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 Suárez refuerza el centro     
 
 El Alcázar.    26/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

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SUAREZ REFUERZA EL CENTRO

E1 Gobierno Suárez está haciendo [«tente un peculiar intervencionismo del poder en el cuerpo social.

La dimisión del ministro de Obras Públicas, don Leopoldo Calvo Sotelo se inscribe claramente en el

deliberado propósito del Gabinete de ganar una cabeza de puente en un Centro Democrático cada vez más

sujeto a coniradiciones y mas indeciso sobre su poder de convocatoria. El Gobierno sabe que sólo si logra

formar una consistente fórmula centrista podrá presentar una alternativa prometedora ante Alianza

Popular, que se vislumbra como su principal oponente. Desde este prisma, Calvo Sotelo, orlado con los

laureles del poder y con una clara fidelidad al programa reformista del primer ministro, puede actuar

como revulsivo, como aglutinante y como moderador entre las diversas corrientes, un tanto dispersas, que

se disputan la titularidad del Centro.

La segunda parte de la maniobra gubernamental incluye a tenor de algunos comentarios, la promoción del

exministro José María de Areilza, que se presentará a las elecciones como candidato independiente, frente

a la lista de Alianza Popular que puede encabezar (para el Senado) Carlos Arias. De esta forma el

Gobierno pretende contrarrestar, de al guna manera el potencial del electoral englobado en torno al

"franquismo sociológica" . En tercer lugar, queda por desvelar la principal incógnitas la comparecencia de

Suárez como candidato. Se comemta en algunos medios que el premier tan sólo tomará esta

determinación si cree agotados todos sus recursos para evitar un trinunfo de A.P. para suplir con su

personalidad y prestigio la vaciedad que visiblemente invade las filas reformista. También se dice que

Suárez ha sido presionado por diferentes sectores (entre ellos, la Armada) para que no se involucre en una

cuestión personal que puede dar al traste con la gestión desarrollada hasta ahora y desde luego, poner en

tela de juicio la neutralidad e imparcialidad del Gobierno, por el momento, Suárez na aplazado hasta

después de su viaje a la nación azteca cualquier definición.

El propio ministro de Justicia, Landelino Lavilla ha mantenido abiertamente conversaciones con líderes

de Centro Democrático, de las que podría haberse deducido la incorporación de algunos de sus miembros

al organigrama gubernamenal para cubrir las últimas dimisiones. De esta forma se completa el trasvase de

alternancia entre Gobierno y oposición por parte de quienes comparten una misma ideología y reformista

identificada con Suárez. De todas formas, el panorama no es halagüeño; algunas estadísticas —que

citamos con todas las reservas, por supuesto— tan solo atribuyen al Centro el 0,8 por 100 de los votos,

mientras que en otras se concede hasta el 16 por 100 a esta agrupación.

Mientras tanto, la piel de toro Hispánica se cubre de actos electorales. Carrillo, en Valladolio, pretendió

desmitificar con sus argumentos habituales los elementos últimos del panorama constitucional, sin que su

servicio de orden (armado con porras) pudiera evitar la aparición de banderas republicanas. Ruiz

Gallardón, en Bilbao, empleó toda la fuerza de sus argumentos para propiciar una acción nacional contra

el separatismo y el comunismo.

Pero, sin duda, el acto más relevante lo constituye el mitin de Alianza Popular en Barcelona, donde los

dirigentes del grupo se han adelantado a sus adversarios autonomistas en un bloque electoral (con Udinal

Fernández de la Mora fue especialmente claro cuando dijo: Así es como un Estado de Derecho se está

transformando en Estado de excepción y la reforma en ruptura de la legitimidad y la legalidad. Los

grupos situados a la izquierda tampoco parecen dispuestos a quedarse rezagados; el PSOE celebró un acto

en Plasencia y el Partido Carlista de Carlos Hugo amenaza con realizar, a toda costa, la concentración en

Montejurra, incluso contra la prohibición gubernamental.

En definitiva, permanece sin solventarse los márgenes de la alianza socialista, la participación plena de la

democracia cristiana en apoyo de la coalición centrista y el papel de los partidos regionales, que

constituyen un claro factor de dispersión. De cualquier forma, tanto el Rey como el primer ministro

demuestran llevar claramente la iniciativa.

 

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