España, quiérase o no, ha sido, es y será por algún tiempo país de emigración     
 
   08/02/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 25. 

«España, quiérase o no, ha sido, es y será por algún tiempo país de emigración»

«Llevamos mucho tiempo a la cabeza del inundo en seguridad social. Hay motivos para sentirse

satisfechos» (Discurso de Sanz Orrio en Barcelona)

BARCELONA. — En la tarde del miércoles el ministro de Trabajo, don Fermín Sanz Orrio, pronunció en

el Fomento del Trabajo Nacional de Barcelona un interesante discurso, del que destacamos los párrafos

más importantes.

LO SOCIAL Y LO ECONÓMICO

Desde el puesto que ocupo, lo Importante—supuestos una doctrina y unos principios Indiscutibles—no es

trazar esquemas teóricos, sino concretar objetivos prácticos, señalando los caminos y métodos para

alcanzarlos. Trataré de hacerlo en una exposición dividida en tres sectores: política de empleo, relación

laboral y de seguridad social. Cada uno de ellos integra, un mundo de temas que no pretendo enumerar.

Sólo extraeré, del caudal de relaciones logradas o previstas, detalles que denotan las líneas de marcha

hacia los grandes objetivos perseguidos: defensa de la persona en su dignidad y libertad, conquista de

niveles superiores de existencia.

POLÍTICA DE EMPLEO

Pórtico y, al propio tiempo», dispositivos de circulación e iluminación del edificio de la poli-tica laboral,

tienen que ser aquellas actividades dirigidas a estudiar, ordenar y utilizar la estructura y el dinamismo de

la energía humana disponible de un país, facilitando e! acceso y los posteriores traslados del trabajador

dentro de la vida laboral, a base de proporcionarle a tiempo orientaciones p informaciones y acercarle a

los puestos vacantes que registra, tendiendo siempre a! objetivo de lograr para el país la mejor situación

posible de empleo 7 a utilizar racionalmente, desde el punta de vista social y económico, la energía, la

capacidad de trabajo nacional. Es lo que llamamos política de empleo. Para ella, precisanse instrumentos

adecuados y normas funcionales. En España se ha iniciado el año 1958 con la creación, en e! Ministerio

de Trabajo, de su Secretaría General Técnica y la Dirección General de Emplea, centros ordenadores de

las tareas conexas de colocación y estadística laborales. Ellos, con la estrecha colaboración sindical, han

de identificar a cada trabajador español en sus características profesionales, formando un —uso genuino y

apoyando en e i .. tarjeta profesional, documento base para el ejercicio de la activi laboral y para el

disfrute de beneficios de la seguridad social. Con tal objeta se ha dictado el Reglamento de Colocación,

qne debe considerarse aún provisional y que no ha terminado ca puesta en práctica. La política de empleo

no se reduce a precisar la estructura estática de la población laboral del país, sino que ha de dirigir o

cuando menos orientar los movimientos de esta población, i* ha de organizar con esmero lo que no hay

más remedio qua llamar mercado del trabajo, mejor dicho, del valor económico del trabaje, que, en

definitiva —digan lo que quieran farisíacos aspavientos—, es institución que bien organizada constituye

defensa eficaz de los valores no sólo económicos, sino morales del trabajador, Para cumplirla se están

utilizando métodos de indagación, y montando organizaciones en colaboración estrecha con la

Organización Sindical, que, debidamente orientadas, permitirán apreciar las situaciones, analizar las

causas de los movimientos migratorios y encauzarlos en cnanto lo permite la libertad humana, tratando de

atenuar los resultados adversos para el individuo y la sociedad y, en cambio, utilizando adecuadámente

las energías que siempre se obtienen de todo movimiento que se sabe dominar. Merecería capitulo aparte

lo que se refiere a la emigración. He hablado por extenso en España y fuera de problema tan desfigurado

y maltratado. Los perjuicios sobre el fenómeno de te emigración ea sí, 7 mas aún sobre su tratamiento por

la autoridad se van aclarando. Este es importante, pues España, quiérase o no, ha «ido, es y será por algún

tiempo país de emigración. Aunque las fuentes de recursos ganan ea potencia gracias a la creadora

política del Caudillo, como al mismo tiempo suben el nivel de vida y las legitimas exigencias de los

ciudadanos, además, tas adelantas técnicos cada vez requieren menos brazos pata iguales rendimientos,

como (a población crece merced también a una política demográfica y sanitaria excelente, resalta qne los

sobrantes de población no disminuyen, y por algunos años, de no acelerarse en forma casi mágica la

creación de riquezas y puestos de trabajo, todavía, habrá «ue preocuparse de orientar la salida de gentes a

otros países, para que sea beneficiosa, en primer término, para los que se marchan, j, después, par» el

resto de la población. Ea inadmisible presentar la emigración como una tara social; tes movimientos

migratorios, como sangría de los países de salida, y la política emigratoria, como una trata de esclavos.

Tales execraciones aciertan precisamente cuando ao existe esa política; cuando el hombre sale en

abandona impulsado por ana urgente necesidad qne le prostituye. La creación del Instituto Español de

Emigración y su posterior incorporación ai Ministerio de Trabajo, la promulgación de la Ley de Bases de

la Emigración, precedida y seguida de numerosas disposiciones de interés; la firma de convenías con una

constelación de países en estrecha relación con el nuestro sobre la materia; la adscripción de fondos

importantes a la protección del emigrante, etc., etc., con jalones de esta política migratoria, que

comenzará en breve a desarrollar la otra cara de sus actividades:* la que contempla los Movimientos

interiores de poblacion tan importantes o más económica y socialmente que los exteriores, qne aún está

inédita, al menos con carácter sistemático y completo. Objetivo cubierto de la política laboral que afecta

también al sector de la seguridad social, es el Seguro Nacional de Desempleo, que, apoyado en las

experiencias obtenidas con los subsidios de pare, anteriores y los que hubo qne montar sobre la marcha al

iniciarse el plan de estabilización, ha cubierto una laguna de nuestro sistema previsor. Y ya se inició el

sistema de enlace con las instituciones formativas culturales profesionales que permita calcular

previamente al Estado y a las jóvenes promociones cuáles son las perspectivas que se abren a la

colocación para obrar en consecuencia. Se evitarán muchos fracasos de desengaños cuando al elegir

profesión se tengan noticias bastantes del panorama que cada una ofrece dentro de un próximo futuro, y

podrán organizarse mejor toda suerte de enseñanzas profesionales sabiendo con cierta aproximación qué

necesidades de trabajo existen en unas y otras actividades, para éstos y los otros planes y programas de

desarrollo económico. La relación laboral, base del trabajo en colectividad, tal como hoy j se da, no es a

fin de cuentas sino el cambio de esfuerzos físicos o mentales por su valor economice calculado

convencional o autoritariamente. Pero esto tan elemental en apariencia es causa y explicación de la mayor

parte de los conflictos modernos; de lo que se llamó la cuestión social. Máximo problema para cualquier

Estado, sobre todo si, coma el nuestro, se rige por unos principios con raíz en el Evangelio. Porque tras

presentación tan simplista se entrecruzan intereses y antagonismos, puntas de I vista y tendencias dispares

con enorme repercusión, ya qne llegan hasta el centro de los problemas a qne antes hemos aludido:

libertad y dignidad humanas, subsistencia y bienestar del Individuo. El trabajo requiera una organización

y, por tanto, una disciplina, un ambiente y na plexo de convivencias, lo que origina infinitas cuestiones.

La necesidad de este ordenación es patente: se usan hoy en la vida laboral más de noventa nombres

distintos para designar las retribuciones, no siempre coincidentes de un logar a otro; utilizándose varios

para expresar un mismo concepto. Análoga confusión reina sobre lo oue se entiende por salario en unes u

oiros casos, en unas n otras obligaciones, en unos n otros seguros sociales. Ello hace que las

consecuencias económicas de cualquier modificación retributiva sean imprevisibles porque inciden sobre

una serie de pluses, primas, premios, extras, etc.; sobre todo ese acompañamiento que yo llamo "los

flecos del salario". En ocasiones sucede que al concederse un aumento repercute de tal manera en el

complejo aludido que las cañas se tornan lanzas y sale perjudicado el que se quiso beneficiar. Había que

poner término a la situación podando la fronda; es lo que con paciencia y cautela se viene haciendo a

través de disposiciones que van apareciendo en las publicaciones oficiales. Ejemplo de inadecuación de

nombres, que traigo a colación por los equívocos que suscita, es la llamada, en algunas reglamentaciones,

participación en beneficios, consistente en realidad en un complemento fijo del salario sin relación alguna

con los beneficios o pérdidas de la empresa. Por cierto que se ha interpretado malamente la corrección

que se está llevando a cabo en tales reglamentos, como una prohibición. Muy al contrario, lo que se trata

es de suprimir obstáculos —o pretextos— para el establecimiento de la auténtica participación, «jue es

craso error considerar como salario, pues ni siquiera tiene carácter retributivo o de contraprestación.

Pero la parte más importante de esta ordenación en marcha es, sin duda, la que afecta a las mismas

fuentes de la relación laboral. No he de insistir en algo qne aquí mismo dije ei\ otra ocasión en defensa

de! sistema que ha regido en nuestra Patria en cuya virtud era el Estado quien dictaba con carácter

obligatorio las condiciones laborales. Pero esto, que años atrás fue una necesidad, ya no debe mantenerse:

primero, porque así ni la Organización Sindical, ni los directamente afectados por la relación, ejercen

dentro de tal sistema facultades que innegablemente les corresponden en tiempo normal: después, porque

la naturaleza de la propia relación exige se establezcan instrumentos qne puedan precisar mejor sus

detalles y efectos. La deseable Individualización del salario nunca se lograría si entre la norma del Estado

y la decisión particular de una empresa no se colocan medios deliberantes cuyos acuerdos tengan fuerza

de obligar y cuyos contactos, en cada caso y circunstancia, sean suficientes para tener pleno conocímiento

de uno y otra. Hoy disponemos en nuestro sistema jurídico-laboral de los siguientes estadios para

determinar las condiciones económico - sociales del trabajo por cuenta ajena:

!»• En la base, las disposiciones generales de carácter mínimo y obligatorio que impone el Estadó.

2.° En la zona intermedia, los convenios colectivos qne elabora la Organización Sindical con fuera

también obligatoria y carácter de complemento de las normas estatales.

3.º Los reglamentos Interiores de empresa, de carácter mixto tanta en su elaboración como en su

perfección y sanción, pues en parte los dicta la empresa en el ejercicio de sus facultades exclusivas, y en

parte es examinado conjuntamente por la empresa y los trabajadores, siendo de obligatorio cumplimiento

una ve» sancionados por la autoridad laboral can carácter complementario de las fijadas por el Estado y,

en su caso, por los convenios colectivos, de los que se distinguen fundamentalmente en que estos ultimos

pueden existir o no mientras los reglamentos son forzosos para empresas de cierto volumen, y

4.° El contrato individual, que, apoyado en lo qne se decidió en los anteriores estadios que ha de respetar,

llega al detalle último, al ajuste exacto de los derecho» y deberes de las partes. No abandonaré el tema de

las relaciones laborales sin aludir a lo que constituye el ámbito en que se desarrollan: la empresa

económica. Ella y las retribuciones salariales son invariables temas de controversia en el campo de la

sociología laboral: que, por otra parte, no pueden separarse. Lo malo es que no siempre impera la cordura

ni siquiera la sinceridad. Se piden reformas, pero "ad calendas grecas" y en un plano especulativo.

Quien intenta llevar siquiera una brizna de lo que se pide al "Boletín Oficial" sufre los arañazos y el

clamor de agrias voces, muchas veces de los propios teorizantes, que siempre encuentran

pretextos con qué justificar la contradiccion. No traeré aquí, pese a su i actualidad, la campaña alzada

contra un cauto proyecto del Gobierno iniciando la colaboración del trabajador con el capital de la

empresa en el campo de la gestión económica. Sobre esta participación sonó la voz de la

Iglesia y son terminantes las opiniones de sociólogos e incluso economistas. Empero se manejan ¡

los textos de suerte, que dan la sensación de que el tal proyecto socava derechos naturales y trae consigo

la ruina de la nación.

POLÍTICA DE SEGURIDAD SOCIAL

De aquella estructura de la política laboral, cuyos pórticos, tránsitos, iluminación y estancias forman el

empleo y la relación laboral, la cúpula es el sistema de seguridad social, que en realidad mejor

llamaríamos seguridad laboral. Pero como el título comúnmente aceptado es el primero, aunque resulte

excesivamente comprensivo, sigamos utilizándolo. Llevamos mucho tiempo repitiéndonos que en

seguridad social estamos a la cabeza del mundo. Hay motivos para sentirse satisfecho. El régimen, en ésta

como en otras materias, no heredó casi nada de los precedentes: un seguro imperfecto de accidentes del

trabajo y una irrisoria pensión de retiro al obrero. Del año 38 aquí, se ha trabajado afanosamente y con

todo éxito. Nunca pierdo ocasión de proclamar que mis antecesores, cumpliendo brillantemente las

consignas del Caudillo, han realizado una obra en. comiable. Pero la propia impaciencia generosa con que

hubo que proceder y circunstancias adversas produjeron deficiencias y dejaron lagunas, sobre todo—y en

esto se fijo mucho la crítica alegre de quienes no saben crear, pero sí jugar lo que otras realizan, surgieron

duplicidades que encarecían y complicaba la gestión. Ahora, al compás de la estabilización económica, se

está llevando a cabo una tarea qne algún día se valorará. Se están completando no sólo los objetivos y las

instituciones que los han de cubrir, sino e! ámbito de !a colectividad asegurada. Larga podría ser ia

enumeración de realizaciones: el Seguro Nacional de Desempleo, el Montepío Nacional del Servicio

Doméstico, ia Mutualidad Nacional Agraría, las mutualidades de autónomos, d i desarrollo del Segura de

Enfermedades Profesionales, con la i Obra aneja de rehabilitación y colocación de incapacitados e

Inválidos; la acción protectora al emigrante, el continao perfeccionamiento del Seguro de Enfermedad, de

los servicios médicos de empresa, del Instituto y la Escuela de Medicina de! Trabajo, etcétera. V hay en

preparación proyectos de tanta envergadura como el régimen laboral de ayuda familiar, concordando dos

sistemas dispares y salvando sus inconvenientes; el aseguramiento del nivel de retribuciones campesinas,

que pondrá nuestra seguridad social agraria a la máxima altura; la armonización de varias prestaciones y i

seguros hoy dispersos, como los de vejez, viudedad y el complejo de protección de la salud del |

trabajador. Y para cerrar el extenso plexo de la seguridad social citaré la reforma profunda de los

organismos y de las funciones administrativas de esa misma seguridad. La reforma de la Inspección de

Trabajo y de la seguridad social, la extensión y reforma de las redes de universidades laborales y de

instalaciones sanitarias. La reorganización orgánica del Ministerio y la de sus propias instalaciones, con la

creación del Consejo de Trabajo j y la implantación de las jornadas técnicas sociales, etcétera. Lo que en

compendio acabo de exponer no se refiere, claro es, sino a las actividades que incumben al Departamento

de Trabajo. Es decir, que en orden a la política típicamente social del Gobierno han quedado fuera

capítulos inmensos: la educación, la sanidad, la beneficencia, la obra de vivienda, la que desarrolla

Hacienda con una política fiscal redistributiva de la renta nacional y asignando grandes caudales a

objetivos típicamente sociales, la de Agricultura, etc., etc. Y toda esa gama de actividades

importantísimas que, buscando una mejor justicia social, desarrollan con tanto celo la Organización

Sindical y las oirás de! Movimiento, entidades religiosas y seculares, etc., colaborando con el Estado.

Vosotros, personalidades representativas del mundo político, social y económico barcelonés, sé

«•e prestaréis vuestro solidario apoyo para que pueda seguir adelante esta obra de regeneración y

prosperidad espiritual y material de España, regida sabiamente por maestro Caudilo. He dicho.

* CONFERENCIA DE PRENSA DEL MINISTRO BARCELONA.—El ministro de Trabajo, señor

Sanz Orrio, celebró ayer una conferencia de Prensa en el salón de juntas del Instituto Nacional de

Previsión. Asistieron el gobernador civil, presidente del Instituto, delegado de Trabajo y director del

I.N.P. en esta ciudad. Comenzó diciendo el ministro qae aunque su visita habla estado motivada por la

inauguración de diversos centros asistenciales del Instituto Nacional de Previsión, quería poner de

manifiesto las magníficas condiciones de estos centros, de los que se enorgullece el organismo social.

Añadió que el ambulatorio «José Maluquer», inaugurado anteayer, forma parte de la red de ambulatorios

y preventorios que se extenderá por todo el territorio nacional, atendiendo a la importancia de las masas

trabajadoras.

* Respecto a la Universidad Laboral de Barcelona, el señor Sanz Orrio indicó que había visitado unos

terrenos cedidos por el Ayuntamiento, pero que no está decidida su uti1ización. La Universidad Laboral

de Barcelona forma parte del programa de creación de centros de formación de jóvenes

productores. En Madrid ya se tienen los terrenos preparados y oportunamente se efectuará la

construcción. No se trata de hacer en Barcelona una Universidad Laboral como la de Tarragona, que

es en régimen de internado. Aquí los alumnos estarán sólo a medía pensión, con lo que se conseguirá

alimentar la capacidad del centro.

* Se refirió luego al tema de lor, convenios colectivos, indicando que se está realizando una gran

labor, aunque de momento solo alcance a las grandes empresas. «Sin embargo—afirmó—, lo importantes

es el significado social que tiene el que dichos convenios hayan sido estudiados y elaboradas por

los propios empresarios y obreros, sin ninguna coacción oficial.» El ministro dijo que se llegaría al

establecimiento de tales convenios en todas las empresas, pues la Organización Sindical tiene forma de

obligar a las que no quieran hacerlo.

* Indicó también que la marcha de obreros españoles a otros países, especialmente a Alemania, era el

resultado del derecho a la libertad que toda persona tiene, y al que no se pueden poner cortapisas. Esta

fuga de mano de obra especializada nos perjudica realmente, pero, por otro lado, tiene saludables

repercusiones, porque contribuye al mejoramiento de las condiciones economicas de los productores en el

interior. «Ademas—añadió el señor Sanz Orrio—, casi todos los obreros que se van a trabajar fuera

vuelven al cabo de un año o dos y con mayor experiencia técnica.»

* Otro periodista le preguntó cuál había sido el criterio del Ministerio al suprimir en algunas

reclamentaciones la llamada «paga de beneficios», a lo que respondió que se ha hecho simplemente

porque había que aclarar lo que es salario y lo que es participación en beneficios. La actual paga era,

en realidad, parte del salario, pues su cuantía era fija, sin tener para nada en cuenta los beneficios de

la empresa, y ahora se deja el campo libre para establecer la verdadera participación de los obreros en los

beneficios de la empresa bajo fórmulas que deben buscarse en los convenios. (Cifra.)

 

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