Tratados de emigración     
 
 ABC.    16/09/1959.  Página: 42. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ABC. MIÉRCOLES 16 BE SEPTIEMBRE DE 1959.

TRATADOS DE EMIGRACIÓN

Están ya muy adelantados los preparativos del II Congreso de la Emigración Española a Ultramar, que se

celebrará en La Coruña en los primeros días del próximo octubre, coincidiendo con el cincuenta

aniversario del primer Congreso, reunido en Santiago de Composteda bajo la presidencia del gran

hispanista Rafael María de Labra. Como hace medio siglo, acudirán a la capital gallega representaciones

de la incontables asociaciones españolas establecidas allende el Atlántico. Y en las sesiones se estudiarán,

no sólo los problemas, muchos y muy variados, que plantea la emigración, sino también las perspectivas,

las posibles orientaciones para encauzar esta corriente humana hacia los lugares donde el asentamiento

sea más fácil para los que arriban y más eficaz y fecundo para los países receptores. La imagen del que

marcha ileño de ilusiones y vuelve, pasados unos meses o unos años, encogido el ánimo por el fracaso,

(Jebe desterrarse definitivamente. No pueden olvidarse las palabras contenidas en la carta de la Secretaría

de Estado de Su Santidad a los asistentes a la XVIII Semana Social de España en 1958: "La emigración se

ha convertido en un problema internacional, cuya solución no pueda depender sino de acuerdos

colectivos, que dispongan la mejor distribución de los hombres sobre la tierra, encaminándolos hacia

donde se siente mayor necesidad ¿3 su técnica y de su mano de obra, pues como se ha dicho muy bien, los

hombres sin tierra tienen derecho p, cultivar la tierra sin hombres." La. frase es acertada y precisa. Un

minucioso estudio de las necesidades de los países receptores y de las cualidades de los emigrantes, un

dilatado intercambio de opiniones entre las gentes de acá y las afincadas al otro lado d3 los mares, harán

que cada uno de los españoles que abandonen la patria vaya precisamente al sitio donde su preparación,

sus aptitudes y su técnica sean precisas. Los movimientos migratorios han experimentado una radical

transformación, en le: últimos años. Prácticamente ya no existe el emigrante individual que se lanza a la

loca aventura de "conquistar América". Ello fue posible en otros tiempos, en la época en que países

nuevos necesitaban para su progreso y desarrollo brazos que trabajaran los campos o movieran las

máquinas. Nada importaba la capacidad profesional, y sí sólo el aumento indiscriminado de población.

Hoy todo ha cambiado. Hoy sólo el especialista en una u otra actividad encuentra acomodo. Incluso al

peón agrícola se le exige una preparación, un conocimiento, siquiera sea elemental, dsl tipo de

explotación agraria al qus va destinado. Estas nuevas perspectivas dsl fenómeno migratorio imponen la

existencia de tratados internacionales, generalmente bilaterales, para ordenar, seleccionar, proteger. Con

estos acuerdos se evitan, en un porcentaje clavadísimo de casos, los otrora tan frecuentes fracasos. En la

actualidad España tiene vigente un Convenio, de 1948, con Argentina, y otro, de 1956, con la República

Dominicana. Los diez años transcurridos desde la firma de aquél hacen necesaria una revisión total de sus

clausulas. Por otra parte, es urgente, el establecimiento de tratados con otros países tradicionalmente

receptores. Y también la negociación con aquellos, como los Estados unidos, que tienen asignada una

cuota inmigratoria. En el caso de Norteamérica, la ley Mac Carran cifra en solo 252 la entrada anual de

españoles. Creado en 1956 el Instituto Español de Emigración, corresponde a éste organismo la gestión de

todo cuanto se relaciona con los movimientos migratorios. Las conclusiones dal Congreso de La Coruña

pueden servir de orientación e incluso facilitar su tarea.

 

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