Autor: Gomáriz, Enrique. 
   Una España democrática, sueño de los exiliados     
 
 Diario 16.    05/05/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Una España democrática, sueño de los exiliados

Enrique Gomáriz

"Desde que abandoné la cárcel en Chile he tenido que asistir a varios actos de solidaridad con América

Latina en otros países de Europa. Lo que he visto aquí esta noche me asombró. No hay ninguna duda de

que es el pueblo español quien en este Continente entiende mejor nuestro calvario." Las palabras de este

refugiado chileno, afectado todavía por la emoción, resultan bastante ciertas en un sentido propiamente

político. Difícilmente es posible encontrar ahora, cuando los comicios electorales no siempre facilitan la

unión entre los demócratas, un acto público en el que estuvieran reunidas y coincidentes tantas fuerzas

políticas, tantas asociaciones culturales, humanitarias, ciudadanas.

Parece fuera de duda que, si bien Epropa está más próxima geográficamente, el tema de la represión en

América Latina es el asunto internacional que más cala entre las fuerzas vivas del país. La asistencia

masiva a este acto internacionalmente poco publicitario, da muestra, de ello.Quizá nuestro Gobierno no

sepa hasta qué punto acierta cuando afirma que Latinoamérica va a ser un punto neurálgico de nuestra

política exterior.

España, rayo de esperanza

En esta ocasión, el dirigente sindical argentino Raimundo Ongaro fue el encargado de hacer la exposición

general que representaba a las numerosas fuerzas democráticas de Uruguay, Argentina y Chile que

asistieron al acto. "Esta España que nace nuevamente libre y democrática es para nosotros un claro rayo

de esperanza", afirmó Ongaro, quien se refirió a la situación de los exiliados españoles que encontraron

en el pasado cómo rehacer su vida en América Latina. El dirigente argentino hizo hincapié durante su

intervención en la necesidad de explicar claramente la razón de que exista represión en el Cono Sur. Los

regímenes represivos —dijo— no son producto de las in-c1inaciones patológicas de cuatro militares".

Son resultado de una crisis económica y política de orden estructural. Los modelos de desarrollo

capitalistas no han dado resultados en nuestros países. Una vez planteadas las crisis, para nuestras clases

dirigentes y sus aliados extranjeros resulta una necesidad casi física establecer regímenes que salven sus

intereses. Estas son las razones profundas de esas superestructuras políticas basadas en el terror.

"España tiene que ser el puente por el que los latinoamericanos accedamos a Europa con nuestras

reivindicaciones, con nuestras denuncias", agregó Raimundo Ongaro, quien agradeció efusivamente la

solidaridad demostrada por el pueblo español.

Rafael Alberti, quien hacía por primera vez una. intervención pública desde su regreso a España, lo hizo

para solidarizarse, con los pueblos latinoamericanos. El poeta expuso su apoyo a través del recuerdo a su

entrañable amigo Pablo Neruda. Alberti recitó su poema en memoria al premio Nobel chileno.

Fue Fernando Claudín el elegido por los organizadores para cerrar el acto. Después de una brevísima

exposición, Claudín fue directamente al grano. "Se trata —dijo— de dar continuidad a este acto

solidario", y para ello expuso ante todas las organizaciones y personalidades demócratas del Estado

español tres proposiciones concretas:

a) Constituir una organización permanente, a partir de las ya existentess de todas las fuerzas políticas y

asociaciones para apoyar económica y moralmente la lucha por los derechos de los pueblos americanos.

b) Emplazar al presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, a cumplir, en el terreno de lo concreto, sus

promesas hechas al pueblo español de que uno de los tres ejes de la diplomacia española será la

defensa de los pactos internacionales sobre derechos humanos. En ese sentido, recordó Claudín, somos

uno de los pocos países europeos que no tiene aún un estatuto del refugiado.

c) Reclamar a los partidos democráticos que incluyan esta problemática en sus campañas

electorales, proponiendo medidas concretas para el próximo Parlamento, como la de establecer una

comisión que se ocupe específicamente de este asunto, de la misma forma que existe en otros

Parlamentos europeos.

 

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