Autor: Saiz, José Ramón. 
   El Centro, garantía para la democracia     
 
 Pueblo.    06/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL CENTRO, GARANTÍA PARA LA DEMOCRACIA

POR fin comienza a consolidarse la opción centrista, un centro político coherente, con ideología y

democrático, dispuesto a ofrecer una tercera alternativa al electorado que no sea, como tristemente

recuerda la historia, la continuista o puramente derechista o el marxismo histórico. Su gestación ha sido

difícil, casi imposible, a veces, pero coherente, si tenemos en cuenta que la linea que hoy ofrece el

presidente Suárez al país es una línea nueva y atractiva, que ha conectado progresivamente con el pueblo

español, un poco temeroso, tal vez, con el panorama que nos iba a ofrecer la naciente democracia. Pero

¿qué significa la aparición y consolidación del centro político? Como vamos a comprobar, mucho.

Veamos. Cuando el presidente Suárez se dirigía el pasado martes a los españoles a través de la radio y la

televisión, una gran parte del país, que las encuestas estiman en un 60 por 100, no sabía todavía por qu\én

va a votar. ¿Se los habrá ganado el presidente? Es posible que a una gran porción, sí. Y esto ya es bueno,

porque es bueno para una democracia que nace que el ciudadano, sin coacciones, elija libremente aquella

fórmula política e ideológica que más se ajusta a sus planteamientos. -X El centro, evidentemente, quiere

convencer y quiere, lógicamente, diferenciarse de las distintas ofertas electorales. Del continuismo se

desvincula claramente en el aspecto político, ya que el propio presidente se ha mostrado favorable a que

se redacte un nuevo texto jurídico-político que regule la vida pública de los españoles, cuando los

continuistas sólo proponen una minima reforma de las actuales Leyes Fundamentales. Sin embargo, el

centro no se conforma con el cambio político, sino que propone, para después de las elecciones, abrir una

vía para un auténtico cambio social; es decir, apoya una solución social profunda sin ser marxista, lo que

es, sin duda, una gran garantía. Y no hablemos de sus diferencias con la izquierda. Esa diferencia ha

venido marcándose desde el primer momento, y ya se conoce quién ganó en la doble vertiente reforma -

ruptura.

El centro es, sin embargo., una solución de paso, porque está concebido como una garantía para la

democracia, como una solución afortunada para evitar caer en la dialéctica de los extremos.

Democristianos, socialdemócratas y liberales, ideologías en vigor y con fuerza en Europa que componen

el centro, tienen ante sí un proceso apasionante: conseguir la unidad ideológica de sus diferentes grupos

para seguir en el futuro en el centro y haciendo política centrista, que es el pilar más importante en el que

se va a apoyar el inminente proceso constituyente que se nos viene encima.

Tal vez, para terminar con toda esta polémica surgida tras el discurso presidencial, habría que añadir unas

líneas: que un presidente del Gobierno se vea obligado a pasar de ser hombre de Estado a hombre de

partido o coalición electoral porque los numerosos políticos que circulan por el país no han sido capaces

de ofrecer una opción moderada y razonable con el momento actual es motivo suficiente para disolver

tanto partido que existe en el espectro nacional presididos por otros tantos ambiciosos de turno. Suárez,

señores, no ganará el 15 de junio las elecciones; las ganó, día a día, en estos últimos meses, en los que ha

puesto en marcha una política de cambio coherente con la necesidad del país. Ahora ya pueden

acostumbrarse nuestros políticos a un hecho: que las aceptaciones, descalificaciones y todo eso que se oye

en la campaña preelectoral sólo corresponde dictarlas a quien mantiene la soberanía; es decir, el pueblo.

Devolver la soberanía al pueblo fue la primera tarea de Adolfo Suárez. Los éxitos están a la vista.

Por José Ramón SAIZ

 

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