Autor: Cubiles, Enrique. 
 Hoy, día del emigrante. 
 35220 españoles emigraron a América en 1959     
 
 Ya.    27/11/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

INFORMACIÓN NACIONAL

HOY, DÍA DEL EMIGRANTE

35.220 españoles emigraron a América en 1959

Más del 50 por 100 regresaron por sus propios medios o repatriados

Dos familias madrileñas tratan de abrirse camino al retornar a la capital

Hoy celebra la Iglesia el Dia del Emigrante, una fecha que—son palabras del actual Pontífice une a todos

ios católicos del mundo en el nobilísimo empeño «te lograr que todos ios emigrados sean mensajeros de

¡a paz y de! bien, prestigio de la patria que los despide y aportación espléndida para el país que ¡os acoge

EMIGRAR ES ADQUIRIR UN BILLETE DE IDA Y VUELTA

Cierto que no todos vuelven, ni todos fracasan, ni todos ¡os que regresan conocen el regusto amargo de la

derrota. Mas va ¿siendo hora de comprender ¡a realidad y de enfrentarse con ella: tampoco todos triunfan,

retornan a la patria convertidos en ricos "indianos", ni siquiera los que levantan un hogar, libre de

angustias, en suelo extranjera. Emigrar es como adquirir un billete de ida y vueita. Al zarpar el barco

nunca se sabe si habremos de utilizar la segunda parte del billete para volver a la "tierruca" con el cántaro

roto. Ai zarpar sólo hay certeza de que comienza una aventura difícil, en la que va a exigirse de! hombre

decisión, esfuerzo, realismo para aceptar lo que venga y una buena dosis de esperanza. Algo de esto—

mucho quiza—saben las familias que regresan a España con frecuencia. Más de 19.000 personas

(exactamente 19.100) retornaron por sus propios medios durante 1959. Otras 650 fueron repatriadas por

el Estado. En conjunto, más del 50 por 100 de las que partieron rumbo a América en busca de una vida

más cómoda o, simplemente, más humana. Hoy he hablado con dos de estas familias. Son gentes que, de

un modo u otro, pensaron en España cuando las cañas se tornaron lanzas en las Américas, Liáronse a la

cabeza la manta de la decisión y otra vez están aquí. tratando de reestructurar su vida, de encontrar piso,

de acoplarse nuevamente al ambiente que dejaron atrás ai levantarse el telón de la aventura.

LA FAMILIA REGRESO DEL URUGUAY

Ella y él componen la familia. Jóvenes aún, diríase que mantienen la esperanza de los hijos que no fueron

enviados. Ella, doña Mercedes García (su marido, don Gregorio Plaza Benito, está ausente por razón del

trabajo); ella, digo, conoce bien lo que es lanzarse a la nueva tierra para mas tarde renunciar a algunos

sueños y aceptar, por último, las cosas según vienen dadas.

—Hemos vuelto... porque éramos libres de hacerlo o no. Nada nos sujetaba allá. No somos ricos ni

pobres. Vivimos de nuestro trabajo, y cuando el trabajo da para

ir viviendo es lo mismo estar aquí que allí.

Luego, lo de siempre: la familia que quedó en Madrid, los sentimientos, los amigos. También esa "tierra"

que se hace canto de sirena cuando estamos lejos. Todo influye en el regreso.

—Venimos >ie Uruguay. Antes estuvimos en el Brasil. En total, casi diez años fuera de España. Ha sido

una vida sencilla, cómoda seguramente, pero a base de nuestro trabajo diario. Al final, ya lo ve usted:

pocos son los que hacen millones honradamente. Montevideo tiene un nivel de vida algo más alto, pero

nada más—

Curiosidad: este matrimonio participó en la fundación del Club Madrileño en la capital uruguaya. Cuenta

doña Mercedes que gracias a. él Madrid estaba presente casi siempre. En el club había anos doscientos

socios. Todos de los Madriles.

— ¿Y ahora, doña Mercedes...? —Ahora... más trabajo y otra vez vida sin complicaciones. Mi

marido ya ha encontrado empleo. Es pintor de coches, y con esto vivimos. Nos falta, sin embargo,

la vivienda. Eso es más difícil...

VIENEN DEL BRASIL SIN TRABAJO

Si, he ahí el problema: vivienda, adaptación, renuncia... Y trabajo. Sobre todo trabajo. A la familia de

Salvador Castaño Benayas le falta todo eso. Salvador es pintor y electricista. Anda buscando lo que salga

dentro de estos oficios que domina. Ella y él forman una joven familia. Carmina, una chiquilla le pocos

años, que nació en Brasil, completa el trío. Todos regresaron hace escasamente un mes. He hablado con

ellos en el segundo piso de la casa número 8 de San Cayetano, allí donde el turismo saborea el viejo

Madrid que se agrieta entre ropa tendida y patios corralones.

—No nos iba mal, ¿sabe?, y hasta pudimos ahorrar alguna peseta. Pero mi marido enfermó y ya vino todo

rodado.

Tuvieron que desistir y regresaron, Cuando el clima se pone de uñas no hay liada que hacer. Salvador no

podía tornar la brocha sin peligro para su hígado enfermo. Hubo que solicitar la repatriación a cargo del

Estado, como en buen número de casos.

—Y ahora, ya lo vé. Cada día mi marido sale a ver si encuentra algo. Estamos mirando entre las

amistades, en !a Oficina de Colocación, en todas partes. No sé qué va a pasar.

Punto final a la charla. Vuelvo a las castizas calles del castizo Madrid. La imagen cambiante del «cara y

cruz» del emigrante da vueltas en mi cabeza como un torbellino. Creo que la pluma se mueve dolorida,

queriendo decir algo que llegue a la conciencia de todos. Son 35.220 los españoles que emigraron a

América en 1959. Son 19.750 los que han vuelto. ¿Cuántos tendrán la vida de espalda en estos

momentos? Guardo las notas. Me gustaría saber que al gran Madrid que bulle alegre y confiado cerca de

San Cayetano le preocupa también esta pregunta. Enrique CUBILES

 

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