Autor: Apostua, Luis. 
   Puede nacer la derecha sin sello demo-cristiano     
 
 Ya.    24/04/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

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INFORMACIÓN NACIONAL

24-IV-77

SEMANA ESPAÑOLA

Puede nacer la derecha sin sello demo cristiano

Empieza la "semana Cárter" del presidente Suárez

Opción entre los modelos francés e italiano

Es distinto el Centro Democrático con Suárez o sin él

Como dice la canción de los años cuarenta, el presidente Suárez "se aleja y nos deja". Empieza la

"semana Cárter", con el vistoso y agradable pórtico del reencuentro con Méjico, pero la incertidumbre

española seguirá, porque a pesar de presiones y requerimientos, don Adolfo Suárez agota sus propios

plazos antes de anunciar su decisión electoral. Hay fortísimos indicios de que participa en las elecciones,

recogidos desde hace meses en esta misma columna.

Pero la cuestión del método ha llegado a ser tan importante como la de fondo. En efecto, es muy distinto

que el presidente Suárez se presente como candidato personal libre, no adscrito a ninguna formación

concreta, a que lo haga encabezando una lista que verosímilmente sería la del Centro Democrático.

En la primera hipótesis, el señor Suárez se limitaría a presentar su opción personal suministrando un vago

y genérico testimonio de apoyo a las diversas listas del Centro Democrático. En estas condiciones, Centro

Democrático recibiría una buena ayuda, pero dé ninguna manera sería decisiva y, sobre todo, plantearía el

problema de la disciplina parlamentaria al día siguiente de la elección. Los diputados electos con la

etiqueta Centro tendrían la inmediata tentación de decirle al presidente Suárez que no le deben más que

un genérico apoyo y unos minutos de televisión. Con lo cual el apoyo parlamentario al próximo Gobierno

sería un hecho a negociar sobre bases nuevas.

Por el contrario, si el presidente Suárez encabeza la formación electoral llamada Centro Democrático no

sólo aumenta su caudal de votos y de actas, sino que genera el embrión de la nueva derecha civilizada que

puede gobernar el país durante * los próximos diez años. Ese pacto no sería solamente electoral, sino que

significaría el nacimiento de un partido político de derecha y de centro-derecha sobre unas bases no

democratacristianas; es decir, habríamos pasado al modelo francés de derecha laica, de intereses,

despierta y pragmática, aunque sin ideales. Y habríamos rechazado el modelo italiano basado en la

democracia cristiana pura, sobre todo en estos momentos en que Italia agota su propio modelo. Seria

como llegar al. giscardismo sin haber tenido a De Gasperi.

La normalidad

Lo normal es que los jefes de Estado y de Gobierno viajen para contactos con los colegas. Por razones

evidentes, el generalísimo Franco no pudo realizar un mínimo del programa de los viajes obligados. Pero

su sucesor, el Rey, ya no tiene ese problema. Y su jefe del Gobierno mucho menos. Por consiguiente,

tanto el reciente viaje de Sus Majestades a Alemania como el de don Adolfo Suárez a Méjico y Estados

Unidos significa un factor de normalidad en las relaciones exteriores de España.

No obstante, hay singularidades todavía en estos viajes. El hecho de que el presidente del Gobierno elija

Méjico para "desembarcar" en el continente americano es beneficioso para nuestra imagen. Refuerza el

lazo idiomático y cultural, significa un reconocimiento del importantísimo papel de las repúblicas al sur

de Río Grande; en una palabra, es un inicio de viaje al que le cuadra, en lo que tiene de nobleza y no de

tópico, fl adjetivo de hispánico.

En los Estados Unidos, en cuya órbita nos movemos y somos, el Presidente Cárter puede explicitar al

Gobierno del Rey de España su apoyo, que lo vamos a necesitar en los terrenos militar, diplomático y

económico. Es cierto también que el señor Suárez se traerá de Estados Unidos el "sello Cárter", que le

hará invencible en las elecciones porque demostrará que el gran capital y el Pentágono aceptan el hecho

de que España sea gobernada por una derecha civilizada. Al Presidente Cárter, con problemas éticos y

políticos respecto a las dictaduras militares del cono Sur de América, también le viene bien para su

imagen representarse como el protector de una legítima e indudable democracia. En una palabra, un

negocio para que todos ganen.

Luis APOSTUA

 

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