Carter, en la Moncloa     
 
 Arriba.    30/04/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

OPINIÓN

CÁRTER, EN LA MONCLOA

COMO si hubiera estado en la Moncloa, el Presidente Cárter ha tenido ocasión de ver la panorámica

político-económica española a través del primer Ministro de la Corona, cuyo viaje a Estados Unidos

súbitamente dio un viraje claramente económico y de creación de opinión económica tras su paso por

Nueva York. La capital finan ciera americana tiene esas cosas. Acaba rápidamente con el lado humano de

los viajes de Estado para situarlos, con su corazón de acero y cristal, en la perspectiva de números que se

entienden igual en español o en inglés.

Y el Presidente Suárez utilizó la puerta. El visitante de Estado utilizó la caja de resonancia financiera que

es la Cámara de Comercio Hispano-norteamerica na en Nueva York para preambular su diálogo

económico de Washington con la serie de recuerdos y recomendaciones comerciales centradas en el

proteccionismo siempre latente, que han tenido necesariamente que ser oídas en la capital federal. Hasta

ahora sólo hablaban de calzado, aceitunas envasadas, vitamina K o cinc expertos económicos o Ministros

de Comercio. Pero las palabras, incluso duras, del Jefe de Gobierno de ´a Corona tienen una entidad

propia y magnificada y un significado mucho mes tajante. Y por supuesto, inversiones. Suárez ha partido

de la base de que el capital multinacional, por razones existen-ciales, no actúa movido por la simpatía. Y

ha recordado que tras los tiempos de vacas gordas España está en un momento de transición costosa,

económicamen te hablando, y que su sensibilidad nacional está hoy mucho más agudizada ante el gesto

inversor por lo que de confian za pueda manifestar en un proceso que. les ha dicho en otras palabras, no

ha producido lo que se dice disgustos al capital foráneo. Ha demostrado estabilidad y tiene derecho a trato

que podríamos llamar igual.

Después a Washington. Aperitivo con Cárter, almuerzo con Móndale y café con el Congreso. Contactos

consultivos, pero vitales porque es claro a estas alturas que la Casa Blanca está convencida de su posición

de apoyo al proceso español. Está claro que el énfasis económico del viaje de Suárez era Nueva York y

los contactos financieros y su secuela de efectos de creación de opinión sobre el proceso español. Pero en

la Casa Blanca estaba el botón rojo para poner en marcha e! dispositivo de reactivación económica

internacional hacia España.

La reactivación pasa por una posición pública oficial americana, de confianza, no necesariamente a

plantear tras el diálogo entre ambos estadistas, sino con gestiones económicas concretas a breve plazo.

Por supuesto, ese tipo de decisión exige un intercambio de opiniones en profundidad entre la Corona,

representada por Suárez, y un Presidente Carter que ha tenido la oportunidad de ver el proceso tan de

cerca como si estu viera en la Moncloa y ahora puede ser el enlace entre ese proceso y todo Occidente.

Un enlace muy efectivo porque viendo la trayectoria viajera de! primer Ministro no se puede por menos

de "notar, dentro de la cordialidad, el cambio de tono. De la fraternidad mejicana a ¡a súbífa seriedad que

los ternas político-económicos requieren ya en Nueva York, sin huir de los puntos críticos. Cárter,

Presidente de una América que va a! grano y que respeta las posiciones tan ciaras como francamente

expuestas, habrá recibido, estamos seguros, una versión muy exacta de lo que está posando en una de las

esquinas principales, políticamente hoy la principal, del Occidente de acaudilla.

Arriba 7

 

< Volver