Autor: Onega López, Fernando. 
   Una "cumbre" de información     
 
 Arriba.    30/04/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

UNA CUMBRE DE INFORMACIÓN

WASHINGTON. (Crónica de nuestro subdirector, enviado especial Fernando Onega.)

SONRISAS, palmadas en la espalda, ruptura del protocolo, «le diré a mi esposa que le he visto

a usted»..., enormemente encantador Cárter, enormemente afectuoso Cárter, enormemente

generoso en sus palabras Cárter. Estos son los datos externos de una hora y cuarto, solamente

una hora y cuarto en la historia de la transición española, que el Presidente Suárez vivió en la

Casa Blanca. Estos son los datos externos de un nue vo espaldarazo a la democracia

española. Este país, que es tremendamente frío en los análisis, puso ahora todo su calor en

prestar su apoyo moral a España. Las palabras no pueden ser más elocuentes. Suárez dijo que

la entrevista había sido «extraordinariamente satisfactoria en todos los aspectos».

Cárter, que cogió del hombro a nuestro Presidente, indicó que «estamos orgullosos de lo que

han hecho en España».

Pero esto no es, no puede ser, la crónica de un paternalismo. Esta debe ser la crónica de un

encuentro en cierta medida también histórico, porque es la primera vez que un Presidente del

Gobierno español acude a la Casa Blanca. Y debe ser también la crónica de algo que ayer ya

anunciábamos: la confirmación del respeto que Suárez se está ganando a pulso a nivel

internacional. Ahora sí que podemos decir que el Presidente no vino a los Estados Unidos a

pedir nada. No pidió, por ejemplo, los créditos rumoreados ni en su entrevista con Cárter ni en

la audiencia que concedió al secretario del Tesoro. No pidió apoyo, aunque sí lo obtuvo en el

orden moral. Y ahora, en el momento del balance de setenta horas norteamericanas contra

reloj, hay que decir de alguna forma que el viaje de Adolfo Suárez ha sido un éxito.

Pero, ¿dónde está la clave de esas setenta horas? No hay que buscarle misterio a la noticia. La

clave está, sencillamente, en la búsqueda de un contacto personal con una nueva

Administración norteamericana.

La «cumbre» Carter-Suárez es, de esta forma, una «cumbre» de información, en la que se

trataron todos los temas que de alguna forma quedan pendientes en las relaciones bilaterales:

derechos humanos, en un país que los defiende en el mundo, y en otro que se compromete a

ratificarlos; interés de Cárter por el próximo proceso electoral; concepción del proceso

democrático como esencial para el mundo occidental; relaciones económicas; seguridad en el

marco del tratado de amistad y cooperación; cooperación en el sector energético, aunque no

hayamos podido tener todavía los periodistas una Información clara ante este nuevo y gran

pleito familiar.

Pero hay algo que aparece también en (a relación de temas tratados. Es el de América Latina.

No sé sí ya dije algún día que este aspecto es una de las «armas secretas» que el Presidente

Suárez tiene para sus relaciones con los Estados Unidos, pero, en cualquier caso, no viene mal

repetirlo. Queramos o no queramos, Iberoamérica sigue siendo la tentación de los Estados

Unidos.

El próximo año comenzará una vasta campaña de potenciación de los valores indígenas de las

naciones que forman el cono Sur, y no es difícil encontrar en ella la mano USA. Una mano que,

de alguna forma, tratará de contrarrestar los vínculos hispanistas que están surgiendo y ese

espíritu de formar una comunidad supranacional. Si Suárez ha llevado el tema a la Casa

Blanca, hay que decir también que, de momento. España lleva todas las ventajas en esta

carrera de aproximación.

Pero no quisiera desviarme del tema del gran asunto central. Y este asunto central es que

España ganó una nueva baza en las setenta horas norteamericanas del Presidente. Las ganó

trabajosamente, en diálogo con quien tiene algo que decir respecto a España y con quien tiene

algo de poder en el mundo. La jornada de hoy ha sido completa: el Presidente, el

vicepresidente, los secretarios del Tesoro y de Estado perfilan un panorama de diálogo

prácticamente sin precedentes. Al final, cuando los periodistas esperamos la rueda de Prensa a

tumba abierta que ayer les anunciaba, tas únicas verdades, las grandes verdades, están en

boca de un hombre llamado Jimmy Cárter: «Tengo un nuevo y muy cercano amigo (...);

queremos compartir el maravilloso futuro del pueblo español, que consideramos lleno de éxito y

brillantez.»

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