Autor: Serna Arenillas, Víctor de la (VICENTE SALANER). 
 Extraordinaria acogida en Méjico. 
 Suárez, a favor de las Cortes constituyentes     
 
 Informaciones.    26/04/1977.  Página: 1, 3. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

EXTRAORDINARIA ACOGIDA EN MÉJICO

Suárez, a favor de las Cortes constituyentes

CONFIRMADO:

SUÁREZ SÉ PRESENTA

MADRID, 26 (INFORMACIONES. — El presidente Suárez presentará su candidatura en las próximas

elecciones para el Congreso de Diputados. Le noticia ha sido confirmada esta mañana a

INFORMACIONES en fuentes dignas de todo crédito. El señor Suárez grabará el día 30, a su regreso de

América, el mensaje radio-televisado que se emitirá ei 1 ó 2 de mayo, en el que explicará las rosones de

su comparecencia a las urnas, entre otras cosas. Se tiene el convencimiento de que el presidente Suárez

encabezará una lista de independientes.

MÉJICO (D. F.), 26 (INFORMACIONES, por V. de la Serna, enviado especial).—El presidente Suárez

declaró anoche que su actitud ante las próximas elecciones generales "está decidida antes de salir" a su

actual recorrido por Méjico y Estados Unidos, pero que, "suponiendo que haya candidatura, este viaje no

tiene ningún fin de propaganda electoral, y estábil programado desde antes de que se produjera eaa

decisión".

En una rueda de Prensa con periodistas españoles que cubren su viaje —que hoy termina en su etapa

mejicana, pasando a Nueva York—, el señor Suárez no hizo ningún esfuerzo por desmentir su

candidatura, y llegó a dar su opinión de que las próximas Cortes deben ser constituyentes: «Es importante

misión de las nuevas Cortes el elaborar una Constitución que goce del consenso de los españoles»,

afirmó.

Sobre las próximas elecciones, el presidente Suárez afirmó su creencia de que la transición no acaba en

ellas —de ahí su mención a la nueva Constitución—, y declaró en particular que la legislación de las

posibles autonomías y demás soluciones a los problemas regionales no se contemplará en caso alguno

antes de esas elecciones.

Las declaraciones del señor Suárez se producen en medio del clima ciertamente espectacular que ha

rodeado su visita a Méjico, acogida particularmente bien por la gran mayoría de la emigración española

(«muy pocos son los que siguen aferrándose al sueño republicano», aseguraba una personalidad

procedente justamente de la República) y por ios medios oficiales —muy influidos por el hispanismo de

don José López Portillo— y económicos de Méjico.

«En lo popular, no nos engañemos. El establecimiento de relaciones ha sido para muchos un día de

duelo», afirmaba una fuente del exilio. «La profunda mala voluntad hacia España sigue estando

patrocinada desde la escuela primaria, y será necesario un grande y duradero esfuerzo de los escasos y

afortunadamente bien situados hispanistas para comenzar a dar la vuelta a una vieja forma de pensar.»

Había, eso si, verdadero entusiasmo entre los numerosísimos miembros de la colonia española, que se

apretujaban en la exigua Embajada de España para aplaudir y saludar al presidente, agotado por un

maratoniano programa de actos. En medio del entusiasmo de los sectores oficiales mejicanos y de la

comunidad española, algunos observadores insistían en que el viaje tiene, ante todo, un contenido de

«relaciones públicas», citando la falta de acuerdo alguno, en un plano práctico y efectivo, con el Gobierno

mejicano, a pesar de que se había dado a entender en Madrid que algún pacto quedarla suscrito durante la

visita.

La jornada en la capital de Méjico había empezado para el señor Suárez y su séquito —encabezado por el

ministro de Exteriores, don Marcelino Oreja— bajo el lema del «reencuentro», y con una ceremoniosa

recepción, entre cañonazos y clarinazos de un copioso contingente de las fuerzas armadas mejicanas, a su

llegada al aeropuerto de la ciudad de Méjico, al que venia desde Cancún, en la península de Yucatán. El

señor Suárez llegó acompañado por el canciller de Méjico, don Santiago Roel, que habla recibido a la

comitiva española en aquella playa caribeña.

La ceremonia en «I aeropuerto mejicano, dentro de su pompa, revestía cierto aire de Irrealidad: se

celebraba Junto a un remoto hangar, rodeado de soldados armadísimos, de alambradas y de campos

yermos y vacíos, sin ningún público presente. Todo ello parece ser acostumbrado aquí y se aducen

razones de seguridad para tal recibimiento aue un observador llamó «tercermundista». Los que no han

faltado han sido los periodistas locales, que en auténticas hordas han asediado al señor Suárez,

acribillándole a fogonazos de clases» y a golpes de focos de televisión desde su llegada. El despliegue

informativo mejicano en torno al viaje ha sido espectacular. Los medios de comunicación se vuelcan

sobre la figura del señor Suárez, re. saltando lo que el canciller Roel llamaba ayer «su modernidad», o

incluso aue «es sexy».

ALMUERZO CON LÓPEZ PORTILLO

El acto oficial mas significativo de la jornada fue ei almuerzo ofrecido por el Presidente López Portillo al

señor Suárez, que se celebró después de una primera entrevista, en el palacio nacional, entre ambos

hombres de Estado (la continuaron después del almuerzo). Al parecer trataron temas muy generales,

centrados sobre todo en los problemas de la instalación de las Embajadas en Madrid y Méjico. Sobre esta

cuestión, el señor Roel había afirmado horas antes que el nuevo embajador mejicano el ex Presidente don

Gustavo Díaz Ordaz, no llegará a Madrid hasta después de las elecciones, mientras que don Luis Coronel

de Palma —según Informó el señor Oreja— podría llegar a Méjico en mayo.

La presencia del señor Díaz Ordaz en el almuerzo oficial prestaba a éste cierto matiz polémico, ya que el

acto se celebrada en la misma plaza de Tlatelolco o de las tres culturas, donde cientos de estudiantes

murieron acribillados en 1968, de lo que muchos culpan al hoy embajador en España. Grupos trotskistas

han anunciado para esta tarde manifestaciones contra la designación del señor Díaz Ordaz.

El presidente guares escogió el brindis tras el almuerzo oficial para explicar —algo extemporáneamente,

según asistentes mejicanos— las grandes líneas de lo Que dijo que será la nueva política iberoamericana

de España, basada en el posibilismo y el sentido de comunidad. Fue mucho más breve y sobrio el brindis

del señor López Portillo, que dijo: «Aquí, en la plaza de las Tres Cultura» en. un brindis que quiero, en su

brevedad, tenga significado, deseo subrayar el privilegio que para mí constituye el haber participado con

mi responsabilidad directa y política, en que por primera vez en muchos años, resuelta la historia,

planteado el porvenir 5 enfrente el destino, pueda un Presidente de Méjico levantar la copa en la

Secretarla de Relaciones Exteriores y con plenitud de sentido, con plenitud de responsabilidad, con

plenitud de significado, en muchos años pueda escucharse este brindis y este grito: "Por Méjico y

España". "¡Viva Méjico!". "¡Viva España!".»

Al final del almuerzo se recibió una llamada telefónica del Rey de España, quien conversó unos minutos

con el Presidente mejicano y con el presidente Suárez.

Antes del almuerzo don Adolfo Suárez, su esposa y su séquito, recorrieron el magnifico Museo Nacional

de Antropología, en medio —como en todos los demás actos— de estrictas medidas de seguridad

policiales, inhabituales hasta en Méjico.

 

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