Decrecen los índices de emigración española     
 
 ABC.    03/10/1959.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. SÁBADO 3 DE OCTUBRE DE 1959.

DECRECEN LOS ÍNDICES DE EMIGRACIÓN ESPAÑOLA

Hoy comienza sus tareas en La Coruña el II Congreso Español de Emigración a Ultramar, Congreso al

que concurren centenares de personalidades de España y América y del que, a buen seguro, han de salir

importantes enseñanzas y conclusiones para un futuro inmediato. Los problemas migratorios son muy

complejos y, por ello mismo, difíciles de encauzar en normas legales que no sean lo suficientemente

flexibles para recoger, con generosidad y amplitud, extremos generales y hasta particulares. Hoy día, la

emigración ha dejado de ser espontánea para convertirse en dirigida en ambas orillas: el país que expatría

y el que autoriza la acogida. Mucho más en este último, ya que a él corresponda fijar las normas concretas

por medio de las cuajes abre las puertas de su territorio a los que acuden con la humana esperanza de

encontrar mejores perspectivas económicas para su esfuerzo laboral. La ley que en .1956 creó el Instituto

Español de Emigración, encuadrado hoy en el Ministerio de Trabajo, y al que competen las múltiples

funciones que en ese campo se desarrollan, reconoce que "el derecho de emigración, dentro de los límites

que el* interés común aconseje, es facultad derivada del reconocimiento de la plena personalidad

humana". Quiere esto decir que cualquier compatriota es libre de escoger su propio destino y encaminar

sus ilusiones y esperanzas hacia otras tierras de promisión.. Pero eso. no es suficiente. Los que

voluntariamente se expatrian, desde hace unos cuantos años han de enfrentarse con nuevos ´y agudos

problemas que no existían cuando sus abuelos marcharon a América "con el zurrón al hombro y una

sonrisa en los labios", confiándolo todo: a su fortaleza física y a una férrea voluntad de vencer en la

empresa. Si el problema lo convertimos en meramente superficial, pronto hemos de ver que solamente

África, América del Sur, Canadá y Australia tienen riquezas naturales suficientes para recibir el excedente

de población del resto del mundo. Sin embargo, las limitaciones inmigratorias impiden cualquier exceso

ilusorio en este aspecto. Por lo demás, los países que actualmente acogen de buena voluntad a los

inmigrantes no necesitan braceros a secas, sino obreros especializados, técnicos preparados para el gran

esfuerzo de resurgimiento en que hoy están empeñados todos los pueblos del mundo. Por lo que a nuestra

Patria se refiere, la corriente migratoria es factor de indudable importancia. Lo recordaba no hace mucho

tiempo el propio director general del Instituto Español de Emigración, Sr. Rodríguez de Valcárcel, al

decir que "la migración sigue siendo una necesidad para muchos pueblos, entre los cuales—y no nos

gusta nada—figura España". Sin embargo, conviene subrayar, ñor lo significativo que ello resulta, que

nuestros índices migratorios comienzan a acusar un notable descenso. Las estadísticas oficiales de

emigraciones transoceánicas señalan que en 1957 salieron de España 57.900 personas, mientras que en

1958 sólo lo hicieron 47.179. Podrían aducirse diversos razonamientos para tratar de explicarnos el por

qué de esta disminución, pero lo que en realidad parece influir decisivamente en el ánimo de los posibles

emigrantes son los fenómenos políticos y sociales que se suceden en otros países, y que, naturalmente,

afectan a las clases trabajadoras. También se advierte,ciñéndonos de nuevo á las datos publicados "por los

Organismos competentes, un incremento en el retorno cíe emigrados a la patria. Así vemos que en 1957

volvieron 18.613, y en el año último, 22.888, siendo la proporción mas, apreciable. para los que regresen

de Venezuela. Resulta, asimismo, curioso registrar el hecho de que las emigraciones se producen

generalmente entre la juventud y con un índice más copioso en las edades comprendidas entre los veinte y

los cuarenta años, mientras que se presentan muy raramente entre sexagenarios. Para las repatriaciones,

en casi todos los casos nuestros compatriotas han rebasado el medio siglo. En cualquier circunstancia,

España, conviene proclamarlo abiertamente, desarrolla en la actualidad una intensa y cristiana política

migratoria, y así como abre sus brazos generosos a los que retornan triunfantes o abatidos, así también

orienta, ayuda y defiende cada, vez más con prácticas medidas a todos aquellos que emprenden la humana

aventura de probar mejor fortuna en los fraternos paises de Hispanoamérica, a los que en su casi totalidad

se encaminan los expatriados españoles.

 

< Volver