Un sacrificio necesario     
 
 Arriba.    21/04/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

UN SACRIFICIO NECESARIO

LA que creíamos una gran operación eolítica ha fracasado en sus primeros escalones. Centro Democrático

y la Democracia Cristiana no han llegado a un acuerdo, para formar un gran grupo electoral que se

pudiera ofrecer al país como alternativa moderada, civilizada y, al mismo ¿lempo, progresista. Creemos

que ésta no es una buena noticia para el país. Y no lo es, porque, en plena cuenta atrás para las elecciones,

sigue faltando en el mapa político de la nación una oferte clara de grandes opciones. Tenemos casi ciento

cincuenta partidos legales, inscritos en el registro del Ministerio de la Gobernación, pero muy pocas

grandes coaliciones. Dado ei clima de enfrentamiento entre extremos, jorre mos el riesgo de que el país se

encamine de nuevo hacia una peligrosa bipolaridad, que en su experiencia histórica, ha resultado fatídica.

Creemos sinceramente, y des. de el respeto máximo a las coaliciones de la derecha y a las que puedan

surgir de la izquierda, que debe existir todavía «se centro; que hay que continuar intentando, con todas las

referencias personaos que . sean precisas, formar una alianza que sea capaz de conectar con los

sentimientos de una presunta mayoría de ciudadanos que sienten la necesidad de transformación política y

social, pero que asientan su progresismo en una base de moderación; que, en todo caso, los grandes

esfuerzos nacionales han de volcarse en ´a necesidad de evitar que las elecciones se tengan que volcar en

las preferencias :por uno de loa dos antagonismo» que reflejan la derecha y la izquierda.

Evidentemente, debe ser difícil conjugar en la misma formación a democristlanos y social, demócratas,

por ejemplo. Pero no debiera haber nada que impida que los amplios sectores que van desde el

conservadurismo a la Izquierda moderada hagan posible salvar el bache de unas elecciones en las que nos

jugamos, sencillamente, nuestro futuro en un régimen de tolerancia y la estabilidad del Estado. En este

sentido, creemos que la opción es muy clara: o se ofrece al pueblo español una alternativa de moderación,

o estaremos limitando profundamente el sentido del próximo proceso constituyente en el que, de una u

otra forma, tenemos que en. trar en un brevísimo plazo de tiempo.

En estas consideraciones, -os parece elemental decir que ese partido político, después de las experiencias

de los últimos días, necesita una persona que lo aglutine y que tenga la suficiente capacidad de

convocatoria para convertirlo en una realidad. Una vez dado el paso de unas • normas electorales que

excluyen de la posibilidad de toda comparecencia a todos los Ministros, esa persona es, abiertamente,

Adolfo Suárez. Si existe, como demuestran las encuestas de opinión, mas de un setenta por ciento de

ciudadanos que aprueban su gestión, ¿cómo podemos permitirnos el lujo histórico de tirar por la borda ese

capital político? ¿Está, acaso, nuestra política tan sobrada de líderes con aceptación popular? ¿No debe

transformarse esa aceptación teórica en un claro respaldo electoral para que el país sea gobernable en los

próximos cuatro años?

La, respuesta a estas preguntas nos parece tan elemental que no necesitan ni una línea más de comentarlo.

Sólo queremos, por tanto, expresar un deseo: según varias fuentes de información, el Presidente del

Gobierno se dirigirá en las próximas horas o días al país, y es obligado que se refiera a su presencia en latí

elecciones. Si de algo sirve la opinión de un periódico, hemos de decir que «ni presentación como

candidato, aunque no encabece una formación política determinada, es el sacrificio que ahora mismo le

pide la nación. Garantizada la neutralidad del aparato de Gobierno, si se establece una escrupulosa

igualdad de oportunidades en el acceso a los medios de comunicación del Estado, ¿qué se puede oponer a

la can. didatura de Adolfo. Suárez?

Nada, evidentemente. A cambio, habremos conseguido un aval para que la transición se consolide. El

Presidente, que fue. capaz de culminarla con evidente éxito, está obligado —o así lo creemos muchos

ciudadanos— a continuar la tarea hasta sus últimas consecuencias. Sabemos que ´va a pagar un precio de

impopularidad, porque se encargarán sus contrincantes de hacerlo. Es lo lógico en toda campaña electoral.

Pero precisamente por eso hemos utilizado en el título de este comentario la. palabra «sacrificio».

LO QUE DE VERDAD IMPORTA EN LA DEMOCRACIA ES CONVERTIRME EN EL PUEBLO

POR MUY SOBERANO

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