figura» más

destacada, la que para toda nna juventud atemorizada y vacilante ha supuesto una especialidad

profesional, un puesto seguro de trabajo, un dinero, una cultura de contrastes y nn estímulo vital que le ha

convertido en un hombre más seguro y útil. Esto es importante, porque para varios miles de muchachos,

sin más riqueza que el ocio, ha representado nn anhelo de aventura, un afán de superación y nuevos

afanes a su espíritu. En las pasadas Navidades, no pocos de estos hombres regresaron con sus automóviles

a sus humildes hogares, cargados de regalos y con un dinero abundante para los suyos. Este es el precio

«ue el hombre paga, como diría Bernanos, por la transformación de una civilización agraria en tina

civilización urbana. Estos hombres que cada año regresan cuentan su esperanza de volver algún día. Para

ellos, esta ausencia supone doler, esfuerzo, trabajo, incomprensión y a veces desarraigo. Pero los más

duros vencen y esperan volver triunfantes y en posesión de algo que nadie les podrá arrebatar: el secreto

de su propio éxito. En los cines, en los bares, en las calles de Valladolid, se las ha visto así. Sin

vacilaciones ni temor a] futuro.— Carlos CAMPOY.

 

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