Adolfo Suárez no es neutral     
 
 Ya.    03/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

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Adolfo Suárez no es neutral

Don José Manuel Fanjul Sedeño escribe en "ABC":

"Sin otro ánimo que el políticamente descriptivo, creo que la ilustre figura jurídica y universitaria de don

Blas Pérez y la ya histórica del almirante Aznar pueden ofrecerse como prototipo de dos actitudes

diferenciadamenle extremas, de las que debe huir todo gobernante..

Don Blas, en el año 1934, ante unas elecciones municipales en las que participé con inapreciables amigos,

arrojó sobre nosotros—la oposición—el peso masivo de todos li>s resoltes del Poder en forma de

implacable apisonadora, evidentemente He gal, fielmente apoyado por otros ministros del Gobierno de

turno. Baste recordar como anécdota máxima que en algunos colegios los delegados glibernativos se

llevaron hasta la documentación y´ los sellos municipales. realmente, para qué se iban n molestar con

pequeneces.

En el otro extremo del ejemplo, al almirante Aznar presidió en 1931, con tan distante e irresponsable

indiferencia, otras elecciones, también municipales,, que produjeron en su propia opinión el hecho, quizá

en su criterio intrascendente, de que mientras él leía una novela policíaca, la España que se había acostado

monárquica, se despertaba republicana.

No hay que esforzarse en demostrar que la misión del gobernante no se puede encuadrar en ninguno de

esíos dos ejemplos. Ha de buscarse en el medio, en ese lugar donde está la virtud.

Por eso comparece el presidente Suárez sin más "cargos" administrativos en su derredor; ni quiere ser un

don Blas Pérez (en política, se entiende, pues a todos nos gustaría haber traducido y comentado a

Enneccerus), ni puede aceptar, a sus años y con su estilo político, una actitud de don Tancredo como la

que adoptó el almirante Aznar.

E| Gobierno ha creado y multiplicado los controles electorales hasta el extremo de ponerlos en manos del

Poder judicial, para que no se defraude la confrontación nacional del 15 de junio. La normativa es tan

precautoria y tutelar para la seriedad y pureza del sufragio como puede serio la mus avanzada de Europa.

Pero él, la persona, Adolfo Suárez, no es neutral; tiene unas ideas y cree en ellas; es responsable ríe las

medidas que en diez meses ha promulgado y del desarrollo de la democracia que está realizando; sabe de

lo popular o impopular de sus decisiones y del agrado o desagrado con que habrán sido recíbalas por los

diferentes sectores; conoce, y sufre y no oculta, la gravedad de la situación económica y la necesidad de

culminar el proceso democrático para legitimar plenamente una política estábilizadora."

 

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