"¿Por qué no?"     
 
 Pueblo.    30/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

«¿POR QUE NO?»

Con este titulo publica «Gaceta Ilustrada» un editorial del que recogemos lo siguiente:

«Se pronostica que, a su vuelta del viaje americano, el presidente anunciará su candidatura. No faltarán

críticas virulentas a Suárez por comparecer en la arena electoral, procedentes, sobre todo, de la derecha

continuista. Es indudable que a esa cierta derecha la "candidatura Suárez" no le hace ninguna gracia,

porque le restará un buen número de votos. Esa, y no otra, es la razón última para intentar descalificar

dialécticamente la presencia de Adolfo Suárez. Si; hay que decirlo claramente: la derecha continuista no

quiere la competencia de Suárez por temor a que se le escapen los votos. Que los partidos —respetables,

por supuesto— situados a la diestra del centro esgriman ahora argumentos basados en la pureza

democrática para rechazar a Suárez constituye, al menos, un contrasentido de no fácil asimilación.

También por la izquierda se alzarán voces opuestas a la presentación electoral de Suárez. Los más

radicalizados expondrán razones absolutamente aleladas del elemental pragmatismo, de acuerdo con la

tónica que han seguido hasta el momento. Decir "no" a la candidatura del presidente, desde unas

posiciones que defienden la dictadura del proletariado, resulta verdaderamente asombroso o consecuente,

según se mire.

La izquierda más moderada pondrá objeciones, posiblemente en un tono no tan clamoroso. Es lógico.

Y si en su crítica negativa escoge el clamor habrá que achacarlo a lógica táctica electoralista. Porque esta

izquierda sensata sabe muy bien lo que está en juego: la democracia plena o la no democracia plena; la

posibilidad cierta de unas Cortes Constituyentes o el freno y marcha atrás. En el fondo —y al igual que

ocurrió con el referéndum— la izquierda más o menos templada sabe lo que conviene para llegar a

alcanzar un régimen de libertades auténticas. Y sabe que estamos en un proceso singular donde,

efectivamente, las perfectas reglas del juego democrático son una cercanísima aspiración que debe

hacerse con la sensatez de todos. Porque la política es, ante todo, pragmatismo.»

 

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