Autor: Manent, Albert. 
   Reflexiones sobre la emigración interior  :   
 Quince mil venezolanos, en Vélez Rubio; quince mil, en Barcelona. 
 ABC.    23/06/1964.  Página: 81. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

23 DE JUNIO DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 81.

REFLEXIONES SOBRE LA EMIGRACIÓN INTERIOR

Quince mil velezanos, en Vélez Rubio; quince mil, en Barcelona

Dos noticias de los periódicos me han parecido lo suficientemente significativas como para hacer

hincapié en ellas y en el grave problema que descubren, y ante el cual no todos los de aquí ni los de allí

están alerta. En una crónica comarcal de "La Vanguardia Española" (21 ds mayo) ss decía que ía ciudad

ds Tarrasa aumenta todos los días unos cincuenta habitantes, casi en su totalidad inmigrantes. O sea, en

un año 18.000. Teniendo en cuenta que su población actual debe de ser de unos 80.030 habitantes (pido

excusas a los tarrasenses si mis conocimientos estadísticos no estuviesen rigurosamente al día) en unos

seis años habrá doblado su población. En "Solidaridad Nacional" (16 de mayo), R. Saladrigas-Riera

entrevistó al Grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Vélez Rubio (provincia de Almería).

Del diálogo entre las simpáticas muchachas y el periodista entresacaré exclusivamente algunos párrafos

que aportan datos sociológicos dignos de tenerse en cuenta. La población de Vélez Rubio es de 15.000

habitantes—le cuentan al periodista—, y los velezanos residentes en Barcelona son también 15.009. Al

preguntársele si se prevén nuevas corrientes migratorias procedentes de Vélez, la directora del Grupo

contesta: "De Vélez la emigración es continua. Los que quedan allí están esperando venirse tan pronto se

les presente la oportunidad. De seguir asi, dentro de unos años podremos decir que Vélez Rubio ya no

pertenece a Almería, sino a Barcelona." Luego Saladrigas pregunta a las chicas del excelente coro andaluz

si les gustaría quedarse definitivamente en nuestra ciudad. Respuesta: "Si encontrara hoy mismo trabajo,

seguro que no me marchaba ya—dice una de ellas, muy convencida—. Las demás, la apoyan."

Las dos noticias corroboran nuestra impresión de que en algunas regiones hay una especie de psicosis

colectiva que impele a la emigración. El hecho invita a inquirir, con un estudio metódico, profundo y de

equipo, los verdaderos motivos de esa fuga. No puede creerse que las condiciones de trabajo sean

desfavorables para todos, así como sería equivocado pensar que Barcelona es un vergel, casi la antesala

del paraíso. El derecho a emigrar y a asentarse donde haya trabajo más remunerador para vivir sin

zozobras es un principio cristiano y humano. Pero esa fuga masiva de población debe frenarse en li

posible (creando, por ejemplo, en los pueblos pequeñas industrias derivadas de la agricultura) y sobre

´todo debe canalizarse para bien del equilibrio social de España. Es urgente una ordenación más racional y

humana de los nuevos puntos de concentración de los emigrantes. En una palabra: debería evitarse que

algunas ciudades, en este taso Barcelona, crecieran con un carácter monstruoso y babélico, pues en

algunos barrios se están creando unos, condiciones socíales muy poco favorables a dicho equilibrio (véase

algos ejemplos escalofriantes en un reciente libro de Candel, que merece comentario aparte) y qué algún

día pueden llevarnos a jornadas como la de la semana de julio de 1909. El hacinamiento en que viven los

recién llegados, la poca salubridad moral, el resentimiento de clase, la masificación social y cultural crean

un general desarraigo ,en esos nuevos barceloneses por residencia y hacen muy difícil su adaptación al

ambiente de aquí, del cual, por sus condiciones (vivienda, enseñanza, etcétera), viven casi segregados. Su

aportación a la industria catalana—y en menor grado al campo—es esencial para la economía, pero no es

menas esencial que los recién llegados se incorporen con todas sus consecuencias al lugar donde han

fijado su residencia, evitando así que sean unos extraños, unos eternos "desplazados", según el término

que ha hecho famoso el libro de un estudioso norteamericano. La industrialización ya iniciada de

Andalucía, Extremadura y otras regiones permitirá aliviar !» concentración de esas ciudades

"monstruosas" e irreversibles con la creación de varias ciudades, repartidas por toda la geografía

española, de unos pocos centenares de miles de habitantes, a las que acudirán las naturales de la región en

la que esté enclavada la nueva ciudad industrial, evitando el trauma de un largo desplazamiento y la

superpoblación de las grandes urbes. En "este sentido, los llamados "polos de desarrollo" son muy

oportunos. Pero es urgente una segunda y extensa planificación económico-social. —A. MANENT.

 

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